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94 CULTURAyESPECTÁCULOS JUEVES 17 s 5 s 2007 ABC Ópera para el fin de una época Consiga mañana con ABC y a lo largo de todo el fin de semana una nueva entrega de la colección Grandes Óperas Così fan tutte de Mozart, por tan sólo 9,95 euros. Con el sello de calidad de Deutsche Grammophon ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE Se ha dicho que es, de todas las óperas de Mozart, la más refinada. También la más enigmática. Se ha dicho eso y muchas cosas más. La primera que Così fan tutte es una obra imposible en un tiempo distinto a aquel en el que fue creada. Ópera para el fin de una época, de una forma de vivir y de amar. Que está en el límite de la tradición bufa y del clasicismo mozartiano. Pero no hay que sentir nostalgia. El tema que trata es grave. Un año después de estrenarse en Viena, en 1791, Friedrich L. Schröder, aristócrata y hombre de rígidad formalidad social, escribía: Es una calamidad que ofende a todas las mujeres, que es imposible que guste a las espectadoras y por eso no tendrá ningún éxito Obviamente, el éxito lo ha tenido y la ofensa ha sido compensada en cada época por el descubrimiento de un detalle que la engrandece en su intención de fondo, una valiosa prospección del alma y el sentimiento tal y como se descubren a través de la verdad y la mentira solapadas. Efectivamente, vista desde la butaca de la simple observación, Così fan tutte incurre en una trama forjada sobre valores discutibles. Un cínico caballero de nombre Don Alfonso plantea una apuesta de la que participan dos oficiales, Ferrando y Guglielmo. Está en juego la virtud de las respectivas novias de estos, Dorabella y Fiordiligli. Ellos marchan para volver disfrazados y reconquistarlas. Lo logran, por supuesto. A punto de consolidar la nueva relación se descubre la trama. Tras la humillación de las jóvenes, las parejas (auténticas) vuelven a formarse. Ellas quedan bajo la obediencia de sus prometidos. Porque está bien lo que bien acaba. Ahora bien, esa es la anécdota. Ni Mozart, ni Lorenzo da Ponte podían quedarse ahí. Al igual que en sus otras dos colaboraciones escénicas, Las bodas de Fígaro y Don Giovanni los puntos de vista son varios. Aquí, incluso, abundantes. La descripción de un estilo de vida decadente, a menudo libertino, no es más que el síntoma de una sociedad que se hunde en su propio destino. La Revolución Francesa está próxima y con ella la victoria de determinados principios personales, de la autoestima y la consideración. Lo intemporal de Così fan tutte que es lo importante, tiene más que ver con la extraña perfec- Esta ópera cuenta con un plantel muy notable de cantantes, entre ellos la soprano americana Reri Grist, de voz brillante y clara, y el barítono italiano Rolando Panerai ción que se deriva de su simetría estructural. La precisa construcción de la obra hace de ella un apasionante juego (muchas veces intuido) en el que cada pieza se desplaza para volver a resituarse en nueva posición de equilibrio con respecto al resto. Una obra de cámara con seis intérpretes en la que, para más ahon- Timbre y melodía dar, todo se sirve con un refinamiento tímbrico y una melodía extraordinaria. De todo ello algo sabía Karl Böhm, el director que más veces grabó el título. El registro que esta semana ofrece la colección dedicada a las Grandes Óperas de ABC corresponde al último de los realizados. Fue hecho en 1974, en directo, en el Festival de Salzburgo. Böhm tenía, por entonces, 80 años, y se le reconocía por su presencia de sereno guardián de viejos tesoros que tuvo a Mozart como piedra angular de su repertorio. Cuenta aquí con un plantel muy notable de cantantes. De un lado la soprano americana Reri Grist, de voz brillante y clara, y el barítono italiano Rolando Panerai. Luego, algunos representantes de aquella generación de cantantes de origen germano que dominaron la escena y los estudios de grabación durante décadas conformando una auténtica edad de oro de canto alemán. Son Peter Schreier, reconocido por su capacidad para dotar a los personajes mozartianos de una singular elegancia y, sobre todo, Gundula Janowitz, cantante de suave emisión, fraseo expresivo y delicado, a quien siempre se reconoce por sus aristocráticas y exquisitas maneras. Alguien capaz de anteponer la verdad de la partitura al lucimiento personal. Como ha de ser si se quiere ahondar en la verdad de una obra que merece mirarse desde dentro.