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14 ESPAÑA LA HORA DE LA VERDAD DEL 11- M CATORCE PROCESADOS EN HUELGA DE HAMBRE JUEVES 17 s 5 s 2007 ABC Gómez Bermúdez advierte que bajo ningún concepto suspenderá el juicio Apercibe a los 14 acusados en huelga de hambre de que la vista seguirá en su ausencia NATI VILLANUEVA MADRID. El efecto dominó en la huelga de hambre iniciada la semana pasada por tres presuntos ideólogos y un autor material centró ayer toda la atención del juicio por los atentados de Madrid. La estrategia de los acusados de intentar boicotear la vista con su protesta, no compartida en la mayor parte de los casos por sus propias defensas, no les va a servir de mucho, a juzgar por la actitud tajante que mostró ayer el presidente del Tribunal, Javier Gómez Bermúdez. Una advertencia que en el momento de hacerla todavía se trataba de un aviso a navegantes, pues los magistrados no habían recibido ninguna comunicación oficial sobre los diez procesados que se sumaban a la huelga de hambre de los que han extendido su liderazgo más allá del escrito de acusación de la Fiscalía. No habían transcurrido ni treinta segundos del comienzo de la sesión de ayer cuando Gómez Bermúdez ponía las cartas sobre la mesa: Se apercibe a los acusados que si persisten en su actitud serán expulsados temporal o definitivamente de la vista oral y continuará el juicio en su ausencia. Por lo tanto, el juicio bajo ningún concepto se suspenderá por tal motivo. Todo ello sin perjuicio de las medidas que se puedan tomar, como ordenar que se les hidrate (Rabei Osman El Egipcio y Youssef Belhadj también han decidido no beber) o alimente forzosamente Ahí quedaba. El presidente también aprovechaba su intervención para agradecer a los letrados de los huelguistas los esfuerzos que están haciendo para que sus clientes entren en razón. Y es que más allá de lo ineficaz que va a resultar su decisión para conseguir sus objetivos, la huelga de hambre es una medida que llegado el caso (si deciden continuar con ella) puede perjudicar su propio derecho de defensa jurídicamente conviene mantenerse al margen de las decisiones de los considerados líderes confesaba ayer a este periódico uno de los abogados afectados y, por Fuentes jurídicas explicaron el sustento legal de la advertencia de Bermúdez en caso de que la salud de los 14 procesados empeore con motivo del ayuno. Éstos se ausentarían de la vista oral, pero el juicio continuaría contra ellos, pues la huelga de hambre es una decisión deliberada y voluntaria que integra la conducta inconveniente a la que se refiere el artículo 687 Ley de Enjuiciamiento Criminal (LECr) A esta situación es aplicable tanto ese artículo como la teoría del abuso de derecho y fraude de ley recogidas en los artículos 6.4 y 7 del Código Civil y el 11 de la Ley Orgánica del Poder Judicial. Además, el inicio de una huelga de hambre no se encuentra entre las causas de suspensión previstas en el art. 746 de la LECr. Sin el acusado POOL Bermúdez agradeció a las defensas que intentaran convencer a sus clientes para que dejaran la huelga extensión, a la defensa de otros coprocesados vinculados al huelguista en cuestión en la causa. Las advertencias del Tribunal cayeron como un jarro de agua fría en alguno de los procesados que, a juzgar por sus gestos, no tienen una voluntad El juez expulsó de la vista a dos huelguistas, que llegaron a tumbarse en un banco de la sala blindada muy firme de continuar con la protesta, y sonaron a simple cantinela para dos de los pioneros de esta huelga, los presuntos ideólogos del 11- M Youssef Belhadj y El Egipcio Ambos, conscientes de que eran el centro de atención, aprovecharon su minuto de gloria para esce- nificar sus signos de debilitamiento con las manos sobre la cabeza, con ésta contra la pared o directamente tumbándose en uno de los bancos de la sala blindada ante la atenta (y en algunos casos incrédula) mirada de sus compañeros. El presidente del Tribunal Jesús Zarzalejos Profesor de Derecho Procesal de la Complutense LLEGAN LOS PERITOS l tribunal del 11- M recibió ayer el esperado informe pericial que fue encargado para determinar científicamente el tipo de explosivo que estalló en los trenes de Atocha, El Pozo y Santa Eugenia. La prueba pericial, como tal, no se practica- E rá hasta que los expertos que lo han realizado- -cuatro oficiales y cuatro de parte- -comparezcan ante el tribunal y se sometan a las preguntas y aclaraciones que formulen las partes, e incluso el presidente, como ha sucedido en las últimas semanas con informes periciales sobre los tráficos de llamadas telefónicas entre los acusados. En todo caso, cuando se practique esta prueba se pondrá de manifiesto que una cosa es fijar resultados a la luz de un microscopio- -o lo que sea- -y otra interpretar esos resultados. La prueba pericial está configurada para dar respuestas técnicas a incógnitas sobre los hechos investigados. Muchos procesos, civiles o penales, se resuelven en función de lo declarado por los peritos, porque la cuestión litigiosa puede estar reducida a la determinación y valoración de daños patrimoniales o lesiones físicas. Pero cuando el informe pericial aborda sólo una parte del objeto del proceso y en la causa concurren otros medios probatorios, el tribunal debe apreciar según su conciencia las pruebas practicadas en el juicio En concreto, la ley de Enjuiciamiento Civil emplaza al tribunal a valorar los dictámenes periciales según las reglas de la sana crítica Dicho de otro modo, el dictamen pericial no está sometido a una regla tasada de valoración, ni es vinculante para el juez. Esta discrecionalidad no quiere decir, sin embargo, que el juez pueda apartarse arbitrariamente de los resultados que, de forma concluyente, expusieran los peritos si no hay otras pruebas que los contradigan. El tribunal del 11- M va a enfrentarse a una prueba importante, sin duda, que afecta a una parte de las investigaciones. La sentencia, sin embargo, deberá considerar el conjunto de las pruebas practicadas y es posible que las dudas que los peritos no han podido resolver científicamente puedan tener una respuesta judicial, obtenida por la valoración conjunta de todos los medios probatorios, incluidos otros dictámenes periciales, o por un juicio de presunciones.