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82 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos MIÉRCOLES 16- -5- -2007 ABC Mi paso por las SS en la juventud se me traspapeló en la memoria Günter GrasssEl escritor publica en español sus polémicas memorias Tardas años en escribirlo y en cuanto sale ya es menos tuyo y más del lector Así de desposeído habla Grass de la controversia por su- -ya penúltima- -obra Pelando la cebolla (Alfaguara) que aparece mañana en español, y a la que él ha respondido en verso en Agosto tonto (o Augusto el tonto) TEXTO Y FOTO: RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL LÜBECK. Ha reconocido haber creído de muchacho hasta el último día en la victoria final de Hitler. Hasta aquí, como pocos se lanzarían. Pero el haber estado unos meses en las SS se me había traspapelado en la memoria En su báltica Lübeck, Grass se defiende, se ufana, dibuja, cocina la cosa alimenticia para mí es muy importante cultiva distintas artes para no caer en la rutina pero ataca una época de arte superfluo Reconoce su influencia del Simplicissimus quien sería impensable sin Cervantes y del barroco español pero no sería el escritor que soy sin Döblin ni sin la suerte de haber tenido buenos profesores adultos, salvo de un cabo experimentado que me ayudó. Me había marcado leer Simplicissimus porque es historia de supervivencia y su autor entra y sale de personajes; es una de las parábolas del escribir. Creo que Sin novedad en el frente es el mejor libro sobre la guerra, pero un libro tarda a veces en calarte. Se añade el ser hijo de refugiados, el no tener casi nada contigo, aparte de la memoria o lo que el recuerdo te deja ver de ella, que llamo ir pelando la cebolla. -La memoria tiende a embellecer las cosas, a armonizar un caos de trozos de recuerdos y, para ordenarlos, empieza a falsificarlos peligrosamente. ¿Cómo le ha ido en la pela? -El Tambor fue un carpetazo con la niñez, además pasé a ser un escritor público. No volví a pensar en ella hasta mucho después; vi claro que iba a escribir sobre ello, pero no encontraba en qué forma, tampoco tenía edad para memorias. Ahora lo he hecho y sobre la controvesia: todos saltaron por ese par de paginas. ¿Por qué esperar tanto cuando pronto confesó sus entusiasmos nazis en El tambor de hojalata -Es pena, pues le aseguro que ha sido doloroso. Pero no he llorado, no es lo mismo pelar que cortar cebollas, además un escritor tampoco se debe estrictamente a sus palabras. -Desde el hoy es difícil imaginar la fuerza seductora que emanaba del fascismo, de sus organizaciones juveniles, en Alemania, en Italia, supongo que en España, y que supuso por mi parte una entrega ciega. Ahora me ha venido indagar cómo se pudo llegar a eso. Un tío muy querido de la familia fue fusilado y no se volvió a hablar de él, pero las preguntas han permanecido; o cuando un compañero testigo de Jehová despareció, nada preguntamos. Es esto lo que me reprocho o el creer hasta el último día como tantos en la victoria. -Es expresiva la alegoría de la doliente monda de la cebolla, pero no se lo ve llorar. ¿Atraía tanto el fascismo? -Grass en las SS, ¿no es el eje real del libro? -Claro que fue importante, pero el eje es que la guerra acabó con mi niñez y vinieron situaciones en que te planteas ahora cómo creíste en aquello. Pero las organizaciones nazis para jóvenes eran fascinantes, yo hasta el final creí en la victoria. Hoy resulta irracional, con tantos factores en contra. -Había visto muertos y desapariciones y leído a Remarque. ¿Nada melló su entrega? -Recuerdo sólo sentir miedo, todo el rato, desconfiaba de los -Se culpa de callar y no preguntar, ni siquiera a su madre. -Así es. No la volví a ver durante más de dos años y, cuando la encontré, era una perso- Gunther Grass en el patio de su casa, al terminar la entrevista