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ABC MIÉRCOLES 16- -5- -2007 ESPAÑA 31 ¿Y ahora qué hacemos? Las víctimas reciben con alivio una sentencia que, tras nueve años, sólo supone un punto seguido. La defensa de Maeso recurrirá. Al conocer el fallo por teléfono, el anestesista, cuyo ingreso en prisión deberán pedir las acusaciones, preguntó: ¿Qué hacemos? POR I. R. T. VALENCIA. Entraron en quirófano con dolencias, en muchos casos, menores: apendicitis, cesáreas, liposucciones, juanetes, rotura de ligamentos, hernia discal... Salieron con un virus, el de la hepatitis C, que condicionará el resto de sus días por cuanto causa una infección crónica de hígado que, en el peor de los supuestos, puede degenerar en cirrosis hepática o cáncer. La cirrosis se llevó a Vicente López Chaves el 12 de septiembre de 2005, un día antes de que diera comienzo el juicio por el contagio masivo de la hepatitis C. Ayer, su viuda, Ana María Torill, después de conocer la sentencia, seguía haciéndose las mismas preguntas de siempre. ¿Por qué? ¿por qué? Yo le perdono, pero sólo dígame por qué lo ha hecho y pídame perdón gemía la mujer a las puertas de la Ciudad de la Justicia. En su cabeza, el recuerdo de su marido. Ya no me lo van a devolver, me quiero ir con él no quiero otra cosa sollozaba presa de un ataque de nervios que precisó de asistencia sanitaria. largo proceso judicial que se inició hace nueve años, cuando se detectaron los primeros contagios; cuando los médicos de Telefónica e Iberdrola denunciaron que entre sus empleados, que eran intervenidos en La Salud, los contagios superaban los índices normales. Maeso fue ayer el gran ausente en la sesión en la que el tribunal dio lectura al fallo de una sentencia largamente esperada. Conoció la decisión del tribunal, casi de inmediato, por teléfono. ¿Y ahora qué hacemos? inquirió a su abogado cuando le comunicó la pena. A pesar de la contundencia del fallo, el ingreso de Maeso en prisión no se hará efectivo hasta que las acusaciones lo soliciten. Ayer, la más representativas sólo tenían previsto pedir la ejecución de la sentencia en lo que afecta al pago de indemnizaciones, cuya cuantía, por baja lamentaron. La Sala, a petición del fiscal o de los abogados de las víctimas, podría ordenar el ingreso en la cárcel, pero podría también, tras valorar el riesgo de fuga y la alarma social, permitir que el anestesista esperara en libertad la resolución del Supremo. Si el TS confirma la sentencia de la Audiencia, Maeso no cumpliría más de 20 años de cárcel. Nos ha cambiado la vida Maeso, en una de sus comparecencias ante el juez POOL El tribunal estima dolo en su conducta y le castiga por 275 delitos de lesiones y cuatro homicidios La Generalitat, responsable subsidiaria por todos los afectados, incluidos los operados en la sanidad privada que confiere carácter científico a la abundante prueba indiciaria la Sala concluye que 275 contagios en nueve años no son explicables por causas accidentales Dice la Sala que Maeso actuó con dolo, que era consciente de la posibilidad de transmitir cualquier enfermedad infecciosa que padeciese con independencia de que supiera que él estaba infectado. Le absuelve de los delitos contra la salud pública, homicidio y lesiones imprudentes; no le aplica la atenuante de drogadicción porque aunque los tóxicos psicotropos y opiáceos que consumió durante años generan dependencia mantiene que, como médico, podría haber obtenido paliativos haberse sometido a desintoxicación o haber consumido anestésicos sin contagiar a nadie. El Tribunal inhabilita al anestesista durante 1.941 años para el ejercicio de la medicina y fija unas indemnizaciones que, en conjunto, ascienden a 20,3 millones de euros y que oscilan entre los 60.000 y los 150.000 por persona en función de la gravedad de las secuelas. Serán las compañías aseguradoras con las que Maeso tenía suscritas pólizas que cubrían su actividad profesional las que responderán como responsables civiles directos. Como responsables civiles subsidiarios, la Sala señala a la Casa de Salud- -clínica privada en la que se produjeron la mayoría de los contagios- Urotecno y, especialmente, a la Gene- Falló la vigilancia ralitat Valenciana. De los 275 afectados, 46 contrajeron el virus en La Fe, 228 en La Salud, -13 de éstos eran pacientes derivados por la sanidad pública en el marco de un plan de choque para reducir las listas de espera- uno en la clínica Quirón y otro en el hospital Virgen del Consuelo. Estos dos últimos centros han sido eximidos de responsabilidad pero el Tribunal entiende que la Administración autonómica ha de responder subsidiariamente de todos los contagios causados por Maeso, incluidos aquellos que se produjeron mientras el facultativo ejercía la medicina a título privado porque falló la labor de protección del derecho fundamental a la integridad física al permitir la actividad del anestesista pese a que ya se habían manifestado irregularidades Cuando me enteré me dije: la enfermedad tendrá un camino y voy a intentar que no afecte al coco. Cada uno teníamos una situación y a cada uno le ha cambiado la vida de una forma u otra contaba ayer Vicente Valls, otro de los afectados, contento con la resolución del tribunal. Cada día es un momento duro y a veces te preguntas por qué, pero hay que intentar hacer frente a la situación Vicente, como Ana, no quiso perderse ayer uno de los momentos más esperados, la lectura de una sentencia que resuelve- -aunque sea de manera provisional, a la espera de que el Tribunal Supremo se pronuncie sobre los recursos anunciados por algunas partes- un El Estado tiene que indemnizar a la familia de un joven suicida ABC MADRID. El Tribunal Supremo ha condenado al Estado a pagar una indemnización de 120.000 euros a los padres de un joven de 20 años que se suicidó al salir del hospital de Santa María del Rosell en Cartagena (Murcia) donde había ingresado tras haber intentado quitarse la vida cortándose las venas. El Supremo entiende que el hospital no tenía que haber dado el alta al joven- -una vez curadas las heridas de sus muñecas- -sin haberle proporcionado antes una atención psiquiátrica acorde con la situación que le llevó a querer acabar con su vida. Según publicaba ayer El País el médico que atendió a David por las heridas que se había ocasionado no le derivó a ningún especialista en psiquiatría, sino que se limitó a recetarle antibióticos. Ese mismo día, David escapó al control de sus padres y consumó su plan tirándose a las vías del tren. Los padres de David llevaron el asunto a los Tribunales, que, más de diez años después, les han dado la razón al considerar al Estado responsable civil subsidiario de la muerte del paciente. Anteriormente. la Audiencia Nacional había resuelto que la Administración no era responsable de los hechos, pues igual que el hospital no retuvo al joven tampoco fueron capaces de hacerlo los padres, cuando David salió corriendo hacia las vías del tren. Contradice a la Audiencia