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ABC MARTES 15 s 5 s 2007 ESPAÑA 25 Nadie llamó a su puerta La propietaria de una vivienda de la urbanización Mas Matas de Rosas (Gerona) ha permanecido muerta en su casa durante seis años. El nuevo dueño, que adquirió el piso en una subasta, encontró el cadáver momificado de la mujer el pasado sábado POR MARÍA JOSÉ FRANCO BARCELONA. ¿Qué historia personal y familiar se esconde detrás de una mujer que ha permanecido muerta en su casa durante seis años sin que, aparentemente, nadie la haya echado de menos? Parece mentira pero no lo es, y ahora comienza a andarse el camino que quizá permita despejar la incógnita. Ha ocurrido en la población de Rosas, en plena Costa Brava gerundense, y de no ser porque su piso acaba de comprarlo otra persona, el cadáver momificado de una mujer cuya identidad no ha trascendido y que ahora tendría 60 años, podría haber permanecido en su sofá mucho tiempo más. Se sabe que allí la sorprendió la muerte, sobrevenida de manera natural, y poco más. La medicina forense, a la que nada parece resistírsele, pondrá nombre y apellidos al cadáver y aportará datos sobre los últimos momentos de esta mujer. Los Mossos d Esquadra la han identificado, ya que aunque el estado del cuerpo no lo permitía, todos sus documentos estaban en la casa. El final de esta mujer se sitúa en 2001 porque fue ese el año en que dejó de pagar los recibos al banco. La entidad embargó el vivienda, situada en la urbanización Mas Matas. La casa salió a subasta hace alrededor de un mes y la adquirió Jordi Giró, vecino de Roses. El comprador decidió ir a su nueva propiedad el pasado sábado. Ni el banco ni los responsables de la subasta habían pasado por allí con el fin de comprobar el estado de la propiedad que estaban vendiendo. Jordi Giró se acercó para ver si el piso había sufrido desperfectos durante el incendio ocurrido una semana antes en el inmueble. No había daños materiales, sino algo que no había imaginado: un cadáver. El hombre avisó a los Mossos d Esquadra, a los que ayer no constaba haber recibido denuncia por la desaparición de esta vecina de Rosas. La Policía autonómica busca en la población madrileña de Móstoles a la familia de la mujer que, al parecer, tiene hijos. Nadie había llamado en seis años a su puerta, que ha permanecido cerrada a cal y canto, como muestra la foto. No se sabe cómo era la relación de esta mujer con su familia y con sus vecinos. El alcalde de Rosas, Carlos Páramo, justificó que ningún vecino la echara de menos por el hecho de tratarse de una urbanización de segunda residencia, donde unos no están pendientes de otros. Queda claro. Nadie la echó de menos y, si lo hizo, no dio el paso siguiente. Quizá en una historia que se presume triste, la autopsia revele que la mujer tuvo, al menos, una muerte dulce. Un reportero fotografía la fachada de la vivienda gerundense EFE En 2001 dejó de pagar al banco