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6 OPINIÓN MARTES 15 s 5 s 2007 ABC COSAS MÍAS IMPORTA EL PAÑUELO POR OTRA PARTE LA VIDA NO ES EL ¡HOLA! con un perfume embriagador, o en un viaje a destino lejaL idiota fue un servidor. Cuando, hace ya tantos no y paradisíaco, o haciendo la pedorreta a cualquier años, una eminencia de la medicina general y compromiso, o recortando los michelines... Ya se sabe cancerólogo de vanguardia me contaba que si lleque la economía es la ciencia triste, quizás por eso hasta gaban a su consulta pacientes que exigían ser sanados aquel estimable economista que fue Eduardo Punset ha de patologías ínfimas, su mejor terapia consistía en cambiado de trabajo y ahora se dedica escribir libros que aconsejarles acostumbrarse a las pequeñas molestias; sitúan la felicidad, en una imperdonable confusión entre en primer lugar, porque dada la levedad de la molestia, causa y efecto, en los procesos químicos del cerebro. un tratamiento farmacológico podría producir mayoEn fin, precisamente porque cometí la estupires males que los que se aliviaban y, en segundo dez de concluir que aquel gran médico era un pero no menos importante lugar, porque la vi poca sota reclamo una segunda oportunidad da no es el ¡Hola! para asegurar que la felicidad no está en un cuerSin ninguna crítica hacia el semanario, el po Danone, sino en aprender a amar la tónica: en diagnóstico médico, en su gráfica brevedad, ascomprender que sobrellevar ese regusto amarpiraba a explicar al paciente que el papel go que produce advertir que uno no es el más ricouché, con fotos a todo color de sonrientes ricos co, ni el más guapo, ni el más listo, incluso de aley famosos, no refleja la realidad de la vida de la grarse de que otros lo sean, tiene más que ver mayoría de las personas, ni siquiera la de apaJOSE MARÍA con la felicidad que el cupón de la Once. riencia más afortunadas como los citados ricos GARCÍA- HOZ La gravedad del problema, con todo, no estriy los famosos que allí aparecían. Un dolor de caba tanto en que se engañe al personal prometiendo la felibeza, una alopecia prematura o la astenia primaveral, cidad con factores exteriores y secundarios, sin apenas forman parte de la vida humana en el mismo grado que relación con la vida auténticamente humana, sino que el abrazo de un amigo, el bonus de fin de año, la caricia esa engañifa se está imponiendo como el canon de oblidel cónyuge o una mañana radiante de sol. gado cumplimiento. Frente a ese canon caben dos reacY si digo que el idiota fui yo es porque ante aquella reciones: aceptarlo y esforzarse en seguir sus estipulacioflexión médica concluí que para escuchar tamaña sinnes, o pasar de tanta imposición para desarrollar cada sorgada no merecía la pena acudir a la consulta de docquien su propia vida, lejos de estereotipos artificiales. tor tan reputado. Resulta que el doctor no solo tenía raLa aceptación generalizada de la primera opción zón en aquel momento, sino que además su terapia increa un escenario de nuevas patologías. Al fin y al cabo, cluía un pronóstico de futuro: treinta años después de por muy intensa que sea la intención de huir de los proaquella inolvidable consulta, cualquiera puede constablemas humanos, estos siguen ahí: habitualmente se petar que la aspiración más generalizada entre la gente sa más de lo que uno quisiera, nunca se alcanza el recomás principal y la más común es conseguir que sus vinocimiento que uno cree merecer, las personas no siemdas y sus cuerpos estén a la altura del ¡Hola! Y si no lo pre reaccionan de forma adecuada. Estas decepciones consiguen, o piensan que los demás no advierten que lo acaban por producir los llamados males de nuestro han conseguido, es cuando contraen patologías graves tiempo: anorexia, depresiones, escapismos en forma de e incurables. pastillas que hacen olvidar un entorno desagradaPor lo visto, ha resultado imposible resistir al bombarble... Y el que empezó creyendo que la vida debía de ser deo intenso e ininterrumpido de mensajes, con o sin pacomo el ¡Hola! acaba convirtiéndola en una pesadilla. trocinio comercial conocido, que aseguraban que la felicijosemaria garcia- hoz. com dad se alcanza ocultando las huella del paso de los años, o IENTRAS la policía iraní acosa y detiene a cientos de mujeres que osan enseñar un centímetro de cabello o dos de tobillo, o mientras miles de familias musulmanas europeas tiranizan a sus hijas por lo mismo, todavía se escuchan muchas voces occidentales, democráticas, pero, ciertamente, no liberales, que miran con severidad a los manifestantes turcos que nuevamente este fin de semana han gritado no al estado religioso y no a la sharia y les dicen que el pañuelo no importa. Incluso los contemplan con sospecha, como si fueran ellos los culpables por exigir la modernidad, y los islamistas, las EDURNE víctimas, por reivindicar URIARTE tradiciones discriminatorias. Como si los turcos y, sobre todo, las turcas y las musulmanas de todo el mundo no tuvieron derecho a la misma igualdad que las mujeres occidentales. En nombre de la identidad cultural, Occidente niega la modernidad a quien aún no la ha podido conquistar. Y en nombre de la libertad, se degrada el sentido mismo de la libertad. No es cierto que el pañuelo sea una libre opción si en Egipto, por ejemplo, quisieron procesar al ministro de Cultura, simplemente por sugerir que no se llevara. O si las musulmanas en todos los lugares son rechazadas en la familia y en la vida pública por no llevarlo. Cuando las pioneras feministas comenzaron a exigir el voto en el XIX, una buena parte de las mujeres también se oponía, haciendo uso de su libertad Imagino que alegaban algo parecido a lo que un miembro del Consejo Consultivo de Arabia Saudí dijo no hace mucho sobre el voto femenino en su país: Si se les preguntara a las mujeres, dirían que no quieren participar. Ellas están representadas por los hombres, que son sus siervos ¡Qué alivio! Pero algunos demócratas occidentales no sólo defienden un peculiar concepto de libertad en el que la represión sobre el cuerpo femenino se convierte en una libre y respetable opción. Sorprende también su concepto de democracia, tan alejado de la democracia que defienden para sus propios países. Alertan en Occidente contra los partidos extremistas, sobre todo los de extrema derecha y bastante menos los de extrema izquierda, a los que acusan de amenazar la igualdad y los derechos liberales a pesar de acatar las reglas de juego democráticas. Y, sin embargo, piden respeto y comprensión para los partidos y movimientos extremistas de otros lugares, islamistas en este caso, porque acatan las reglas democráticas, aunque amenacen la igualdad y los derechos liberales. Es cierto que en una buena parte de los países musulmanes y, sobre todo, en todos los árabes, hay un primer problema que es la falta de la democracia misma. Pero cuando la reivindiquemos, no les deseemos una democracia menos exigente que la nuestra y con libertades recortadas en nombre de la identidad cultural. Los liberales de aquellas tierras entienden la libertad de la misma manera, sin matices culturales en forma de pañuelo. M E -Supongo que seguirás deseando ganar las elecciones generales.