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Lunes 14 de Mayo de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.388. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. EN EL AIRE Mónica FernándezAceytuno MADELEINE L Lisa King Fithian en plena condena, con su cartel: Soy una ladrona, robé en Wal Mart ante la tienda donde delinquió AP Chorizos con cartel En Alabama (Estados Unidos) un juez ha condenado a dos ladrones a colgarse un letrero acusador Soy un ladrón, robé en Wal Mart y permanecer así un par de sábados en la puerta del establecimiento ROSA BELMONTE Lisa King Fithian, la individua de la foto, se le fue la mano con la filosofía de autoservicio de Wal Mart, el mayor minorista del mundo (según la revista Forbes su volumen de negocio equivale a la trigésima economía, justo después de Arabia Saudí) Eso sí, la dama mantiene, además del cartel, su inocencia y la existencia de un malentendido. La chuchería de siete dólares pensaba pagarla. Aunque nunca habría pensado que iba a ser en forma de bocadillo gigante y escarnio público gracias a la chulería del juez. Dicho escarnio ha tenido lugar en Attala (Alabama, Estados Unidos) La gracia es una idea calenturienta del juez Kenneth Roberston Jr. Si a Boy George o a Naomi Cambell otros los mandaron a barrer, a los dos de Alabama Roberston los han mandado a dar un mensaje a la ciudadanía de mano suelta. O cartel de fin de semana o 60 días de cárcel. ¿Crucifixión o libertad? que preguntarían en La vida de Brian Cartel, cartel. Para que luego se dude de si existen esos señores togados tirando a peculiar que suelen salir en las series de abogados estadounidenses. Lo usual en casos similares es que al ladronzuelo se le prohíba entrar al local, sea multado, pague lo que se llevó y quede en libertad provisional. Pero, gracias al poder omnímodo del magistrado, esta vez el castigo ha sido la vergüenza pública. Para que aprenda. Del otro ladrón, suerte para él, nada se sabe, salvo que le tocó el turno de tarde (de tres a siete) en el bochorno. El señor juez condenó a ambos a enseñarse con el cartelito en la puerta del Wal Mart dos sábados seguidos y durante cuatro horas. A Lisa la ladrona le tocó el turno de mañana (de once a tres) La señora, de 46 años, ha contado que la gente le decía que el castigo era cruel. Por su parte, el encargado del almacén ha asegurado que todos los comentarios que ha oído han sido positivos y que el personal se lo pensará dos veces antes de afanar, pero que ellos nada tienen que ver con la elección de castigo tan singular, cuyo copyright hay que atribuir en su totalidad al señor del juzgado. Aunque el bochorno no es que te pillen robando sino dónde. A Winona Ryder no le colgaron cartel pero si lo hubieran hecho habría sido del Saks Fith Avenue de Beverly Hills, que da menos vergüenza. Pero robar en Wal Mart es como robar en Continente (no existe, nadie se puede molestar) En la famosa película de Hitchcok, Mark Rutland (Sean Connery) se casa con la choriza Marnie (Tippi Hedren) para que no vaya al trullo. Es lo que tiene ser rubia y guapa. La señora de la foto se habría quedado soltera, me temo. Compuesta, sin marido pero con cartel. A o que nos conmueve del caso de la niña desaparecida en Portugal son los padres, esos padres que se fueron a cenar y al regresar faltaba su niña. Yo no sé si aparecerá, ojalá, cuando salga este artículo que hoy escribo con un cierto adelanto, pero no dejo de pensar en los padres, en los cuidados que se nos encomienda cuando tenemos hijos y que siempre son pocos. Algunos, no creo que los contemplen nuestras leyes. En Estados Unidos, no te alquilan un apartamento con una cierta altura si tienes un niño pequeño porque entienden el riesgo que supone un niño y una ventana y una terraza. Se adelantan con esta norma de alguna manera al peligro. De todas formas, mi suegro suele decir que hay que dejar que el ángel de la guarda se entrene un poco, si bien nunca me fié tanto como para dejar en una habitación de un hotel a los niños solos. Pero se me perdió uno en la playa. Buscaba yo mirando al agua con tal expresión de angustia y de incertidumbre que la gente al verme, sin saber nada, me preguntaba, ¿cómo es el niño? ¿qué años tiene? ¿qué bañador lleva? Todavía hoy no soy capaz de precisar el tiempo que pasó hasta que apareció el niño porque se abrió para mí un paréntesis lleno de silencio en el que yo no oía nada, buscando, en el barullo de una playa en domingo, la voz de mi hijo. Incluso de lejos, se aprecia el vacío en la mirada de los padres de Madeleine, tan jóvenes que aún confiaban en la gente y en la vida. Jamás pudieron pensar que en un lugar tan hermoso como el Algarve, donde las mareas bajan y dejan al descubierto rocas como montañas, pudiera llevarse alguien a su niña. Les adelantó a ellos, en su inocencia, el peligro.