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88 DEPORTES Primera división s Trigésima cuarta jornada LUNES 14 s 5 s 2007 ABC LA CARRERA POR EL TÍTULO Lo que les queda R. MADRID PTOS 66 BARCELONA PTOS 66 SEVILLA VALENCIA PTOS 64 62 PTOS Sobis sufre el alborozo de todo su equipo tras anotar el gol del empate EFE El Camp Nou se viste de blanco Sobis hizo líder al Madrid y pobló el estadio de pañuelos en protesta por el juego del Barça, lento y sin ideas Barcelona Betis Barcelona (4- 3- 3) Valdés; Zambrotta (Belletti, m. 46) Thuram, Puyol, Gio; Iniesta, Xavi, Deco; Messi (Saviola, m. 75) Eto o y Ronaldinho (Edmilson, m. 66) Betis (4- 2- 3- 1) Contreras; Ilic, Juanito, Melli, Isidoro; Vogel, Capi; Odonkor (Robert, m. 70) Rivera (Assunçao, m. 59) Fernando (Sobis, m. 62) y Edu. Árbitro: Iturralde González. Tarjeta amarilla a Odonkor, Edu, Gio, Vogel y Eto o. Goles 1- 0, m. 5: Ronaldinho, de penalti. 1- 1, m. 89: Sobis. 1 1 table, ayudado por el penalti transformado en gol por Ronaldinho, para caer paulatinamente en esa mediocridad que le define peligrosamente en los últimos tiempos. El empate desveló una carencia de juego, de poderío físico y de mentalidad que el entrenador delató al final con sus ojos, perdidos ante el cielo del Nou Camp. Rodeado de silbidos por derecha, izquierda, norte y sur, el holandés, errante, pedía explicaciones al viento, ante una crisis que se antoja alargada, pues atañe a sus baluartes: a Deco, a Ronaldinho, a Xavi, a Iniesta e incluso a Messi, sustituido después de un encuentro en el que pidió el balón al pie, sin mostrar esa arrancada que otrora se asemejaba al Ferrari de Massa. Ronaldinho también fue relevado, a la hora de partido. Dos cambios, con un mero gol de ventaja, que expresaban una falta de recursos preocupante. Ese es el problema general: con la excepción de Eto o, todos los líderes del Barcelona juegan al pie. Es la razón por la que el camerunés siente vergüenza. Este no es el campeón. El conjunto azulgrana mantiene sus opciones de conquistar el título, pero el tanto de So- bis descubrió los síntomas de la crisis por dos argumentos: el Barcelona ya no depende de sí mismo y evidencia una debilidad tan grave que le hace vulnerable ante cualquier rival. El maratón de la temporada ha secado sus depósitos, incluido el de la confianza. Un desgaste de combustible que los adversarios han descubierto. Tras el tonto penalti de Me- lli sobre Deco, traducido por Ronaldinho, sólo un disparo de Iniesta y una sensacional tijereta de Eto o, despejada por Contreras, hicieron pensar en un segundo tanto de la tranquilidad. Los verdiblancos se fueron imponiendo tácticamente, hasta cortar el ritmo barcelonista a base de faltas. Fernando avisó en un mano a mano que Valdés rechazó. A medida que corrió el reloj, corría el Betis, mientras los locales se agotaban. Rijkaard puso a Edmilson para sujetar el resultado. Luis Fernández se dio cuenta del talón de Aquiles del enemigo. Sacó a Assunçao y a Sobis en busca de la sorpresa y la encontró. Isidoro lanzó un trallazo que Valdés anuló con apuros. El golpe llegó al final. Assunçao aprovechó un despiste defensivo para botar una falta en corto que Sobis remachó con un disparo seco por el palo más cercano. El Betis roza la salvación. El Barcelona, reza. Ronaldinho y Messi, sustituidos OJO CRÍTICO Enrique Ortego EL MIEDO DE LA IMPOTENCIA dénticas sensaciones, pero con resultados diferentes. Se intuía el sábado que el Real Madrid acabaría remontando el partido al Español y se mascaba ayer que el Betis iba a terminar empatando en el Camp Nou. Hasta en este impredecible fútbol hay situaciones que se adivinan porque se ven venir. El partido transcurrió por ese cauce en el que lo normal era que el Barça acabara pagando sus pecados. Primero por no haber sabido resolver cuando lo tuvo controlado en la primera parte, y después por el ataque de nervios que le entró se- TOMÁS GONZÁLEZ- MARTÍN La Liga dio su golpe de estado en el Camp Nou. El Betis se vistió de blanco virtual y asestó un K. O. técnico al Barcelona en el momento clave del campeonato. Un color, el blanco, que los aficionados extendieron por las gradas con pañuelos de protesta contra el palco, contra Rijkaard y contra los jugadores azulgrana. Laporta resopló como nunca. El gol de Sobis en el último minuto entregó el liderato al Real Madrid y castigó el previsible fútbol del campeón, exento de velocidad y carente de ideas. Un once, el barcelonista, que comenzó con un juego acep- I gún se acercaba el final y era consciente de su incapacidad para terminar de rematarlo, hasta el punto de que antes del empate bético ya perdía tiempo y pedía la hora. Después del fracaso de Getafe, la duda era saber cómo reaccionaría el equipo. Si lo haría con orgullo y rescataría su alma de campeón o, por el contrario, daría un paso más hacia el abismo. Salio cruz y ya ni es líder ni depende de él mismo. El Barça hace tiempo que dejó de ser el Barça que futbolísticamente nos tenía a casi todos ensimismados, pero nunca había caído tan bajo como ayer. Ha perdido su juego, su identidad. Ahora es uno más. Del montón, Un ejemplo son los cambios de Rijkaard ayer según avanzaba el partido. No son los de un técnico que cree en su equipo. Quitar en tu estadio, jugándote la Liga y cuando ganas por la mínima, a Ronaldinho y Messi es un signo de debilidad. De miedo. De impotencia. El técnico holandés ha perdido definitivamente la brújula. Como sus jugadores. Rijkaard: Es como para darse golpes en la cabeza Rijkaard aguantó el enfado de la afición con valentía. Esperó en el campo a que todos sus hombres abandonaran el césped. Es cuando tengo que estar con mis jugadores. Se encuentran decepcionados. Esto nos duele a todos Reconoció que el empate es un golpe duro pero se agarró a la máxima de Puyol: Como dice el capitán, no podemos perder el orgullo. No nos hemos dejado media Liga por el 1- 1, tenemos posibilidades de ser campeones Admitió la falta de poderío físico del equipo. Saqué a Edmilson para aguantar el resultado. Nos ha faltado algo de fuerza para marcar la diferencia y en un detalle, en un despiste, ha llegado el empate. Nos han marcado el gol en el último minuto. Es como para darse golpes en la cabeza ABC En MAYÚSCULAS, equipos que juegan en casa