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ABC LUNES 14- -5- -2007 Un español estrena el día 25 la primera película del mundo hecha con cacahuetes 73 EL PASADO Desde aquí digo a Zapatero que deje de usar el singular de memoria histórica porque singular es jerarquía de unos sobre otros A DESTAJO He escrito el libro para que quienes vivieron la Transición lo recuerden y para que quienes no lo hicieron lo puedan vivir LO QUE QUEDA DE AJOBLANCO Lo mejor de esa época está en la familia española, la más abierta y dialogante de Europa con diferencia RESCATE DE UNA ÉPOCA Creo que muchas de las perspectivas que se alumbraron entonces son necesarias ahora para rescatar la política del diálogo. Hemos de recuperar el diálogo que fueron los setenta canismos, como la bisexualidad, accedía a otros mundos que me permitían llegar a los corazones, no sólo a la razón Una de las actividades más fascinantes de este libro, del mismo Ribas y de Ajoblanco es su extensión por toda la península en busca de los diferentes underground hispanos, tratando de entenderlos en sus propios términos, sin esa mirada algo condescendiente que suele presidir las iniciativas culturales nacidas en las grandes ciudades. Un movimiento que rechazaba tanto el régimen ya moribundo, como a una clase política que de la derecha a la izquierda practicaba lo que a sus ojos era una especie de quítate tu para ponerme yo en los escalones del poder. Según Ribas, lo que queda del Ajo y de la revolución de las costumbres está en la familia española, que con diferencia es la más abierta y dialogante de Europa. Realmente hay muchas cosas que han quedado Curiosamente y en contra de lo que se pensaba incluso entonces, nosotros no abusábamos de las drogas. Ya nos lo había advertido Luís Racionero, que la droga puede acabar dominándote y no se trataba de que te dominara nada. Para nosotros el arte, la vida y el trabajo eran lo mismo... Eso es lo que deseábamos, no ir ciegos todo el día. Yo creo que preferíamos el humor. Desmadrado, quizás, pero humor. Teniendo un libro como éste en las manos, que cuenta un periodo tan característico de una época y de una serie de personas que jamás accedieron a integrarse en sistema alguno, queda una pregunta clave a responder de forma directa. ¿Qué pretende a destajo ¿Cuál es su intención? Me he tirado siete años encerrado hablando con miles de personas, recopilando miles de papeles, ordenando miles de notas para recuperar una época. Para que quienes la vivieron lo recuerden y para que quienes no lo hicieron lo puedan vivir. Creo que muchas de las perspectivas que se alumbraron entonces son necesarias ahora para rescatar la política del diálogo. Que hay muchas memorias históricas, no una sola memoria histórica. Y desde aquí digo a Zapatero que deje de usar el singular porque el singular es jerarquía de unos sobre otros. Tenemos que hablar en plural y recuperar todas las memorias. Hemos de recuperar una cultura del diálogo y los setenta, tal y como yo los viví, fueron precisamente eso Reencuentro y despedida Pierre Boulez y Patrice Chéreau, que marcaron un hito con su versión de la Tetralogía de Wagner, vuelven a trabajar juntos 30 años después en La casa de los muertos de Janacek, en Viena. Título con el que el director y compositor francés dice adiós a la ópera JUAN ANTONIO LLORENTE VIENA. Hay quien, tras dar con una receta de éxito, regresa sobre la misma fórmula hasta agotar sus propiedades. Sin embargo, otros, tras tocar la gloria, prefieren apostar a largo plazo para alumbrar un nuevo proyecto. Ese es el caso de Pierre Boulez y Patrice Chéreau, cuyo encuentro en Bayreuth en 1976 dio como resultado el Anillo más importante en la historia de la gesta wagneriana. Pasados más de treinta años, ambos genios se ha vuelto a reunir en Desde la Casa de Los Muertos que el sábado centró en Viena el interés del mundo de la música, expectante por ver cómo Boulez acometía su primera ópera de Janacek, compositor que apenas frecuentado a lo largo de su carrera hasta ahora. El resultado se sintetizaría así: tras el estremecedor silencio que siguió a las notas finales, un cuarto de hora de ovaciones del Teatro An der Wien puesto en pie premió a los dos artífices. Especialmente, por la magia que el octogenario director derrochó en su debut frente a ese Gotha multinacional que es la Mahler Chamber Orchestra, fundada hace ahora 10 años por Claudio Abbado, en cuyas filas militaban en esta ocasión tres valencianos: Julia Gallego, Paco Varoch y David Lacruz. Boulez, potenciando la tensión entre los tempi, organizó magistralmente la lectura pormenorizada de ese gran collage -tal como la mañana del estreno calificaba la partitura de Janacek- donde el calor más tradicional de sus raíces nacionalistas contrasta en una sucesión de ideas con las aportaciones que en ese momento rompían moldes en Centroeuropa, Berg a la cabeza. Muy especialmente con su Wozzeck estrenado en 1925, cinco años antes de que viese la luz en Brno De la casa de los muertos sin que Janacek, fallecido dos años antes, pudiese conocer las reacciones ante su propuesta, de la que era asimismo responsable del libreto, extraído de la obra homónima en la que Dostoievski, trasmutado en político disidente, describe sus vivencias en el campo de concentración de Siberia en el que transcurre la acción. El interés por Dostoievski de ambos directores define el eje que articula el trabajo en común, en el que Chéreau ha trasladado la acción a un microcosmos donde los grilletes convierten a los prisioneros en metafóricas marionetas del destino narrando su pasado y justificando su presencia en aquel lugar. Un espacio convertido por Richard Peduzzi- -escenógrafo de cabecera de Chérau- -en un asfixiante Gulag de hormigón. La luz de Bernard Coudec juega un papel definitivo para el relato, articulado magistralmente por Chéreau, que derrocha sabiduría y que se apoya con frecuencia en el verismo como si, una vez más, filmase tras una cámara. Concienzuda entrega actoral sin concesiones del coro Arnold Schoenberg y un largo reparto: desde el barítono Olaf Bär y el tenor John Mark Ainsley hasta el bajo Jiri Sulzchenko que, como en Madrid, volvió a ser el comandante de la cárcel. El punto amargo lo aporta el anuncio de Boulez de despedirse de la ópera, a sus 82 años, tras cumplir con los compromisos de esta coprodución, en la que se han participado los festivales de Viena, Amsterdam y Aix en Provence- -donde se verá en julio- así como el Met y la Scala de Milán. Un cuarto de hora de ovaciones El punto amargo El diálogo, más necesario to con el movimiento obrero, con gente como nosotros que venía de muchos orígenes y que buscaba nueva cultura En su libro, José Ribas describe momentos en los que las masas ocuparon las calles de Barcelona creyendo en el cambio total. Éramos muchos y las contradicciones con el autoritarismo de cualquier tipo, la gente quería sacarse de encima la carcundia y quería experimentar otras posibles formas de vida. Claro, eso fue inmediatamente reprimido y no sólo por el franquismo Hablando de represión y experimentación, lo que gente como Ribas buscaba era lo otro o, en sus palabras, lo que tenía era una curiosidad tremenda hacia otros mundos, otras clases sociales, otros universos mentales y no me interesaba tanto ser escritor de libros leídos, como narrador de experiencias sentidas. Yo me di cuenta de que para salir de mi pequeño mundo burgués tenía que accionar otros tipos de mecanismos y a través de esos me- Desde la casa de los muertos en el montaje de Chéreau estrenado en Viena ROS RIBAS