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72 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos LUNES 14- -5- -2007 ABC Pepe Ribas, fotografiado la semana pasada en Madrid ERNESTO AGUDO Pepe Ribas: Creo que hay muchas memorias históricas, no hay una sola El creador de la revista Ajoblanco publica una evocación diferente de la Transición en la que rescata el espíritu del diálogo JOSÉ MANUEL COSTA MADRID. Los buenos libros tienen la costumbre de saltar las barreras de los géneros y el que acaba de editarse firmado por José Ribas, Los setenta a destajo (RBA) es uno de ellos. Se trata de una autobiografía, de un diario, de una crónica política y cultural y también es la historia de una aventura concreta que reflejaba todo lo anterior mes a mes: la revista Ajoblanco una de las principales, si no la principal, de la escena alternativa española en aquellos años 70. La peripecia personal de José Ribas (conocido universalmente como Pepe o Pep) es ya muy definitoria del trayecto que más o menos siguieron muchos de aquella generación nacida en los cincuenta. Él mismo lo cuenta mientras tomamos café en un restaurante madrileño. Yo creo, quizás, que tener unos padres mayores que se habían educado en la República y en realidad eran gente liberal y muy culta, de alguna forma siempre me hizo diferente. Creo que tuve que construirme un mundo propio. Y me tocó también veranear en una colonia que en principio tenía que haber sido muy conservadora, pero en la que éramos muy inventivos y organizábamos desde juegos florales hasta fiestas delirantes... Creo que esto me vacunó contra los dogmatismos, contra los extremismos violentos. En el colegio me tocó con unos curas de Sarriá que, de repente, se hicieron todos comunistas, cambiando un dogmatismo por otro. Pero también es cierto que habían viajado y te contaban cosas de la India o del mundo en general. De modo que cuando llegué a la Universidad ya estaba más o menos preparado para lo que me iba a encontrar... Ya sabía lo que era Bandera Roja, los misioneros de la teoría de la liberación... Lo que era un mundo académico controlado por unos partidos minúsculos... La Universidad española de la época, que en cada ciudad adoptaba formas diferentes, era en cualquier caso un entorno donde el dogmatismo de derechas o izquierdas seguía siendo dominante y en el que una gran parte de la juventud se sentía sencillamente agobiada. Los independientes, entre los cuales yo estaba, éramos simplemente gente que quería libertad y nuestro imaginario no era la canción francesa, el estructuralismo o el telquelismo Yo tenía muy claro que la vida la tenía que encontrar en la vida y no en los libros Una idea que se tenía fuera de Barcelona es que, a la complejidad propia de la situación general, se le añadía la componente nacionalista catalana, pero eso no parece del todo exacto. No, en aquellos momentos no había mucho nacionalismo. Lo que había es una crisis económica tremenda y lo que sucedió en Barcelona y pienso que es la clave de la libertad que existió en los setenta es que, por un lado, la oligarquía se viene abajo por la crisis económica e industrial y nace un movimiento obrero muy independiente que recupera en seguida su tradición anarquista. Por otro, hay un vacío político total y la gente toma la calle, básicamente en las Ramblas: escritores sudamericanos, la nova cançó, el mundo underground, que venían de todas partes de España... Esta peculiaridad barcelonesa no se vivió en otros lugares como Madrid, donde como asiento que era del franquismo la autoridad represiva se mantuvo hasta incluso después de la muerte del dictador. Y, lógicamente, fue en Barcelona donde surgieron revistas como Star o Ajoblanco que significaron los balbuceos ya bastante brillantes y absolutamente rompedores de la contracultura independiente en España. El Ajoblanco nació contra el autoritarismo, así que era una revista anti- autoritaria y aunque al principio no lo definíamos muy bien, una revista libertaria. Íbamos contra los marxistas, la gauche divine y los franquistas, así que hubimos de inventarnos una historia. No copiamos nada, cogimos un coche, lo llenamos de revistas y lo paseamos por España conociendo a la gente... Así nació una estructura paralela que también lo era de agitación y organización. Existía un cierto cosmopolitismo en lo geográfico y también en lo social. Queríamos tomar contac-