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100 GENTE www. abc. es gente (guapísima) flor en el pelo, mantón y un vestido con cola. Todavía no canta. Deja valiente que suene la música (y los gritos de apoyo del público) Arranca y cuando llega a con la boquita cerrá se calla y en el silencio vuelven a oírse los alaridos de apoyo. Y así estuvo toda la copla. También dando patadas flamencas a la cola (y seguramente a alguien más) Siguió con Pena, penita, pena Había que ver oír con qué fuerza cantaba el estribillo. Es que estaba más Lola Flores que nunca. No sólo por esta canción, también por el aspecto, por los peinados, por la manera de moverse. Quien quisiera ver mensajes se hincharía. Con La Zarzamora hubo especial desgañitamiento en lo del querer desgraciao que embrujó a la Zarzamora Cualquiera de sus canciones es susceptible de interpretación malaya. Si tú me dices ven por ejemplo. O Veneno O De nadie donde en lugar de porque aquel marinero creyó que mi amor suyo era yo escuché, lo juro, porque tengo dinero creyó que mi amor suyo era Pero los mensajes eran contradictorios y lo mismo se inclinaban de un lado que de otro. ¿Lo quiere o no lo quiere? Isabel se adornó durante todo el concierto con guiños de ese tipo. Durante toda la noche, que fue, en sus palabras, bonita, emocionante y querida. Y de verdad que fue emocionante. Isabel Pantoja se mostró poderosísima sobre el escenario. Aunque, el sonido se acoplara, aunque se le fueran las letras, aunque llorara y se emocionara (o quizá por eso) Tres peinados, tres trajes, una artistaza. O dos. O media docena. DOMINGO 13- -5- -2007 ABC Freedom for Pantoja La cantante compareció ayer ante su público por primera vez desde su detención, en un concierto multitudinario en Valladolid donde recibió un baño de cariño de sus seguidores, que no dejaron de animarla durante su emocionante actuación ROSA BELMONTE VALLADOLID. No, no, no, para Telecinco no hablo Esta frase de estrella no la dice Isabel Pantoja, la dice María, una joven admiradora venida de Madrid vestida con una camiseta autografiada por la cantante ¿la lavará? Le soltó eso a unos del programa El buscador a los que dejó con un palmo de micrófono. Tan digna. A las seis de la tarde se podría decir que en la Plaza Mayor de Valladolid había dos bandos. Por un lado, el de las fans tempraneras. Por otro, el de los periodistas y las televisiones. Probablemente, su número era mayor que el de la población civil. Las primeras en tomar posiciones (a las ocho de la mañana) fueron dos señoras de Valladolid que sí hablaban con todo el mundo. Ha venido una muy sonsacona, mediotomate, que me preguntaba por Julián Muñoz. Pero yo le he dicho que he venido a ver a Isabel Pantoja, que Maribel Pantoja Martín es otra cosa contaba una de ellas, consciente también de que sus hijos no le iban a hablar cuando la vieran en todas las teles. Mientras, los músicos hacían pruebas de sonido. Desde luego, la percusión funcionaba estupendamente. El ruido de los tambores parecía listo para sacrificar a la rubia (en las películas siempre se sacrifican rubias) Pues que se busquen a otra, que Isabel es morena por todos lados. En el viaje en tren de Madrid a Valladolid da tiempo a escuchar 36 canciones de Isabel Pantoja, la (ahora) más grande. Al final llega una a la ciudad castellana entonando Se me apantoja el alma, se me apantoja La última pieza que escuché fue Tú serás mi navidad Si es Navidad, Isabel Pantoja es el pavo. A la altura de Medina del Campo era de cajón acordarse de Isabel la Católica (y de su intento de canonización) así como de Isabel la Folclórica y el intento de su demonización. En pocos días, la cantante ha pasado del calabozo a la plaza pública. En principio, no para ser ejecutada, pero tampoco podía ir tan tranquila. Aunque en primera fila tenía una auténtica guardia de corps. Me acerco a una señora que que lleva a su ídola en el pecho en una tarjeta plastificada a modo de acreditación de fan. Es que la queremos me suelta casi desintegrándome. En momentos como éste te dan ganas de aclarar las cosas: no, si yo no soy periodista, yo sólo soy puta. Es mi noche libre. A las siete y cuarto salió ella a probarse, y sus fieles: Te queremos, te queremos Y Pantoja: Lo sé, lo sé A las ocho y media los fans se pusieron a corear: Fuera el tomate, fuera el tomate... Era fijación. Tomatitis. Había un tipo por la plaza repartiendo pegatinas en las que se leía Freedom for Pantoja Llevaba una hucha, para la voluntad. Es para un juicio contra el Tomate, para que se dejen de meter con ella explicaba Pero al lío, que sale la artista. Empieza Pantoja con Francisco Alegre Guapa Estos últimos días ha pasado del calabozo a la plaza pública. En principio, no para ser ejecutada, pero no podía ir tan tranquila La hucha de cuestación de las pegatinas Freedom for Pantoja EFE La cantante, en su recital de anoche en la Plaza Mayor de Valladolid