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ABC DOMINGO 13 s 5 s 2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 87 El legado de Bertolt Brecht alcanza al Círculo de Bellas Artes Un ciclo de conferencias, teatro, poesía y cine rinde homenaje al dramaturgo alemán ABC MADRID. Un año después del 50 aniversario de la muerte de Bertolt Brecht, el Círculo de Bellas Artes de Madrid se ha propuesto recordar la trascendencia de su obra. Por ello, desde el 17 al 26 de mayo, serán varias las actividades que dedicará a este genio multidisciplinar del siglo XX. Si el año pasado el Círculo montó cinco piezas teatrales de Samuel Beckett, en esta ocasión ha considerado imprescindible abordar la figura de Brecht, porque ambos son autores fundamentales junto a otros como Chéjov afirmó Juan Barja, director de la institución. El programa contará con una de las obras más representativas del dramaturgo, El círculo de tiza caucasiano que, inspirada en el juicio de Salomón, correrá a cargo de la Compañía Ferroviaria para crear una obra musical- -tal y como le gustaba al poeta alemán- El ciclo contará además con la presencia de la cantante alemana Sonja Kehler, una de las últimas actrices brechtianas según Juan Barja. La cantante no sólo dedicará un concierto a su mentor, sino que ofrecerá una visión poética de Brecht a través de una lectura bilingüe de sus poemas. Pero este viaje por el mundo brechtiano pretende ser- -al más puro estilo del teatro dialéctico- -un ejercicio de reflexión, por lo que se desarrollarán dos conferencias sobre la influencia de Brecht, impartidas por el catedrático de Historia del Arte José Antonio Sánchez y la novelista Belén Gopegui. El cine completará esta oferta con la proyección de tres películas relacionadas con el alemán: Khule wampe La despedida y My name is Bertolt Brecht El ciclo Círculos brechtianos ofrece así la oportunidad de conocer a un autor cuyas ideas rebosan modernidad, a un autor que quiso revolucionar la realidad y crear un mundo mejor a través del teatro. Imagen del ensayo de Fidelio en el Teatro de la Maestranza sión y el aislamiento. El director de escena, José Carlos Plaza, lo ha dibujado con el viejo truco del techo móvil que desciende hasta reducir el espacio vital, y luego se gira tabicando el espacio. Es una buena idea potenciada por la falta de luz y en la que importa más el sentimiento que lo figurativo. Lo extraño es que tras esta abstracta propuesta todo acabe rindiéndose al realismo populista: los presos liberados, brazo en alto, y la catedral sevillana como fondo. Los muchos aplausos que saludaron la imagen debe ser vitamina para el ego. Plaza sonrió satisfecho. Bien es cierto que también se aplaudió y mucho a todos los participantes. A Pedro Moreno, creador de un vestuario anacrónico y heterogéneo, desde el traje blanco de veraneante de Don Fernando al folclore americanista de las mujeres del coro. También a Lisa Gasteen, Fidelio de voz maltratada y registro agudo resquebra- J. M. SERRANO ÓPERA Fidelio Música: Beethoven. Int. Gasteen, Dean Smith, Held, Sherrat, De la Merced, Prunell- Friend, Borowski. Coro de la A. A. del Maestranza, Real Orq. Sinf. de Sevilla. Dir. escena: Plaza. Dir. musical: P. Halffter. Lugar: Teatro de la Maestranza, Sevilla. Fecha: 11- V La influencia brechtiana El autor alemán- -más allá de convertirse en un icono mundial gracias a su teatro épico y crítico que llama a la conciencia del espectador- -contribuyó decisivamente en las ideas de dramaturgos españoles como Buero Vallejo y Alfonso Sastre. Pero la revolución teatral que propuso Brecht no llegó a España hasta los años 60, pues el primero que se atrevió a representar la obra La buena persona de Sezuan fue Ricard Salvat, de la mano de Nuria Espert. jado. Cantó con entusiasmo y gallardía Robert Dean Smith, Florestán; tuvo planta y empuje Alan Held, Don Pizarro; resolución el Rocco de Brindley Sherrat; cortedad el Jaquino de Agustín Prunell- Friend, y puso la nota lírica, el buen gusto y cierta belleza Elena de la Merced. Aún así, su Marzelline pudo llegar a más. Todavía, en el inicio, al maestro Pedro Halffter se le adivinaba premioso, por delante de los cantantes. La luz y la sombra se expresaba mediante el contraste de las dinámicas, sin efervescencia interior, un punto seco, un punto frío. Luchó con las carencias del coro, incapaz de apianar con cierta calidad. Pero se creció al final, allí donde la partitura es más extravertida. Llevó la obra a algo importante mientras la escena iba a menos. De manera que, ahora en el escenario, ahora en el foso, siempre hubo en qué fijarse. Del escenario al foso La luz y la sombra ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE El Teatro de la Maestranza ha cerrado su temporada de ópera con Fidelio Producción propia y destino inevitable ante el ciclo transversal dedicado a mitos sevillanos. Aunque la ciudad sea una anécdota de fondo en la obra de Beethoven. Al autor le importaron más valores como la justicia y la libertad o, lo que es igual, la ausencia de ésta. Por ejemplo, la opre-