Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
32 ESPAÑA DOMINGO 13 s 5 s 2007 ABC Papeles para un sueño Hace dos años 578.375 inmigrantes consiguieron documentos en la regularización del PSOE. Algunos se quedaron en la cuneta y no renovaron; otros regresaron a sus países. ABC ha vuelto a entrevistar a tres a quienes los papeles les cambiaron la vida POR CRUZ MORCILLO FOTOS: J. DE DOMINGO J. GARCÍA MADRID. A Hristo, Mariana y Darío lo del efecto llamada les suena a político, a lejano, a un mundo que no está en sus calendarios. Fue la denominación estrella de la regularización extraordinaria que acabó hace dos años con la angustiosa ilegalidad de miles de extranjeros sin papeles. Pero además tanto se publicitó que aireó por los cinco continentes el runrún de que en España había papeles para todos lo que contribuyó a disipar las dudas de otros miles de candidatos a dejar su tierra. Efecto tam- tam o no, miles de extranjeros han seguido llamando a las puertas de Europa, con especial ahínco por franquear las nuestras. Si a 31 de marzo de 2005, una semana antes de cerrarse el proceso de normalización como lo denominó el Gobierno, había en España 2.054.453 extranjeros con tarjeta o autorización de residencia en vigor, el pasado 31 de marzo esa cifra llegaba a los 3.236.743 personas, según datos del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Sólo en el último trimestre ha habido 214.395 nuevos beneficiarios- -el 1 de enero se produjo la incorporación de rumanos y búlgaros a la UE- -y la proporción de crecimiento no induce a pensar en cambios. El Gobierno ha asegurado por activa y pasiva que no va a haber más regularizaciones (encharcó las relaciones PSOE- PP en inmigración) pero lo cierto es que el desfase entre los datos de Trabajo y los del padrón supera las 900.000 personas. Paradójicamente, el Ejecutivo se ha visto obligado a ampliar el contingente de trabajadores extranjeros y el catálogo de puestos de difícil cobertura sigue creciendo. La ecuatoriana Mariana Ganzino, en Atocha, cerca de su trabajo Mariana Ganzino Ecuatoriana, ayudante de cocina Mis hijos no volverán a vivir en Ecuador, para ellos ya no es su país Mariana resume su vida en los últimos dos años en una frase: Ha cambiado mucho, no imaginaba que los papeles abrirían tantas puertas La encontramos en febrero de 2005 aguardando su turno para regularizarse en una oficina de Vallecas. Era asistenta. Su marido, empleado como pintor, esperaba en la misma oficina junto a su jefe, un empresario español que hizo los papeles a todos sus trabajadores. Mariana ya se había traído a Madrid en esas fechas a sus dos hijos que ya tienen 15 y seis años. Los cuatro eran irregulares y los cuatro querían quedarse en España. Ahora solicitarán la nacionalidad. En cuanto tuve los papeles cambié de trabajo. Soy ayudante de cocina en un bar. Nos va muy bien. Mi marido sigue en la misma empresa, con un buen jefe y buenos compañeros nos cuenta Mariana aún sorprendida porque su historia suscite interés. Ella se siente una más, una afortunada que asegura haber sido bien tratada en España. Hace más de cinco años que llegó y no ha vuelto a Ecuador. Es la cara amarga de su historia de futuro, con su piso modesto y aseado en Ciudad de los Ángeles, sus dos sueldos y sus niños a los que les va muy bien en los estudios y tienen amigos españoles y extranjeros por igual. Ellos están más integrados que nosotros. Tenemos claro que no volverán a vivir en Ecuador. Para ellos ya no es su país. Mi marido y yo sí regresaremos Mariana se entristece. Sabe que sus hijos tendrán una vida mejor, pero de nuevo percibe el horizonte de la separación. Hace cinco años que no veo a mis padres ni a mis tres hermanos Este verano tampoco podrán volver porque se acabaron los billetes; mientras, Mariana se conforma con poder enviar dinero a casa. Hristo y Tsvetomila con su hijo Ceci, al que no vieron en dos años Hristo Tsvetanov Búlgaro, instalador de antenas He traído a mi niño, alquilé un piso a mi nombre, tengo coche y otro trabajo El pasado miércoles cuando llamamos a Hristo contestó un niño en búlgaro, pero no tardó ni dos segundos en cambiar al castellano, casi sin acento. Era Ceci, el hijo de Hristo y Tsvetomila, su mujer. El pequeño tiene seis años y vino a España el pasado agosto. Antes vivía en Pleven (Bulgaria) con sus abuelos. Me ha dicho la profesora que es el primero de su clase y eso que no sabía español cuenta orgulloso este búlgaro, uno de los 73.000 que en España tienen tarjeta de residencia y trabajo. Él y su esposa van a por la tercera. Cuando lo encontramos en plena regularización soñaba con abrazar a Ceci, al que no veía desde hacía dos años. Los papeles, una documentación que te hace pasar de la ilegalidad a la tutela de la ley, han dado un giro de 180 grados a la vida de esta familia. Hristo trabajaba- -lo hizo hasta hace dos meses- -en una empresa dedicada a la prospección para construir parques eólicos y a la energía solar. Su mujer estaba empleada en la casa de su jefe como asistenta. Pagaban 400 euros de alquiler por un piso que compartían con otra pareja búlgara. Desde hace dos meses, este búlgaro para quien los españoles son gente seria trabajando está empleado como instalador en una multinacional de telefonía móvil; su esposa, en una zapatería de Fuencarral y su hijo asiste a un colegio público de Vallecas. Pagan 850 euros mensuales por un piso con plaza de garaje. El contrato de alquiler está a mi nombre, me he podido comprar un coche y a los dos nos va bien Su mujer ha logrado conciliar vida laboral y familiar, el sueño de muchas españolas, mientras que Hristo viaja por toda España por motivos laborales. Este verano, como los dos últimos, volverán a Bulgaria de vacaciones- -Ceci se irá antes con sus abuelos- -e intentarán descubrir si ha empezado la anunciada transformación. El país mejorará pero nosotros no tenemos intención de volver de momento. Estamos los tres juntos, nos van muy bien las cosas y tenemos una vida aquí. Cada fin de semana quedamos con nuestros amigos, nos vamos fuera... hacemos planes Para ellos, como para tantos, el calvario fueron los papeles y el idioma. Ahora son cosa del pasado. ABC. es Más información sobre la regularización en www. mtas. es