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18 ELECCIONES 27 M ESPAÑA DOMINGO 13 s 5 s 2007 ANÁLISIS severamente por sus señorías, quienes han dejado negro sobre blanco que lo procedente habría sido invocar la ley de Partidos para ilegalizar a ANV como sucesora de HB. La Sala, sin embargo, no podía rebasar la línea fijada por los demandantes, y nos hemos quedado donde nos hemos quedado. Nos hemos quedado, lo repito, en una región tenebrosa para el lego. Que la ley no se comprenda, por cierto, es grave en una democracia: se supone que la ley, al revés que la mecánica cuántica relativista, integra, en último extremo, un instrumento de autogobierno que el pueblo ejerce a través de las instituciones. El pueblo no tiene por qué prever ni fijar arbitrariamente las consecuencias de la ley. Esto sería incompatible con el Estado de Derecho y la división de poderes. Pero, por lo menos, tiene que ser capaz de encontrar sentido a lo que pasa. Y aquí estamos en la más absoluta de las oscuridades. La tiniebla afecta también al contexto político. Dos teorías circulan en los mentideros sobre el estado en que se encuentra el llamado proceso de paz Conforme a la más maquiavélica, existe una hoja de ruta, cuyos tramos se han pactado con los terroristas con precisión azorante. ETA habría consegui- ABC EMBROLLO CALCEDONIO Zapatero carece de recursos políticos para recibir a HB por la puerta grande, pero no se atreve tampoco a cortar con ella res, no a la mitad de las listas que apadrina un partido. Una de las razones reside, según parece, en la persona jurídica que está detrás de la lista. Cada agrupación de electores ostenta una personalidad única y diferenciada. Por eso, precisamente, es posible abatir unas listas sí y otras no. En cada caso, el responsable de la lista es distinto, y por tanto, identificable con independencia de lo que haya ocurrido con las restantes listas. Por el contrario, las resmas de listas mancomunadas por una marca electoral remiten, de consuno, a un solo responsable: el partido que las ha elaborado. Es el partido, no su proyección en listas diversas, el objeto de la impugnación, la cual no podrá, en consecuencia, dirigirse a unas listas sí y otras no, sea cual fuere el criterio al que se haya apelado para determinar cuándo una lista está contaminada. Los que nos sabemos Derecho, habríamos esperado que la demanda del Gobierno se desestimara por defecto de forma. Pero no sucedió esto. Lo que sucedió, es que la Sala del Supremo pidió a las partes que reinterpretaran la demanda. Es decir, les abrió la vía, no de la ley Electoral, sino de la ley de Partidos. La última autoriza, en principio, varias opciones. Habría sido posible, pongo por caso, ilegalizar todas las listas como provenientes de un alias de HB; o no ilegalizar ninguna, puesto que ANV es, de momento, legal; o los demandantes habrían podido solicitar la ilegalización del partido fantoche dadas las evidencias todavía provisionales, aunque aplastantes, de que la persona jurídica relevante lleva capucha y responde al nombre de la ya ilegalizada Batasuna. Luego de momentos muy tensos, la Sala Especial arbitró una solución muy complicada. Resumamos: ETA ha penetrado en el cuerpo místico de ANV aunque no ha poseído su esencia, o sea, su persona. ¿Qué es lo que ha poseído entonces? Pues las ciento y pico listas cuya neutralización había solicitado el Gobierno. Al final, éste se ha salido con la suya, no sin ser amonestado Álvaro Delgado Gal H ace quince siglos y pico, en el Concilio de Calcedonia, los teólogos explicaron que Cristo reúne en una sola persona dos naturalezas distintas, la divina y la humana. Nadie que no sea teólogo entiende la unión hipostática. Pero los católicos la aceptan porque, si no, no serían católicos. Pues bien, ocurre lo mismo con el último auto del Tribunal Supremo. Los ciudadanos lo acatamos, aunque no lo terminamos de comprender. La Abogacía del Estado y la Fiscalía habían impugnado ciento y pico listas de ANV siguiendo la vía contencioso- electoral. Esto, al parecer, es un disparate: la ley electoral sirve para cargarse a los candidatos propuestos por una agrupación de electo- do exactamente su propósito: recuperar presencia en los feudos en que es más fuerte. Según la otra teoría, la teoría, llamémosle, caótica, el proceso está muerto, y todo lo que persigue el Gobierno, es evitar un nuevo atentado antes de las elecciones. La ocurrencia de demediar a ANV sin llegar a supri, mirla, reflejaría la situación imposible en que se ha colocado Zapatero, el cual carece de recursos políticos para recibir a HB por la puerta grande pero no se atreve tampoco a cortar con ella. Me inclino, vacilantemente, por la segunda hipótesis. En primer lugar, la esquilma que se ha hecho en las listas no es cosmética. En segundo lugar, existen motivos para pensar que en el Supremo ha podido ocurrir cualquier cosa. Desde la desestimación, hasta la anulación de todas las listas, hasta un conflicto irresoluble entre los distintos magistrados, por efecto del cual se habría dictado un auto acompañado de votos particulares absolutamente explosivos. La situación, en fin, no era controlable, ni prudente fiarlo todo a que saliera cara o cruz. El concepto de prudencia no obstante, no es muy auxiliador cuando toca hablar del presidente, fértil en ardides de utilidad cuestionable y ortodoxia francamente mejorable.