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ABC SÁBADO 12- -5- -2007 87 EL CARTEL DE HOY EL QUITE DEL MAESTRO José Ortega Cano Propietario: Francisco Javier Araúz de Robles. Divisa: encarnada y blanca. Antigüedad: 8 de agosto de 1982. Procedencia: Gamero Cívico y Saltillo. ARAÚZ DE ROBLES SALAMANCA TORERA JUAN BAUTISTA Fecha de nacimiento: Arles (Francia) 12- 7- 81. Alternativa: Arles, 11- 9- 99. Padrino: Espartaco. Testigo: César Rincón. Toros de Zalduendo. T JAVIER VALVERDE Fecha de nacimiento: Salamanca, 22- 12- 77. Alternativa: Salamanca, 12- 6- 2002. Padrino: Ojeda. Testigo: Juli. Toros de Bañuelos. ierra de toros y de toreros, qué de recuerdos me trae a la memoria... De joven aficionado, en esos paseos por la Plaza Mayor, buscando tentaderos para el día siguiente, conocí las dehesas salmantinas. Lógicamente de tapia, esperando pacientemente mi turno. Ganaderos como Atanasio Fernández, Alipio Pérez Tabernero, Manuel Arranz, Antonio Pérez de San Fernando y así un largo etcétera de grandes criadores de bravo. Y los maestros de Salamanca, qué decir de ellos, como Santiago Martín El Viti Juan Mari Pérez Tabernero, Paco Pallarés- -que ilusionó de novillero a toda la afición de España- Víctor Manuel Martín, Juan José y, cómo no, Pedro Moya El Niño de la Capea -cuyo hijo toreaba ayer- Imposible olvidar a mi añorado Julio Robles, compañero de muchas tardes, de grandes rivalidades en el tercio de quites. Me vienen a la mente faenas con toros de El Raboso, en 1986, en un mano a mano para el recuerdo. Hicimos cinco quites diferentes con un Madrid entregado, encandilando a la afición. Julio, mi gran admirado amigo en su vida de torero y después de la desgracia, fue un ejemplo de valentía para todo el mundo. En la segunda de feria han toreado tres toreros de Salamanca. Tres matadores con conceptos diferentes, que a su vez reflejan el concepto clásico de esta tierra. Cayetano corta tres orejas y redime la tarde en Jerez FERIA DEL CABALLO Plaza de toros de Jerez. Viernes, 12 de mayo de 2007. Tercera corrida. Más de tres cuartos de entrada. Toros de Juan Pedro Domecq, desiguales de presentación, manejables pero justos de casta y raza. Destacó el 6 Juan José Padilla, de azul pavo y oro. Media estocada (ovación) En el cuarto, pinchazo y estocada (oreja con fuerte petición de la segunda) Francisco Rivera Ordóñez, de purísima y oro. Sartenazo (dos vueltas tras petición) En el quinto, pinchazo y descabello (oreja) Cayetano, de fucsia y azabache. Pinchazo hondo (oreja) En el sexto, estocada tendida y descabello (dos orejas) Salió a hombros. muy altas. Estaba a gusto y estaba gustándose. Y enloquecía al respetable. Finalmente, naturales de uno en uno, y molinetes enroscándose toro y muleta. Todo dentro de un conjunto excelso. La estocada quedó tendida y aunque necesitó el verduguillo, el presidente, en esta ocasión, sacó con prontitud los dos pañuelos. No era para menos después de las orejas concedidas con anterioridad. Porque el público quería que se cortasen orejas. Por ejemplo, le concedieron una a Cayetano en su primero después de una faena despegada a un astado con muy pocas fuerzas pero noble, donde abundaron más los detalles que el toreo ligado. Juan José Padilla vino a por todas, como siempre, pero casi se fue de vacío. Una oreja en su segundo es paupérrimo balance para el Ciclón de Jerez Ofreció banderillas a Rivera, que se llevó una voltereta de tomo y lomo. Por fortuna sin consecuencias. El toro repetía pero llevaba siempre la cara alta. El jerezano anduvo acelerado. Tres largas cambiadas para recibir al cuarto, que se fue suelto. Y susto tremendo tras el primer par cuando resbaló, quedó en la cara del animal y éste lo vapuleó sin compasión. Se libró de milagro de una tragedia pero no de la paliza descomunal. Dolorido y maltrecho, dio todo en la faena y se llevó una oreja. Tarde gris de Francisco Rivera Ordóñez que, cuanto antes, debe de dejar de poner banderillas. Cortó una oreja. IVÁN GARCÍA Fecha de nacimiento: Madrid, 1- 10- 83. Alternativa: Castellón, 27- 3- 2003. Padrino: Joselito. Testigo: El Juli. Toros de J. Pedro Domecq. Voltereta de tomo y lomo das de pedernal que está acostumbrado a matar, muy arqueada la figura. Acabó el toro distraído antes que muerto de un feo espadazo y no pocos descabellos. El cuarto también cubría el expediente de la seriedad por delante, sin nada por detrás. Se cumplió la orden de no darle, y ni por esas. Cabeceó, se dolió, se defendió, se desfondó... Malamente de nuevo Chaves con la espada. A los otros salmantinos de la salmantinada, Eduardo Gallo y Capea, la corrida los puso en su sitio también, que ni siquiera es el de las corridas duras por falta de capacidad. El segundo de la tarde, primero de Gallo, muy montado y enmorrillado, se movía sostenido por alfileres, hasta que Capea le hizo un violento quite por chicuelinas y lo tiró. No parece que fuera adrede, a pesar de las historias que cuentan de la mala relación entre ambos. Sopló mucho el viento para colmo, para mal de males de Eduardo Gallo, al que se le percibe como indolente, aunque la procesión vaya por dentro. Terminó el sosísimo toro rajado, incapaz de empujar desde su inválido tren Eduardo Gallo torea sobre la diestra posterior. El asardinado quinto fue devuelto tras protestas y volatines. Un cinqueño de agradable cara de Pereda, suelto, mansito y con ideas buenas, se desplazó bien en la brega de banderillas y despertó alguna ilusión. Pero, tras tirarlo en el inicio en el tercio, Gallo se templó en una tanda antes de volverse a destemplar y de que el toro se viniese abajo y se parase. Si Capea tuvo una virtud fue la de abstraerse y desarrollar un oficio suelto, y una seguridad mayor, que no tapa todas sus carencias plásticas. El tercero, apenas señalado en el caba- JULIÁN DE DOMINGO llo, tuvo calidad dentro de su escasa transmisión y sus mínimas fuerzas. Y como Capea no es ningún esteta, precisamente, lo toreó a su manera. Con cierto sentido del temple, que se le perdió con el sobrero de Espartaco, sexto bis, largo como un ferrocarril de mercancías, manso en el caballo y con muchas opciones en la muleta. El toro de Espartinas, aun sin derrochar clase, embistió humillado y noble, sobre todo por el pitón izquierdo. Gutiérrez Lorenzo, nombre de civil de El Capea, mató sus toros, y la salmantinada finalmente, con suma facilidad. FERNANDO CARRASCO JEREZ (CÁDIZ) Se había empeñado el público en conceder orejas como fuera. Poco importaba lo que se le hiciese a los toros. Y el presidente mantenía el tipo y aguantaba carros y carretas y que le mentasen a toda la familia. Hasta que en el quinto no tuvo más remedio que darle una a Francisco Rivera Ordóñez. Parecía que la tarde, que se había desarrollado entre faenas vulgares y casi todas inconexas, iba a seguir así. Pero salió el sexto y Cayetano la redimió. Porque cuajó lo mejor de todo el conjunto. Una faena de empaque, temple y gusto. El de Juan Pedro Domecq mostró lo bonancible que era desde el primer momento y el torero, con parsimonia, fue construyendo una faena a más, a mucho más. Suaves eran las embestidas del animal y suavidad hubo en los muletazos, que iba desgranando Cayetano sin prisa alguna. Primero sobre la diestra, donde hubo quizá demasiado espacio entre toro y torero. Pero cuando se echó la pañosa a la izquierda cambió todo. Porque a partir de ese momento el natural surgió pleno, radiante. El juampedro seguía la muleta con esa suavidad a la hora desplazarse. Y Cayetano tiró de su enemigo, ligó y remató detrás. Y se vació en los de pecho. Una y otra serie para luego recoger el trapo, hacer el cartucho de pescao y echárselo a la cara para traerse toreado al animal. La plasticidad alcanzó cotas