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14- 15 S 6 LOS SÁBADOS DE CALEIDOSCOPIO rra, ni tampoco en Europa. Ni siquiera murió todo el mundo que se había infectado. ¿Por qué? ¿Por qué algunos murieron y otros sobrevivieron? La respuesta es la misma que la que Aran Gordon encontró finalmente para sus problema de salud: el hierro. Las nuevas investigaciones apuntan al hecho de que cuanto más hierro hay en una población, más vulnerable es esa población a la epidemia. En el pasado, los adultos sanos eran el grupo de más riesgo, ya que los niños y los ancianos solían estar malnutridos y, por tanto, tenían carencias de hierro. Las mujeres adultas se ven desposeídas regulamente de hierro debido a la menstruación, los embarazos y la lactancia. Efectivamente, los registros históricos parecen concordar con esas conclusiones. Un estudio sobre la epidemia que se originó en St Botolph s Parish en 1625 reveló que los hombres entre quince y cuarenta y cuatro años que murieron a causa de la enfermedad doblaban en número a las mujeres de la misma edad. Volvamos, pues, a la hemocromatosis. Con tanto hierro en su metabolismo, las personas que padecen hemocromatosis deberían ser como imanes para las infecciones en general y la peste en particular, ¿no es así? No. ¿Recuerda la respuesta inhibidora del hierro del cuerpo durante los comienzos de una enfermedad? Resulta que la gente que padece hemocromatosis tiene una forma de inhibir el hierro que actúa permanentemente. El exceso de hierro que se acumula en el cuerpo se distribuye por todo el organismo, pero no se distribuye en todas partes. Mientras que la mayoría de las células acumulan demasiado hierro, una clase especial de célula acumula mucho menos hierro de lo normal. Esa clase de célula con las que la hemocromatosis es tacaña es un tipo de glóbulo blanco llamado macrófago. Los macrófagos son los coches policía del sistema inmunológico. Patrullan nuestro organismo en busca de posibles invasores. Cuando los encuentran, los acorralan e intentan reducirlos y matarlos, para después llevarlos a la estación de policía, los nódulos linfáticos. En una persona que no padezca hemocromatosis, los macrófagos tienen mucho hierro. Muchos agentes infecciosos, como la tuberculosis, pueden utilizar el hierro para alimentarse y multiplicarse, que es exactamente lo que el cuerpo intenta impedir con la respuesta inhibidora de hierro. Cuando un macrófago normal acorrala a los agentes infecciosos con la intención de proteger el cuerpo, permite inadvertidamente que esos mismos agentes infecciosos tengan acceso al hierro que necesitan para fortalecerse. Cuando esos macrófagos llegan al nódulo linfático, los invasores que transportan se han armado y pueden utilizar el sistema linfático para viajar por todo el cuerpo. Cirugía de la mama reinta años atrás, en la década de los setenta, la patología mamaria era mayoritariamente quirúrgica, tanto para el diagnóstico como para el tratamiento, y la asistencia estaba centrada en los Servicios de Cirugía de los distintos centros sanitarios. Con estas palabras, el profesor Prats Esteve, fundador de la Sociedad Española de Senología y Patología Mamaria, recuerda en el prólogo de la nueva guía clínica Cirugía de la mama de la Asociación Española de Cirujanos, la situación en la que se encontraban entonces. Desde entonces, la patología de la mama ha cambiado con la incorporación de nuevos conceptos y métodos diagnósticos, así como novedosas técnicas quirúrgicas y tratamientos complementarios. Actualmente, la cirugía de la mama obliga al cirujano actuar a través de incisiones mínimas y en campos muy reducidos como ocurre, por ejemplo, en las incisiones de la cirugía conservadora y en la extirpación de lesiones no palpables guiadas por arpón. Además, la mujer exige hoy una cirugía lo más estética posible, que no deforme el seno y que las cicatrices estén lo más ocultas posibles. Esta guía clínica, dirigida por el doctor Antonio Sierra, jefe de la Unidad de Patología T Por Jose María Fernández- Rua de la Mama de la madrileña clínica de El Rosario, es una puesta al día en estas técnicas quirúrgicas. En su elaboración han colaborado cuarenta reconocidos especialistas, en las distintas áreas de generalidades, semiología clínica, patología benigna, patología maligna y aspectos técnicos. La mama- -subraya el doctor Antonio Sierra- -es para la mujer no sólo importante desde el punto de vista de nutrición del recién nacido, sino que tiene un papel trascendental desde el punto de vista de la atracción sexual; como forma determinante en al silueta de la mujer y como símbolo de feminidad. Pero hay más. Las relaciones anatómicas de la mama y la axila obligan al cirujano a conocer y dominar estos campos, así como las estructuras existentes, cuya lesión puede originar graves problemas. Ante estos retos, el doctor Sierra destaca que la cirugía de la mama debe ser realizada por cirujanos expertos en la misma y practicada con unas técnicas quirúrgicas meticulosas para que las eventuales complicaciones sea infrecuentes. Esto en el mejor de los escenarios posibles, pero si estas complicaciones aparecen, que puedan ser identificadas y subsanadas sin problemas.