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2- 3 S 6 LOS SÁBADOS DE La vida real, en 1930. Con sus hermanas Marion y Margaret, en casa con la lección que dio de dignidad al saber envejecer, ahora que tantas vueltas se da a la cirugía estética. Esa naturalidad es un ejemplo a seguir Por su parte, Javier Larrainzar destaca su elegancia innata aunque reconoce que al buen gusto inteligente y cultivado de la actriz se sumaba un factor decisivo: Era, y es, como decía mi abuela, una mujer elegante de hueso de las que hay muy pocas. Su forma de vestir representa una época, pero a la vez es una imagen eterna Elena de Lorenzo es directora de vestuario desde hace doce años, que ha pasado en televisión, singularmente en Telecinco desde sus comienzos. Ha vestido muchas series y programas- -ahora está en El Comisario -y sabe que hoy es la tele la que influye en la moda: historias juveniles que convierten en tendencia todo tipo de prendas, esas chicas neoyorquinas que querían ser las protagonistas de Sexo en Nueva York Elena está en el lugar preciso y en el momento preciso, pero con mucha añoranza de los años dorados de Hollywood, tanto de las décadas de las grandes estrellas como de las de las comedias de Doris Day- que se cambiaba de vestido para desayunar, comer, cenar... Katharine Hepburn vivió una época en la que el cine era magia: los estudios cuidaban mucho los detalles, los diseñadores de vestuario eran fantásticos... La gente quería soñar. A mí ella me parece extraordinaria, con ese toque andrógino. Tiene una imagen actualísima y en ninguna película- -contemporánea o de época- -parecía disfrazada. Vestir a los actores es complicado. En televisión se impone un rítimo muy rápido y hay que tener en cuenta muchas cosas: el decorado, el tipo de historia... Algunos actores- -los que no se conocen bien- -ponen pegas, pero es estupendo cuando ven que to- Con Cary Grant fue fiera (1938) y ex esposa (1940) Katharine Hepburn vivió una época en que el cine era magia: los estudios cuidaban los detalles, los directores de vestuario eran fantásticos. La gente quería soñar do lo que le has elegido concuerda con su personaje. En televisión también es interesante la evolución de los personajes y, con ellos, la de su ropa. Por una parte, las firmas nos van dando cosas nuevas, lógicamente, y por otra, la calle también se transforma. Es una influencia de ida y vuelta. De todas formas, creo que los actores españoles, fuera de la pantalla, se sienten inseguros y les da vergüenza aparecer guapos. Basta ver cómo se presentan en público. Es una pena porque se pierde la magia. No me gusta la tiranía del estilista, pero tampoco me gusta el feísmo. Katharine Hepburn y su tiempo... ¡quién los pillara! Vestida de fiesta (en la otra página) y en su despacho, los dos rostros de La mujer del año (1942)