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12 5 07 EN PORTADA Kate Lección de estilo (Viene de la página anterior) ni la otra fue de los precios y las contradicciones por sus formas de vida. Al menos Hepburn, chica bien de Conneticut, que siempre se atuvo a ese viejo código de cuño victoriano: ni excusas, ni lamentos. Hablar de Katharine Hepburn es hablar de la historia del cine, porque ella trabajó en la pantalla- -alternándola con el teatro- -desde los años 30 hasta la década de los 90. Vivió la época del glamour más fastuoso y se adaptó a los tiempos más prosaicos sin perder un ápice de su atractivo característico porque, al fin y al cabo, siempre se las arregló para ser ella misma. No es que despreciase la elegancia ni la belleza con rebeldías idiotas. Es que tomaba lo mejor de cada instante, lo que le resultaba más confortable y ajustado a su físico, y lo hacía sin concesiones ni complejos. Resultado: podía llevar con la misma soltura un traje de chiffón o seda, que la franela de aquellos osados pantalones anchos con zapatos Oxford, casi marca de la casa desde los años 30. Tan marca de la casa como la superposición de prendas, sus trench sus guardapolvos de ante, los bolsones, los cuellos altos, las blusas- -seda, lino, popelín, gasa- -de cuellos astutos para cubrir los estragos del tiempo en aquella garganta altiva. Los pómulos siguieron ahí hasta el final, como la boca, demasiado grande para los gustos de su época, y el pelo rojo, a menudo revuelto, salvo aquellas veces en que puso sus manos sobre él Sydney Guilaroff, quien la peinó en algunas de sus más famosas y sofisticadas películas Historias de Filadelfia La costilla de Adán La mujer del año Claro que en algunas de esas películas también la vistió otro de los grandes de Hollywood, Adrián: cómo sería el nivel de aquella caprichosa divorciada- prometida de Filadelfia que sólo pudo confiarse el remake veinte años después, a Grace Kelly Alta sociedad 1956) a punto de volar a Mónaco. Una mujer intemporal Enfundada en trajes de chaqueta- -el uniforme hoy, de las mujeres profesionales, pero con detalles audaces que les quitaban su aburrido rigor- -o en ropa deportiva, manejando siempre con soltura los colores, es interesante saber cómo valoran su estilo a estas alturas los profesionales de la moda. Para Lorenzo Caprile, Hepburn es todo un modelo de elegancia. Tenía una forma desenfadada de vestir, pero sin estridencias, sin salirse de la línea clásica. Para mí es como un icono del estilo andrógino, pero al mismo tiempo femenino y refinado. Vivió una época difícil, con muchas normas, pero demostró ser una gran atrevida, rompedora, sin renunciar por ello a la clase y la elegancia. Hay algo que valoro mucho en este momento y no tiene que ver tanto con la moda como De interés Recordando a Kate: la biografía íntima de Katharine Hepburn Scott Sberg. Ed. Lumen. Katharine Hepburn: la fiera de Hollywood Nicolás Belasco. Ed. Cacitel. TCM Clásico dedicará un ciclo desde hoy a la actriz con algunas de sus grandes películas y un documental: Hepburn: lo que sé de mí Vestida para volar. Por cierto, la actriz estuvo relacionada con el magnate Howard Hughes