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100 DEPORTES VIERNES 11 s 5 s 2007 ABC Los jugadores del Getafe celebraron con los aficionados la insólita gesta realizada frente al Barcelona en el Coliseum EFE El Getafe prende fuego al Barça Los azulones pasan por encima de un rival apático y se clasifican para la final de la Copa del Rey Getafe Barcelona Getafe (4- 4- 2) Luis García; Contra, Belenguer, Alexis, Paredes; Cotelo, Celestini, Casquero, Vivar Dorado (Alberto, m. 83) Maris (Del Moral, m. 65) y Güiza (Pachón, m. 77) Barcelona (4- 3- 3) Jorquera; Zambrotta (Belletti, m. 77) Puyol, Oleguer (Gudjohnsen, m. 61) Sylvinho; Xavi, Edmilson, Iniesta; Giuly (Saviola, m. 67) Eto o y Ronaldinho. Árbitro: Medina Cantalejo. Amarilla a Paredes, Maris. Casquero, Belenguer, Sylvinho, Zambrotta, Pachón y Contra. Goles: 1- 0, m. 37: Casquero. 2- 0, m. 42: Güiza. 3- 0, m. 70: Vivar Dorado. 4- 0, m. 73: Güiza. 4 0 JOSÉ MANUEL CUÉLLAR MADRID. Los 300 de Getafe. En casos así casi es igual ganar que perder porque el esfuerzo, el buen hacer, la épica, entra por el ojo hasta la mente y ya no se olvida. Un gran Geta- fe, un equipo comprometido, con valor pero con cabeza y, sobre todo, con mucho fútbol, logró el milagro y se llevó por delante al Barcelona. Le destrozó desde el primer momento, no decayó en su esfuerzo y acabó empujándole hasta despeñarle por el abismo del Averno. Desde el primer minuto, el equipo de Schuster arrinconó al Barcelona que ni pudo ni, eso pareció, quiso. Un descontrol el equipo de Rijkaard. Miró el partido, ni los de arriba presionaron como solían, ni los del medio destruyeron o filtraron, dejándoles todo el marrón a los zagueros, que pasaron las de Caín en una noche infernal donde nunca vieron la luz del túnel. Tuvo de todo el Getafe, y todo bueno menos la cantidad de ocasiones que desperdiciaron al principio del encuentro. A los 35 segundos Güiza ya pudo meterles a los azulgrana los higadillos en la boca si hubiera estado más avispado en el fallo de Oleguer que, sin embargo, rectificó con prontitud. Luego, acoso y derribo, mucho acoso, pero sin premio final, angustiados los atacantes ante la presión del momento. Del Barcelona no se tuvieron noticias y de Ronaldinho y Eto o menos aún, porque ni se les vio en una primera parte jugada de forma rácana, y hasta vergonzosa. Sin balón y con el aliento del Getafe en la nuca, los azulgrana se vieron empujados hasta sus últimas líneas, sin posibilidades de salir o de aliviar el escozor que les producía aquella continua herida que les abría por todos lados. miedo en los ojos del rival, asustado ante tanta incompetencia propia, ante la dejadez que le estaba poniendo al pie de los caballos, casi pisándole cuando un error de Zambrotta dejó el balón a los pies de Güiza, que esta vez no perdonó. A un solo gol del milagro, el Getafe se retiraba al vestuario con sangre en la mirada mientras que el Barcelona huía despavorido por el túnel esperando que alguna de sus estrellas brillase y le sacase del horno que amenazaba, cada vez más, con devorarle. Cambiaron algo las cosas en la segunda mitad o eso pare- Sólo faltaba abrir la lata, y lo hizo, cómo no, Casquero, con un gol que aún no estaba en su variado repertorio. Enganchó un rechace de arriba abajo y el balón botó antes de llegar a Jorquera para colarse por la escuadra. Fue marcar y el Getafe tocó carga a la bayoneta. Vio el Carga a la bayoneta La afición recordó que el técnico alemán había asegurado que si remontamos vamos a quemar el estadio ció al principio. Los 24 grados hacían mella en los forzados del Getafe, y también la filípica de Rijkaard, porque el Barcelona presionó más y dificultó el maniobrar de los madrileños que, aún así, seguía moviendo el balón, jugando mejor y disponiendo de grandes ocasiones. La intentona del Barça se fue como la gaseosa. Al ratito se cansó de un esfuerzo que consideraba inútil y, con ello, puso las nubes sobre su cabeza. Amenazaba tormenta, con rayos y truenos, sobre los azulgrana, y acabó cayéndoles de todo cuando en el 70 llegó Vivar Dorado y metió un cabezazo que les dejaba fuera. En plena ebullición local, el Barça tocaba a retirada, pero no sabía donde. Rendidas y desorientadas sus huestes, el Getafe le pilló a la contra y Güiza marcó el cuarto para dejar listo el choque. Un triunfo épico, histórico, premio a la fe, enorme, del Geta y castigo a la jeta, también enorme, del Barça.