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ABC VIERNES 11- -5- -2007 85 Borrachera de poder Francia 2006 110 minutos Género- -Drama DirectorsClaude Chabrol ActoressIsabelle Huppert, François Berléand, Patrick Bruel, Thomas Chabrol, Robin Renucci, Maryline Canto Chabrol nunca pierde el control F. M. B. La historia corresponde- -al menos mientras al drama no le conviene desviarse de los hechos- -al escándalo de la petrolera Elf, pero podría transcurrir en cualquier ciudad europea, de Marbella a los Urales, sin perder un ápice de eficacia. La juez de instrucción Isabelle Huppert, magistrada algo vedette, es incapaz de esconder su satisfacción mientras interroga a las ovejas descarriadas del sistema y deshace el ovillo de un complejo entramado de comisiones y malversaciones de fondos en el que se han enredado peces de todos los tamaños. Pero a Chabrol, tradicional azote de la burguesía y de las clases altas, no le interesa el cine de denuncia, sino los complejos mecanismos del poder, del ejecutivo, del judicial y hasta del más íntimo y conyugal. El cineasta dirige una ceremonia en la que todos sufren algún grado de embriaguez, salvo él. Acto seguido les coloca un alcoholímetro en la conciencia y los persigue cámara en ristre, dentro del hábitat jurídico, cual naturalista después de implantar su microchip bajo la piel de la cría de lince. Siempre fiel a sí mismo, Chabrol se cuela en la fiesta y no se puede negar que hasta disfruta de ella. Con una particularidad: el director de La flor del mal al contrario que sus personajes, nunca pierde el control absoluto de sus actos. Es indudable que se trata de una gran virtud, pero cualquiera que se haya sentido desplazado al tratar de integrar su sobriedad en medio de un grupo con el puntillo cogido entenderá que la contención, por encomiable que sea, no siempre ayuda a ser feliz. Claude Chabrol es de esos escasos autores que firman cada plano, que acompasan sus latidos a los de la cámara con la mayor naturalidad. Su estilo, vaya, es reconocible, y aunque de la familiaridad al placer intelectual media un paso, los argumentos de sus películas a veces exigen (dejémoslo en piden) un leve cambio de ritmo, un giro de timón, aunque su dominio de la nave sea tal que nos conste que ésta nunca encallará. Su prodigiosa fluidez, durante varias películas seguidas, cuando menos araña la rutina. Isabelle Huppert, durante la presentación de Borrachera de poder en el pasado festival de Berlín -Patrice Chereau contó un par de cosas de su trabajo. La primera era que admiraba la cantidad de formas en las que usted puede interpretar la misma escena. factorio el trabajo con un director como Chabrol, siente que el trabajo es importante? -Siento que tengo a alguien importante delante. No sé si es la palabra, pero me siento llevada. Me siento inscrita en un unverso determinado, pero puede ocurrir también con un director menos importante. Es cierto que cuando una hace una película con Chabrol tiene un sentimiento exultante. rrientes, muchos periodos y al mismo tiempo sigue siendo un cineasta clásico, eterno. se sido Lo que el viento se llevó habría cambiado mi vida, por supuesto. Pero, total, qué más da. Es otra historia. -También decía que cuando le corregía algo no es porque estuviera mal, sino porque decía: Así no, que te reconozco, quiero a una Isabelle Huppert nueva -Precisamente él es muy directivo, todo lo contrario que Chabrol. Habla mucho, está muy cerca de los actores. Sí, si tiene una propuesta un poco diferente de lo que voy a hacer, estoy dispuesta a probarla. -He leído que piensa que a una mujer le resulta más fácil actuar que a un hombre. -Sí, pero era yo quien hacía el papel. Ese es el problema de un director que apuesta por transformarla a una, cuando un actor constantemente es otra persona y él mismo a la vez. ¿Hasta qué punto es más satis- -Chabrol tiene una obra. Es interesante ver la totalidad de las películas que ha hecho en diferentes épocas. Primero tuvo un periodo nouvelle vague, luego otro en los años 70 con títulos como El carnicero Pasó muchas épocas, muchas co- ¿Cómo logra él imprimir su sello, qué tiene de especial, aparte de su inmenso talento? La puerta del cielo fue un fracaso económico. ¿Eso frustró su carrera americana? -No lo sabré nunca. Si hubie- -Porque es una postura esencialmente femenina. Hay actores muy grances, como Mastroianni, que eran totalmente maleables. Pero es cierto que a menudo los hombres se sienten menos a gusto, que les falta algo, lo cual no implica que falten grandes actores. El estado de actor implica a veces cierta pasividad, que puede experimentarse como un sufrimiento en el caso del hombre y más como un goce para la mujer. -No sé si hubiera hecho más películas. Es difícil saberlo. La película también es grandiosa en su fracaso. ¿No echa de menos haber tenido una carrera paralela en EE. UU. -Es preciosa. -Qué tiene el cine francés que parece el único capaz de plantar cara al estadounidense. -Es más que una bella película. Es una película maldita. -Es fuerte. No sé cuánto tiempo va a durar, pero tiene mucha producción y muy diversa. Podría debilitarse si renunciara a esa diversidad. Más información sobre la película: http: www. wandavision. com