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84 VIERNES DE ESTRENO abc. hoycinema. com VIERNES 11 s 5 s 2007 ABC Quién sabe si soy tan megalómana que nada resulta un desafío para mí Isabelle Huppert s Protagonista de Borrachera de poder Es la séptima vez que rueda a las órdenes de Chabrol, un cineasta clásico, eterno que lleva a la pantalla el escándalo de la petrolera Elf. Ella nació en París en 1953, pero se presenta a la entrevista vestida como si tuviera 20 años. Pesa como si tuviera 15 POR FEDERICO MARÍN BELLÓN ENVIADO ESPECIAL PARÍS. Es falso que Isabelle Huppert sólo responda con monosílabos, pero la frialdad que transmite en pantalla se confirma en el cuerpo a cuerpo (o cuerpecito) Quizá sólo sea menos hipócrita que otros, porque su amabilidad y profesionalidad al responder las preguntas son intachables. -La situación que se describe en la película es muy particular. En esa vida se puede imaginar que ocurra, porque es una mujer de poder, pero no en el caso de una actriz. En efecto, eso puede crear un sentimiento de exclusión, pero una actriz es demasiado débil para despertar semejantes sentimientos. de actuar y quizá esa forma de interpretar se note más. Borrachera de poder critica el poder y sus corruptelas, pero la verdadera borrachera la sufre su personaje, la juez de instrucción. -Ha recibido decenas de premios y es reconocida en todo el mundo. ¿Qué motivaciones encuentra para actuar, qué retos se plantea para seguir ilusionada? -Nunca he pensado en términos de desafíos. No es una palabra que forme parte de mi vocabulario. Las recompensas han llegado como una prima, pero no las había previsto ni deseado. Quién sabe si soy tan megalómana que nada resulta un desafío para mí. -Porque pienso que es la mejor forma de dar un sentimiento de gran verdad y tengo alergia a todo lo que sea prefabricado, compuesto, salvo en un registro concreto, en alguna comedia muy estilizada. Eso también podría hacerlo, pero traducir la verdad de un personaje no puede abordarse sino como un relieve. Es como en música. Una nota hermosa no se sabe de dónde viene. Si se interpreta de forma violenta, entonces se hace un ruido, más que nada, e impide que interese. ¿Por qué tanta modestia ¿Por convencimiento, por generosidad, porque a la larga es mejor? -Le irrita si algún otro actor incurre en esa forma de actuar? -No me irrita, pero es verdad que me gusta ver a actores que representan de forma sutil. -Sin citarlo, la cinta alude al escándalo Elf, pero el fenómeno es tan universal que probablemente se entenderá en todas partes. -Sí, pero es la embriaguez de todos los poderes. Ella lo posee, puede sentirse embriagada y siempre está enfrentada a personas que a su vez sienten embriaguez de su propio poder. La embriaguez es también la de no percibir que siempre hay un poder superior al que uno cree tener. No es sólo abusar del poder, sino cegarse con él. -Sí, creo que puede entenderse. El caso es un telón de fondo que muestra que hay una coincidencia dudosa entre el poder y la justicia, por intereses económicos. Es una situación que podría reconocerse en la mayoría de países. (Tras una pausa eterna) Sí, en algunos momentos siento que soy muy buena actriz. Lo sé. Pero al mismo tiempo tampoco estoy segura de que siempre se vea, porque tal vez haya maneras más espectaculares ¿Nunca se ha sentido la mejor actriz de su generación? -En ninguno determinado. Incluso puedo decir que algunas veces, cuando empecé a hacer películas, no todo iba como había pensado. Algunas veces estaba bien, pero en otras no tanto, iba un poco por detrás. -No tanto en el orden de lo evidente, porque algunos personajes no se pueden hacer cuando uno es demasiado joven. No tiene que ver con la capacidad ni con la técnica. Es simplemente una cuestión de afirmación, de seguridad. ¿En qué momento se dio cuenta de que actuar se le daba algo mejor que bien? ¿Es muy autocrítica? -Su marido en la ficción se siente desplazado porque es menos importante. ¿Es un problema real para una actriz de su talla? -Siempre puede suceder, pero no sólo entre mujeres. Tal vez en el cine podría ocurrir más fácilmente entre un hombre y una mujer. Se esperaba mucha rivalidad cuando hicimos 8 mujeres de François Ozon, y en realidad no pasó nada. Quizá la cantidad la anulaba un poco y entre dos habría sido peor. -En un momento dado, le ponen una ayudante femenina con idea de que entre ambas se despellejen. ¿Ha vivido algo parecido? A veces siento que soy muy buena actriz. Lo sé. Pero al mismo tiempo no estoy segura de que se vea, porque tal vez haya maneras más espectaculares de actuar Con Claude Chabrol sé que siempre será él, siempre seré yo y siempre será una película que no tendrá nada que ver con la anterior -Me gustaría saber cómo es su relación con la cámara. Si la ve como un objeto extraño, una especie de amigo, si consigue que sea invisible... modo en que algún director situaba la cámara? -Cambia de una película a otra. La cámara es también el ojo, la mirada del director. Hay puestas en escena que hacen olvidarla. Es muy complejo, porque algunos directores filman muy de frente. Acabo de hacer una película con Claire Denis y él rueda de una forma muy particular. Muy pocas veces lo hace de frente. Filma todos los ángulos de un rostro, todos sus recovecos y una no tiene la impresión de actuar para la cámara, pero estoy segura de que capta cosas que no vería si estuviera todo el tiempo de frente. -No. Un verdadero director, si es digno de tal nombre, tiene su propio lenguaje con la cámara y eso es algo que respeto. -No es disciplina, en absoluto. Es la esencia misma del cine. Si una no entiende eso, entonces hay que cambiar de oficio. No se le pide a Marcel Proust que escriba como Victor Hugo. -Depende de con quién. Se lo piden a quienes no les inspiran ese sentimiento tan fuerte. Dudo que algún actor haya podido pedirle algo a Kubrick. ¡Qué disciplinada! -Pero parece propio de grandes estrellas exigir cosas al director. ¿Se ha sentido incómoda por el -Si el director es bueno, como Chabrol, le gusta trabajar muchas veces con él o llega un momento en que satura repetir? -Es verdad que hablábamos un poco más. En la primera película que hice con él no me dijo nada, ni una palabra. Un director que no verbaliza, que no se explica, no quiere decir que esté ausente en su relación con la actriz. Al contrario. Quiere decir las más de las veces que ese lenguaje se expresa de forma diferente. -Creo que esta vez usted ha recibido más indicaciones de lo habitual. ¿Hace que se sienta insegura o disfruta con tanta atención? -Cuanto más filma uno, más quiere hacerlo. Yo he hecho siete películas con Chabrol y podría hacer ocho más. Es muy potente. Siempre sé que habrá algo diferente. Siempre será él, siempre seré yo y siempre será una película que no tendrá nada que ver con la anterior.