Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC VIERNES 11- -5- -2007 MADRID 53 Fondo azul, tono gris El debate entre Alberto Ruiz- Gallardón, Miguel Sebastián y Ángel Pérez aburre a los osos. El Alcalde, más suelto de cuerpo y agarrado a un bolígrafo, gana a sus oponentes en desenvoltura gestual POR ROSA BELMONTE MADRID. Plano general, fondo azul con osos y madroños y los candidatos tras sus atriles (esta vez atriles útiles) Víctor Arribas, el moderador, con todos los botones de la chaqueta abrochados, explica las reglas del juego, como si de un nuevo concurso televisivo se tratara. Habría grandes bloques de temas y en éstos, dos intervenciones de dos minutos y una de un minuto para cada candidato. Con cuenta atrás en la pantalla. Y empiezan a cantar los temas que traían preparados de casa (de la oficina) Fondo azul pero tono gris plomizo. Alberto Ruiz- Gallardón está en el centro (del plató) girándose hacia quien le habla. Ángel Pérez, con corbata enorme, a lo Luis Aguilé y con la chaqueta abierta, es una suerte de hombre invisible. Al principio, incluso es el hombre sin manos, escondidas como las tenía tras el atril. Gallardón, desde el principio, cuando escuchaba su currículo y, posteriormente, cuando hablaba o escuchaba, esgrimía un bolígrafo en las suyas. Y una movilidad corporal mayor que la de cualquiera de sus oponentes. Se movía todo, hasta sus papeles. Hubo un momento en que casi salen volando, como si al Alcalde le hubieran puesto corriente en su atril. Miguel Sebastián, con las manos en cúpula o en forma de hacha, mostraba mucha más rigidez. En desenvoltura gestual está más verde que Shrek. Y los contraplanos que le mostraban tragando saliva ostentosamente tampoco le favorecían. El candidato socialista, que llevaba unos recibos de contribución, se acercó a mostrárselos a Gallardón para restregarle lo que ha subido el IBI. Gallardón le espetó: Enséñeselos al moderador para que podamos verlos los dos candidatos Se fue con los papeles camino de Víctor Arribas para luego quejarse del tiempo que había perdido con el paseo. Y fue el primer momento en que se dirigió a Ángel Pérez, al que había ignorado hasta el momento. En realidad, casi toda la primera parte del debate, Ángel Pérez iba a lo suyo, casi ajeno al diálogo para sordos de los otros candidatos. Los nombres propios que Sebastián esgrimía continuamente Me senté con fulanita en su salita de estar no lo hacían más cercano. Claro, que Pérez tampoco es cercano. Ni Ruiz- Gallardón (aunque sí perro viejo) Los datos, los números, los gráficos se cruzaban entre el sopor del debate. Y en el tema libre, Sebastián prometió un Oceanográfico. A estas alturas, el oso se había dormido. El madroño también. Daniel Ureña Socio- Director de MAS Consulting Group UN ESPECTÁCULO os debates políticos en España suelen ser tediosos y aburridos. Pero anoche vimos un gran espectáculo. Vimos a dos candidatos (y a un tercero que fue ignorado durante casi toda la noche) que pusieron en práctica muchos de los recursos idóneos para este formato: gráficos, anécdotas, apelaciones a los telespectadores, alusiones a recortes de prensa y golpes bajos envueltos en sarcasmo. Hubo un exceso de cifras por parte de todos los contendientes, pero fueron más de 60 minutos de intensa batalla dialéctica. Miguel Sebastián se había preparado con esmero esta cita. Se jugaba mucho. Se aprendió su discurso y preparó anécdotas para cada uno de los bloques temáticos. Sorprendió al enseñar los recibos de un vecino que intentó entregar a Gallardón pero que acabaron en manos del moderador. Hizo mucho de lo que los manuales de comunicación política recomiendan, pero se le vio muy verde. No atinaba con su cámara y todos y cada uno de sus comentarios fueron respondidos contundentemente por Gallardón. Y es que el candidato socialista no lo tenía nada fácil. Se enfrentaba a un político que demostró su experiencia y que sabe cómo aprovechar los debates. Desde las sonrisas mientras Sebastián intervenía, las continuas apelaciones a su desaparición durante dos días o su paso por Moncloa y el BBVA, hasta las preguntas dirigidas a su oponente al término de sus intervenciones, mostraron a un Gallardón difícil de batir que salió fortalecido. L Ruiz- Gallardón eligió la corbata roja de las grandes ocasiones Amarillo mostaza en la de Sebastián, atrevida Pérez (IU) fue paradójicamente el más conservador en su corbata SEBASTIÁN, TAN SIMPÁTICO COMO TRINI Y ALMEIDA A Gallardón sólo le saca de sus casillas (políticas, se entiende) una cosa: los golpes bajos. Que le pregunten a Cristina Almeida y a Trinidad Jiménez cómo las gasta MAYTE ALCARAZ MADRID. Era el 22 de junio de 2000. Debate en el Pleno de la Asamblea a cuenta de la telebasura en Telemadrid. Cristina Almeida, jefa de la oposición a Gallardón, le pregunta al entonces presidente por el proceso de degradación en programas como Tómbola plato fuerte y polémico de los jueves en la tele madrileña. Según Almeida, Telemadrid debe fomentar y no lo hace, valores como la solidaridad o la igualdad. Gallardón encaja la pregunta como un golpe bajo y en el turno de réplica clava el bisturí, sin epidural que valga, en el hígado de su contrincante. La batería de ironías crudelísimas que le dedica a la vez que enumera los programas rosas en los que la entonces líder socialista participaba, todavía resuenan en el Parlamento de Vallecas. Le recordó sus compadreos televisivos con Bibi Andersen, Cristina Tárrega, Ana Rosa o sus periódicas comparecencias en el Crónicas Marcianas de Sardá. Dicen que Almeida murió políticamente aquella tarde. Pero es que ya desde la campaña electoral, para el ex presidente su adversaria no era más que una candidata simpática Está claro que, como hizo ayer con Sebastián, Gallardón toma distancia con aquellos oponentes a los que no considera políticamente. O con los que cree que no dan la talla. Su estrategia es la de no mezclarse Y a Sebastián lo cree, efectivamente, a años luz. Así se lo hizo saber ayer, con reprimendas destinadas a un párvulo descarriado. En estos casos, no suele despeinarse. Como si estuviera aleccionando a un hijo, le restregó al que fuera jefe de la oficina económica de Zapatero las vergüenzas de las opas, las oficinas de influencias, los cursos en Estados Unidos y las peleas con Solbes o Moratinos. Pero ni una palabra más alta que otra. Y si además el tercero en discordia es un ex compañero del alcalde de ironías y cafés, como Ángel Pérez, pues echa mano del manual: gestión, gestión y gestión y no descender demasiado no vaya a ser que terminen todos- -también él- -en una verdulería. ¿Quién no recuerda los malos modos y la actitud agresiva que derrochó Trinidad Jiménez en el debate que se celebró en TM en hace ahora cuatro años? Con soltura, el entonces candidato a alcalde supo sortear sus golpes y devolver con guante blanco las diatribas de la hoy secretaria de Estado. Eso multiplicó el enfado de Trini, que fue derrotada por K. O. Imperturbable, Gallardón la calificó entonces como una chica simpática Ayer, Sebastián (nervioso y mirando pasmosamente a la cámara) pasó a engrosar también la lista de políticos simpáticos del alcalde.