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ABC ELECCIONES 27 M VIERNES 11 s 5 s 2007 DEBATE SOBRE LA NUEVA LEY DEL SUELO ESPAÑA 13 Zapatero abre campaña por sorpresa en el Congreso con un alegato anticorrupción El PSOE rechazó más tarde que se prohíba a los partidos recibir dinero de constructores J. L. LORENTE MADRID. Horas antes del comienzo oficial de la campaña electoral, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, decidió hacerse publicidad en el Congreso de los Diputados. Ayer, durante el Pleno de la Cámara Baja, el jefe del Ejecutivo pidió por sorpresa la palabra con el objetivo de presentar su ley del suelo- -que se debatía en ese momento en el hemiciclo- -como eje central de la lucha contra los escándalos urbanísticos. Lo curioso del asunto es que el alegato anticorrupción del líder del PSOE no fue seguido por sus compañeros socialistas, que horas después rechazaron una enmienda a la reforma de la ley de financiación de partidos con la que el PP pedía la prohibición expresa a las fuerzas políticas de recibir dinero de constructores y promotores de viviendas. Zapatero centró buena parte de su discurso en las medidas incluidas en la ley del suelo encaminadas a luchar contra la especulación y la corrupción urbanística. Así, subrayó que supone un refuerzo de la transparencia y el control, que son la primera garantía para la limpieza de la actuación en el ámbito público En este sentido, el jefe del Ejecutivo precisó que la ley permitirá saber a quiénes benefician las decisiones que se toman en los ayuntamientos y otorgará más competencias decisorias a los plenos municipales Más aún, aseguró que la ley promueve un urbanismo cívico por cuanto pondrá fin al principio del todo urbanizable que acaba siendo el desorden en todo el urbanismo y la mayor tentación para la especulación y para las irregularidades urbanísticas Además, dijo, mejorará la eficiencia de los mercados de suelo con un nuevo régimen de valoraciones El presidente del Gobierno defendió así una ley a la medida de los ciudadanos que integra el legítimo interés particular en el necesario interés general por cuanto habla de los ciudadanos y no sólo de los propietarios Las bancadas socialistas acogieron la intervención de su jefe de filas con una cerrada ovación. A renglón seguido, el portavoz del Grupo Popular en la Cámara Baja, Eduardo Zaplana, pidió la palabra con la intención de dar réplica al jefe del Ejecutivo. Su argumento para convencer al presidente de la Cámara fue que Zapatero había reabierto un debate que ya había llegado a su término, con la intervención de todos los portavoces en materia de vivienda. Manuel Marín rechazó tal posibilidad alegando que el presidente del Gobierno se limitó a defender el proyecto de ley sin entrar a valorar las opiniones de los diputados del PP. Pese a todo, los populares tenían preparada un arma para dejar en evidencia las contradicciones de los socialistas en el asunto de la corrupción urba- nística. Horas después, cuando se votaba la reforma de la ley de financiación de los partidos, el principal grupo de la oposición pidió votación separada de una de sus enmiendas, precisamente la que hace referencia a la prohibición de que las formaciones reciban dinero de constructores. El PSOE votó en contra y, con ello, el PP creyó demostrado el hecho, en su opinión, de que los socialistas predican como los angelitos cuando la corrupción ha llegado incluso a la Moncloa en referencia al escándalo de la Oficina Económica. Marín dejó sin réplica al PP