Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
4 OPINIÓN VIERNES 11 s 5 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro EL PSOE DE VALENCIA SE PASA DE FRENADA ERNIE Ecclestone, el patrón mundial de la Fórmula 1, ha vinculado sin rodeos el proyecto de convertir a Valencia en sede de un Gran Premio con la continuidad del PP al frente del Gobierno autonómico. Frente al escándalo interesado de unos pocos, debe quedar claro que el magnate británico no está interfiriendo en la campaña electoral, ni tampoco expresa supuestas simpatías ideológicas. Simplemente valora como merece la apuesta de la Generalitat y del Ayuntamiento por un proyecto que supondría para Valencia un éxito excepcional. La F- 1 es un espectáculo de alcance universal, y los triunfos de Fernando Alonso han reforzado el interés de los españoles por una competición apasionante. Hay mucho dinero en juego cuando compiten las principales marcas y los mejores pilotos del mundo. Por tanto, el compromiso político tiene que ser firme, inequívoco y con plena garantía de continuidad. Desde su perspectiva empresarial y organizativa, Ecclestone es consciente de que el PP apuesta a fondo por el proyecto y ha percibido, en cambio, la conducta errática de los socialistas, enzarzados en disputas localistas incompatibles con un deporte de repercusión mundial. Grandes empresas, miles de ingenieros, directivos de alto nivel y promociones publicitarias de todo tipo no pueden estar pendientes de un imprevisible cambio de mayorías o de los equilibrios internos de un partido político. Y menos aún si algunos de esos políticos, en este caso los del PSOE, vienen demostrado desde hace meses su desprecio por la idea de promover la organización de un Gran Premio en Valencia. Meses atrás, cuando el Ayuntamiento valenciano organizó la presentación pública de la nueva escudería de Fernando Alonso, con más de 400 millones de espectadores pendientes de la televisión, el PSOE, en lugar de cooperar en el éxito común, se lanzó a criticar con mezquindad el gasto. Los socialistas se negaron a reconocer lo nimio del gasto en relación con el enorme impulso que ese acto supuso para reafirmar la imagen internacional de una ciudad pujante y en constante desarrollo. Parece claro que los socialistas valencianos viven de espaldas a la realidad, y no debe extrañar por ello que sus expectativas electorales se vean mermadas. Si piensan sacar beneficios de este escándalo artificial, es que han perdido el sentido común, porque la inmensa mayoría de los ciudadanos recibe con lógico entusiasmo la posibilidad de que Valencia se integre en el grupo muy selecto de ciudades de la F- 1. Ecclestone se juega su dinero y su responsabilidad como organizador, de manera que es lógico que deje muy claras sus condiciones. Entre ellas, la garantía de que los políticos apoyan sin reservas una iniciativa que no puede quedar pendiente de dificultades burocráticas o de recelos partidistas. Si algo le faltaba a Francisco Camps para consolidar su ya notable ventaje ante las elecciones era esta reacción infantil de sus adversarios ante lo que es un verdadero logro para la ciudad. B 27- M, ENSAYO GENERAL PARA PP Y PSOE ON el inicio de la campaña electoral, PSOE y PP encaran los comicios locales del 27 de mayo como lo que realmente son: el último ensayo antes de las elecciones generales de 2008. Los socialistas han querido negar este carácter de primarias pero su propia estrategia los desmiente sin paliativos. Por eso mismo, porque el PSOE sabe que su continuidad en el poder depende de que supere con nota el trance del 27 de mayo, su vídeo electoral es un viaje al pasado, con la guerra de Irak y las mentiras del PP por delante, nada que ver con política municipal o autonómica. Si el PSOE no es capaz de encontrar en su gestión de estos tres años un mensaje propio, constructivo y de futuro para los españoles, su confianza en sí mismo debe de estar situada en niveles muy bajos. El anuncio de José Blanco, secretario de Organización del PSOE, de que en la próxima legislatura abandonará la actividad política de primera línea es, en este contexto, todo un síntoma de inseguridad interna en el partido, porque no es normal que, justo antes de una campaña electoral, un cargo de su rango haga un anuncio que, objetivamente y por pura oportunidad, no es bueno para sus compañeros. Con Irak otra vez- -y el atentado del 11- M, publicitado subliminalmente sin escrúpulo alguno- el PSOE no volverá a ganar, porque el tiempo transcurrido y, sobre todo, el saldo del Gobierno de Rodríguez Zapatero se interponen entre aquel pasado y este presente con fuerza bastante para que los ciudadanos sepan que la rendición de cuentas incumbe a los socialistas y no a los populares. Apelar a la visceralidad del 13 de marzo de 2004, que es lo que busca el vídeo del PSOE, es una táctica desgastada por el abuso, pero, ante todo, una huida de las responsabilidades políticas acumuladas por los socialistas. Quizá por esto, el vídeo electoral producido en Ferraz esconda que el Gobierno de Rodríguez Zapatero apoyó la intervención aliada de Irak en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, votando a favor de la resolución 1546 de junio de 2004. La aparición estelar del jefe del Ejecutivo en la defensa final de la ley del Suelo- -para asumir el papel de líder taumatúrgico contra la corrupción y la especulación urba- C nística- -también responde a este esfuerzo de última hora por sepultar, a costa de golpes de efectos, fracasos políticos tan previsibles como la Alianza de Civilizaciones, transformado en refugio de personalidades eméritas o en segunda actividad, o tan graves como el proceso de negociación con ETA y el incierto futuro del estatuto de Cataluña, envejecido prematuramente por la falta de respaldo social y la permanente crisis de la clase política catalana. Sin embargo, a la hora de orientar el voto estos fracasos estarán más presentes en la conciencia de los ciudadanos que la guerra de Irak. Las próximas elecciones municipales y locales no se decantarán por PP ó PSOE en función del número global de votos obtenidos por cada partido, sino por los resultados en concretas alcaldías, provincias y comunidades autónomas, como Álava, Navarra, Baleares o Madrid. En la capital de España, Rodríguez Zapatero se juega buena parte de sus bazas, porque fue él quien impulsó y defendió personalmente la candidatura de Miguel Sebastián, cuyo declive tras el escándalo de los informes filtrados desde la Oficina Económica de la Presidencia del Gobierno es patente. Con evidente acierto, el actual alcalde y candidato del PP Alberto Ruiz- Gallardón, nada más conocer la candidatura de Sebastián, sentenció que su contrincante era Rodríguez Zapatero. La puesta en circulación de la especie de que fue el propio Sebastián quien, poco menos, se empeñó en ser candidato no es más que un recurso agónico para soltar lastre preventivamente. Sin duda, la legislatura llega a estas elecciones de manera muy distinta a como esperaban los socialistas, porque el PP lejos de haber quedado excluido como alternativa, se ha consolidado como tal. El PP ganó ampliamente en las autonómicas de Galicia, aunque perdió la Xunta por el pacto socionacionalista; se mantuvo en las catalanes y quedó a sólo un escaño del PSOE en las europeas. Los referendos celebrados hasta ahora- -estatutos catalán y andaluz, Tratado europeo- -han sido claros reveses para Zapatero, quien entra en el final de su mandato sin poder presentar un solo éxito político, nacional o internacional. Por eso vuelve el PSOE a Irak. UNA DESPEDIDA QUE HONRA A BLAIR INALMENTE, el primer ministro británico, el laborista Tony Blair, dio ayer por terminada formalmente una década de ejercicio al frente del Gobierno, anunciando su retirada ante los electores de su circunscripción, significativo gesto de cortesía hacia los ciudadanos a los que ha representado en el Parlamento durante tantos años. No habrá extrañado a nadie que en su discurso se refiriese, sin ningún tipo de sutilezas, a la guerra de Irak, asunto que ha de convertirse, sin duda, en el capítulo más polémico de su herencia, ni que haya vuelto a asegurar que en todo momento hizo lo que creía que era su deber como primer ministro, acudiendo en apoyo del más sólido, antiguo y confiable aliado de Gran Bretaña. Quienes conocen la historia y la política de este país saben que cualquier otro primer ministro hubiera tomado la misma decisión. Sin embargo, al reconocer que el resultado de aquella decisión puede haber decepcionado a muchos, seguramente Blair estaba admitiendo que él mismo se encuentra entre los millones de personas que, dentro y fuera de Gran Bretaña y a la vista del rumbo que han tomado los acontecimientos en Irak, se preguntan si valió la pena el esfuerzo. No resulta fácil prever cuándo la sociedad de este país llegará a tener un gobierno estable y democrático, ni cuándo disfrutarán de la libertad y la paz, valores que todavía no han te- F nido oportunidad de conocer. Tal vez entonces se pueda considerar la cara positiva de una operación que estaba destinada a resolver un problema y no a empeorarlo. Aparte de este capítulo- -en el que, de cualquier manera, la retirada de tropas está en un horizonte relativamente próximo para Gran Bretaña- Blair ha logrado la mayor parte de sus objetivos, el último de los cuales ha sido la pacificación de la provincia del Ulster, representada en la formación del primer Gobierno de coalición entre unionistas radicales y republicanos, que acaban de dejar sus armas. La tenacidad y la paciencia han dado frutos y han logrado que quienes hasta no hace mucho mataban para defender sus ideales ahora hayan renunciado a la violencia y a sus viejos objetivos políticos. Después de todo, Blair ha ganado tres elecciones seguidas, y queda la incógnita de saber si no habría logrado vencer por cuarta vez de haber optado por seguir al frente de su país en lugar de protagonizar una retirada voluntaria. Satisfactorio balance para un político que, como él, ha logrado mejorar las condiciones de vida de sus conciudadanos. Desde luego, no son tantos los dirigentes que pueden decir- -como Blair ayer- -que llegué al cargo con grandes esperanzas para el futuro de Gran Bretaña y lo dejo cuando las esperanzas aún son mayores