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Jueves 10 de Mayo de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.384. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. Irene Lozano BLANCANIEVES EN LA UVI E José Antonio Navarro, de 42 años, padece una minusvalía del 95 desde los 5 meses. Vive postrado en esta camilla- silla EFE Tenía ganas... Realizaba una corta travesía, el escaso kilómetro que separa el centro de internamiento al lupanar, pero erró en el trayecto y fue detenido en la autovía. A la Policía y al que pregunta, espeta sin sonrojos: Tenía ganas ÉRIKA MONTAÑÉS tado a una silla desde los cinco meses de edad, José Antonio Navarro, un ferrolano que ya cuenta 42 primaveras, contesta sin ningún pudor a quien le pregunta por el encendido incidente que protagonizó el pasado viernes, cuando la Policía Local del municipio coruñés de Narón interceptó su camilla- silla motorizada en la autovía que une Ferrol y As Pontes. Me había salido del camino correcto al club Jade nos comenta Navarro. A la extrañeza de los agentes de encontrarse en plena autovía un vehículo no homologado que circulaba a 20 km hora se agregó la sinceridad de Navarro, de etnia gitana, que no se ruborizó al admitir que se dirigía, tres años después, a contratar los servicios de una prostituta. Pero no hay motivos para el sonrojo, alega Navarro. Atado no significa que no se tenga ganas de desahogar Para una persona refugiada en la pintura y con dificultades para entablar amistades en el Centro de Atención de Minusválidos Físicos (CAMF) donde reside hace una década, sólo le quedan dos vías para mantener relaciones sexuales: la imaginación y la prostitución. Sobre la primera, anhela abiertamente que su mayor sueño es tener una novia e ir a vivir con ella a un piso bajo, sin dificultades de accesibilidad para su silla que, por cierto, está acondicionada para gran parte de los menesteres que requiere su día a día: cenicero, espejo retrovisor, mechero, teléfono, auriculares y todo tipo de artilugios manejables con su boca. Me gustan morenitas pero no acierta a quedarse con ninguna famosa en concreto. Hay tantas... Eso sí, Elsa Pataky no me gusta por coqueta Respecto a la segunda opción, admite que ha recurrido al lupanar de su ciudad natal en dos ocasiones, si bien la primera no pudo subir a las habitaciones porque el lugar no está preparado para su silla, y la segunda, ya se sabe, la Policía lo captó antes de hora. Pese a su timidez que confiesa galopante, se muestra muy contento por salir a la luz y gritar a los cuatro vientos que es una persona normal, con las mismas necesidades que cualquiera, incluidas las biológicas, por lo que a riesgo de que los demás lo observen él seguirá buscando soluciones a su escasa vida sexual. Conversa mientras pasea con su silla con absoluta autonomía por los aledaños del CAMF ferrolano. No descarta que, en una de éstas, y ahora sí, sabiendo perfectamente el vial que hay que coger para entrar al club, haga una escapadita Aunque si tiene que pararse y formular un deseo, habla de que, después del quiqui como él lo denomina, lo que pide es que arreglen calles y comercios Que hay otros apetitos. A n los últimos días he leído dos informaciones complementarias bien interesantes. Por un lado, que las mujeres divorciadas o que viven solas son las que mejor están de salud. Por otro, que para un hombre la forma óptima de prevenir enfermedades cardiovasculares es vivir casado con una mujer ama de casa. De las opciones disponibles, pues, la mejor para un hombre es que su pareja lo cuide a jornada completa; y para una mujer, zafarse del agotamiento de cuidar al otro, ya que la posibilidad de ser cuidada por él no existe o no es significativa estadísticamente. De los siglos que las mujeres han cuidado a los hombres no diría yo que se devenga una deuda histórica, porque también ellos cuidaban de ellas: aportaban el sueldo a la familia y las protegían de la violencia (al menos de la externa, o sea, la que no se consideraba normal) Hasta ahí, acochinados en tablas. Pero la entrada masiva de la mujer en el mundo laboral y la no incorporación del hombre al mundo doméstico está dejando una legión de damnificadas sanitarias, cuya salud se resiente por la sobrecarga de trabajo y responsabilidades. No es imposible sobrellevarlo, pero requiere gran esfuerzo y si no se observa reciprocidad, duele como una enfermedad. Muchas rupturas matrimoniales no se deben a un quítame allá esos platos, sino a algo más profundo: la ausencia de una ética masculina del cuidado actualizada. Aportar ingresos al hogar lo podemos hacer también nosotras, pero sin el otro no hay masajitos ni esos diálogos cálidos, iniciados con una frase grandiosa y arrojada, propia de un héroe principesco. Por ejemplo: No te preocupes, que ya lo hago yo Ésa es de las que, en dosis diarias, devuelven la vida a la Blancanieves más achacosa.