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ABC JUEVES 10 s 5 s 2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 91 Ortega Cano, colaborador de ABC durante toda la Feria de San Isidro P. G. SEVILLA. José Ortega Cano comenzará mañana a colaborar con ABC con un artículo diario sobre la Feria de San Isidro. El diestro se mostraba ayer muy ilusionado con este proyecto. Para la crónica de todos los días está Zabala de la Serna, que es el gran experto. Yo haré un artículo más social, del toreo, de los toros, de lo que el ojo del espectador no ve, de la lidia... Creo que será sustancioso y espero que guste señaló. Para abrir boca ha escrito un texto sobre la apertura de la Feria y las expectativas que suscita entre los aficionados y los propios diestros. Entre otras cosas, y desde el conocimiento que le da su propia experiencia, hablará del peso de la púrpura del torero que es figura y que va a pasar el examen en la universidad del toreo que es Madrid; del que no es figura y viene con todas las ilusiones del mundo olvidándose, incluso, de su propio cuerpo, y de los propios aficionados, porque a San Isidro- -dice- -asiste gente de todo el mundo Ortega Cano, que ha realizado colaboraciones en radio y televisión, debuta en prensa con esta serie de artículos, si bien afirma que tiene guardados otros textos con algún tinte poético. Me gusta escribir y en este caso voy a hablar de lo que me gusta, que es de la Fiesta, del toreo reconoció a este periódico. Sin dejar al margen la corrida del día, la visión que intentará dar al lector será la de esos otros factores que rodean a los festejos. Escribiré del público, de la gastronomía unida a la fiesta, de la liturgia... Todo un reto, confiesa, que asume ilusionado desde el momento en el que ABC le trasladó la propuesta. Ortega Cano, junto al periodista y escritor Antonio Burgos, ayer, en Sevilla DÍAZ JAPÓN Antonio Burgos: Mi libro a Rocío es un clavel lanzado a su memoria El escritor y columnista de ABC presentó ayer Rocío, Ay, mi Rocío. Una historia sentimental junto a Gloria Mohedano y José Ortega Cano P. GARCÍA SEVILLA. La de ayer en el Hotel Alfonso XIII de Sevilla no fue una rueda de prensa al uso. Con un amplio despliegue de medios, la presentación del libro de Antonio Burgos Rocío, Ay, mi Rocío. Una historia sentimental (La esfera de los libros) se convirtió en un emotivo homenaje a la cantante, en el que las intervenciones de Gloria Mohedano, su hermana, y Ortega Cano, su viudo, sirvieron para apadrinar este acto literario en el que se vertieron recuerdos de momentos entrañables vividos con la más grande y que, en más de una ocasión, fueron aplaudidos por los asistentes. Unas vivencias que Burgos, como gran amigo de la chipionera, compartió en numerosas ocasiones con ella y su familia y que ayer también salieron a relucir. Porque el escritor y periodista aseguró que había escrito este libro para saldar una deuda con Rocío, un antiguo deseo del que le habló durante años y cuyo relato en primera persona se ha visto truncado con su trágica y mortal enfermedad. Es un retrato apasionado de Rocío; más que de Rocío Jurado, de Rocío Mohedano, aquella niña que se crió en el sueño de ser artista, de la generación de la radio de cretona, íntima, cercana, excesiva en todo... ésa es la que he intentado reflejar confesó el autor, que pretende que su libro sea un homenaje a la más grande, larga, honda y jonda Largas conversaciones en cenas, comidas, encuentros, llamadas de teléfono... han dejado su impronta en este tributo del escritor a Rocío Jurado, a la que recuerda también con una antología de su amplia discografía, con las letras de aquellas canciones que marcaron su carrera artística. El libro remite a testimonios que tocan el sentimiento, mueven al llanto, pero también a la sonrisa. Hay momentos para llorar, pero también para reir y pegarse chocazos por las esquinas como diría Rocío Éste, quizás, no sea un libro sino un rojo, un rojo clavel, lanzado a la memoria de mi amiga Rocío Mohedano manifestó Antonio Burgos, cuyas palabras fueron rubricadas con un sentido ¡olé! exclamado por Ortega Cano y un beso de Gloria Mohedano. Y es que, aunque no estuviera físicamente, la esencia de Rocío Jurado se sintió con fuerza en este acto de Sevilla. A ello contribuyó también Ortega Cano, para el que ayer era un día agridulce, tratándose de la protagonista, la persona que más he querido en mi vida y a la que sigo queriendo El torero se refirió a su mujer como artista, ese portento de voz que llenaba los escenarios con su persona y como gran amiga que era de sus amigos, trayendo a colación el Club de los Antonios: Burgos, Mingote, Murciano, Muñoz Cariñanos... con quienes tantos buenos ratos compartió. Ortega Cano calificó el libro de mágico, lleno de ternura, respeto y ángel y terminó emocionándose cuando se adentró en su relación más personal con Rocío. Pienso que ella vuelve a estar en casa, con mis hijos, siento su aura, su protección, en el nuevo camino que he emprendido toreando Rememoró detalles de la vida de Rocío... Todos los artistas desean tener duende y muy pocos son los llamados a tenerlo, siendo muy pocos también los que se atreven a tutearlos y Rocío los tuteó Tal como reconoció el propio escritor, este particular homenaje suyo a Rocío Mohedano, no es un libro del corazón sino escrito desde el corazón para esa mujer genial, de la improvisación, de la gracia, de la preocupación por los demás, que cuando entraba en el camerino se arrodillaba ante Plácido Domingo... Las más grandes personas que he conocido no se daban a sí mismas importancia... Esa es la Rocío que he tratado reflejar Algo nerviosa por no estar acostumbrada a hablar en público, Gloria Mohedano- -que recordaba en muchos de sus gestos y rasgos físicos a su desaparecida hermana- -dijo haber aceptado la petición de Burgos por la gran amistad que le une a su familia y porque lo que hay en este libro es mucha verdad desde el respeto, el conocimiento y el cariño Se trata de algo más que un libro de vivencias, en el que Antonio ha sabido unir inteligentemente muchos datos autobiográficos con la historia de canciones que todos conocemos Todos los artistas- -dijo Ortega Cano- -desean tener duende y muy pocos son los llamados a tenerlo, siendo muy pocos también los que se atreven a tutearlos, y Rocío los tuteó