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40 INTERNACIONAL Tribuna abierta JUEVES 10 s 5 s 2007 ABC Por Jorge Moragas Diplomático, diputado y secretario Internacional PP Hablamos de neocomunismo porque las bases ideológicas y los paradigmas de actuación son los mismos de siempre, aunque se incorporan elementos novedosos, importados incluso del norte capitalista, que le otorgan el perfil revisado al comunismo de siempre A aerofagia verbal del caudillo venezolano apesta a totalitarismo, y los insultos que traslada a diestro y siniestro son recibidos por sus ilustres destinatarios como honrosas escarapelas democráticas. No tiene mucho sentido caer en la provocación e incurrir en la agotadora dinámica del insulto. Resulta más interesante y más útil concentrar los esfuerzos en describir un fenómeno político que despunta ya sin pudor alguno como una nueva forma de totalitarismo que me atrevo a calificar de neocomunismo. Los neocom- -con m- -latinoamericanos tienen en Hugo Chávez a su más conspicuo representante, y cada día que pasa el tirano venezolano nos suministra pistas y contenidos de lo que es el nuevo socialismo del siglo XXI. NEOCOM. 1 L los Solchaga, le dio cuenta de su encuentro y el navarro, hombre leído y viajado, se sorprendió: ¿está viva? El autor de Carballo comenta que por entonces la revolucionaria chilena estaba preparando su nuevo libro, La izquierda en el umbral del siglo XXI y que pretendía ser una guía para la izquierda revolucionaria en la era de la globalización y que ha terminado siendo el manual de cabecera de Hugo Chávez, y la Harnecker, su asesora más preciada, con salvoconducto en el palacio de Miraflores. ablamos de neocomunismo porque las bases ideológicas y los paradigmas de actuación son los mismos de siempre, aunque se incorporan elementos novedosos importados incluso del norte capitalista, que le otorgan el perfil revisado al comunismo de siempre. Por un lado tenemos las alocuciones de Aló presidente que no difieren mucho de la escuela de telepredicadores de los Estados Unidos de América, del mismo modo que la utilización del crucifijo por el caudillo es un elemento novedoso que ningún comunista puro podría permitir. Por otro lado, vemos la cara más auténtica del comunismo: el control progresivo de los factores de producción y de los diferentes poderes del Estado, la relativización progresiva del derecho de propiedad, la creación de los círculos bolivarianos a imagen y semejanza de los comités de defensa de la revolución, la configuración de un partido único, el adoctrinamiento del marxismo en escuelas y centros de trabajo, el cierre progresivo de medios de comunicación libres (RCTV) la salida de los organismos multilaterales de Breton Woods (FMI y BM) y la articulación de una política exterior destinada a crear una gran alianza contra las democracias liberales. n este punto tenemos desde un programa de rearme en el que el Gobierno Zapatero tuvo la brillante idea de participar con garbo y entusiamo o la firma de una acuerdo de comunidad de naciones entre Cuba y Venezuela, pasando por la financiación de líderes semejantes en Bolivia, Ecuador y Nicaragua, llegando hasta la inquietante firma de acuerdos estratégicos de cooperación con países como la República Islámica de Irán. No es una anécdota que Hezbollah haya abierto oficina en Caracas y en Maracaibo. ¿Realismo mágico? No, simplemente realismo político. H E l movimiento neocom que lidera el venezolano empezó siendo algo tan en apariencia literario y retórico como el movimiento bolivariano. La apropiación impúdica de la figura del libertador Simón Bolívar por parte del golpista venezolano denotó ya entonces un depurado sentido de la escena y del marketing político, que sin duda hay que reconocerle al militar de Sabaneta. En el II Congreso Bolivariano, celebrado en Caracas en 2004 y al que asistieron partidos comunistas de todo el mundo, Hugo Chávez relató a los asistentes una nueva revelación ideológica. Les dijo que en su última conversación en La Habana con Fidel Castro, éste le había dicho: ¡Hugo, eso a lo que tu llamas revolución bolivariana no es distinto a lo que nosotros hemos llamado siempre revolución socialista! Así, el caudillo venezolano les comunicó a todos aquellos que le quisieran escuchar que a partir de ese momento él iba a hablar de socialismo del siglo XXI, porque el camarada Fidel tenía toda la razón. La castrointeritis, que decía el genial y difunto Guillermo Cabrera Infante, ya nunca ha abandonado a Hugo Chávez, y en ese acompañamiento y construcción ideológica y práctica de su proyecto político ha jugado un papel muy importante Marta Harnecker. ÁNGEL CÓRDOBA Los neocom, con m, latinoamericanos tienen en Hugo Chávez a su más conspicuo representante, y cada día que pasa el tirano venezolano nos suministra pistas y contenidos de lo que es el nuevo socialismo del siglo XXI Harnecker porque, como muchos jóvenes latinoamericanos, había buceado en los textos de la izquierda más vanguardista en sus años de ju- F ue Álvaro Uribe el que ya hace algunos años me puso sobre la pista de la chilena Marta Harnecker. El mandatario colombiano sabía de la ventud. Autora de 45 libros considerados referencias obligadas para la izquierda radical latinoamericana, escribió, entre otros, Los conceptos elementales del materialismo histórico (1969) del que se han tirado noventa ediciones desde entonces. El librito de marras no tardó en convertirse en un catecismo de la nueva izquierda, formada a la luz del estructuralismo marxista de Althuser, del que la chilena fue discípula en París. Manolo Vázquez Montalbán cuenta que cuando estaba elaborando Y Dios entró en La Habana conoció a la Harnecker en la capital cubana y posteriormente, en una conversación con Car- E