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34 INTERNACIONAL www. abc. es internacional JUEVES 10- -5- -2007 ABC Blair pone fin a una era con el anuncio de su cese en el partido y su relevo en el Gobierno El primer ministro británico confirma hoy que deja el liderazgo laborista y que se abre su sustitución en el Ejecutivo EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL LONDRES. Tony Blair anunciará hoy su dimisión, primero como líder laborista, y luego, una vez el partido haya elegido a su sustituto- -el ministro de Hacienda, Gordon Brown- como primer ministro del Reino Unido. Brown podría entrar en el 10 de Downing Street a principios de julio tras ser llamado por la Reina al puesto, sin votación en el Parlamento. No se esperan elecciones hasta 2009 o 2010. El portavoz de Blair confirmó ayer que el anuncio se realizará hoy, tal como insistentemente se rumoreaba. La confirmación tenía por objeto evitar la concentración de periodistas y cámaras frente a Downing Street, ya que no será ahí donde el primer ministro haga público su comunicado. Probablemente será en Sedgefield, su circunscripción electoral del norte de Inglaterra, adonde acudirá para reunirse con sus electores. Blair cumplió el pasado 2 de mayo diez años al frente del Gobierno británico. No podrá superar el tiempo de Margaret Thatcher de once años y medio, aunque lo hubiera deseado. Blair anunció en las elecciones de 2005 que serían para él las últimas, y se comprometió a agotar su tercer mandato. Quizá se hubiera retirado a un año de los siguientes comicios, que corresponde celebrar en 2010, con el fin de dejar cierto tiempo a su sucesor para instalarse como primer ministro, pero sus planes se trastocaron. Ya elegido por tercera vez con exigua mayoría, el nerviosismo de su partido ante el declive demoscópico y un golpe de mano del impaciente Brown y sus seguidores forzaron el calendario a finales del año pasado. Blair probablemente ya comunicó ayer a Isabel II su plan de hacer pública hoy su marcha, durante la semanal visita que presta a la Reina en Buckingham Palace durante los periodos legislativos. A primera hora de hoy informará a su Gobierno. Luego volará a Sedgefield, donde comparecerá antes las cámaras. Menos tiempo que Thatcher Tony Blair, ayer a su llegada a su residencia, en el número 10 de Downing Street Ahora, el Partido Laborista abrirá un periodo de siete semanas para elegir al nuevo líder. Aunque probablemente se presentará algún menor contrincante, del ala izquierda, Brown no tendrá problemas para un apoyo mayoritario. El pasado fin de semana, el último peso pesado que aún consideraba sus opciones, el ministro del Interior, John Reid, comunicó que apoyaría a Brown y que se retirará del Gobierno cuando lo haga Blair. Ese periodo de siete semanas hasta que haya un nuevo primer ministro fue utilizado como munición por el líder del Partido Conservador, David Cameron, quien dijo que el Reino Unido tiene un Gobierno de los muertos vivientes condenado a la parálisis AFP Una buena gestión desfallecida en Irak y reanimada en el Ulster E. J. B. LONDRES. La historia le juzgará, como él mismo insiste. Su precipitada marcha aún le ha permitido recoger los frutos de sus denodados esfuerzos para devolver la paz a Irlanda del Norte; quién sabe si con un par de años más en el puesto vería un Irak también democrático y pacificado. De momento, su legado como primer ministro se mueve entre esos dos extremos: del éxito en el Ulster al caos generado en Irak. Desde finales del año pasado, Blair ya no era dueño de su futuro al frente del Gobierno británico. Forzado por su partido a marcharse antes de este verano, al menos ha tenido la suerte de ver coronado el proceso de paz norirlandés. Ha sido una coincidencia buscada, pero podría no haber resultado, dada la impredecible política de Belfast. Si nada se tuerce en el acuerdo de colaboración entre los unionistas de Paisley y el Sinn Fein, Blair quedará como el primer ministro que ha resuelto un conflicto de siglos entre Irlanda y Gran Bretaña. Pero también pesará en su memoria una guerra de Irak que si bien la sociedad británica apoyó en un principio, finalmente ha acabado por lastrar todo el carisma personal de Blair. Si el todavía primer ministro británico se marcha no en volandas sino por la puerta de atrás es por el conflicto en Irak. Pocos insisten en culpar a la intervención en ese país de los atentados del 7- J londinense, por más que pueda haber su relación, pero muchos no perdonan al primer ministro que les convenciera de que Sadam tenía armas de destrucción masiva. La demostración de que éstas no existían retiró de un plumazo el inmenso capital de credibilidad de que había gozado Blair desde su llegada al poder. Y eso ha afectado a los laboristas en las consultas electorales a diferentes niveles que se han celebrado desde entonces. Por eso, el partido ha dicho basta. Por supuesto que ambas cuestiones no son las únicas sobre las que hay volver al hacer balance de los diez años de Blair- -ahí está la mejora económica del país y su modernización- pero sin duda se trata de su mayor éxito y su peor fracaso. ABC. es Más información sobre la marcha de Tony Blair en abc. es internacional