Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC JUEVES 10 s 5 s 2007 LA HORA DE LA VERDAD DEL 11- M LA DELACIÓN DE LOS MÓVILES ESPAÑA 19 El rastro del móvil de El Chino coincide con el relato de El Gitanillo El teléfono estuvo casi cinco horas en silencio coincidiendo con la llegada de los islamistas a Mina Conchita donde no hay cobertura de móvil D. MARTÍNEZ P. MUÑOZ MADRID. El recorrido que Jamal Ahmidan, el Chino hizo desde Madrid a Asturias (y viceversa) para trasladar la dinamita con la que fabricaron las bombas corresponde paso por paso con el testimonio prestado por Gabriel Montoya, El Gitanillo ya condenado por traer a Madrid, cumpliendo órdenes de Suárez Trashorras, una partida de dinamita que entregó a El Chino Esta coincidencia fue puesta ayer de manifiesto por el comisario José Cabanillas que, como perito, compareció ante el tribunal que juzga el 11- M para explicar, entre otros asuntos, el tráfico de llamadas que tuvo Ahmidan en su viaje a Asturias los días 28 y 29 de febrero de 2004. Uno de los datos más significativos de esta prueba se escuchó en la Sala a preguntas, precisamente, del defensor de Trashorras. En la respuesta, el comisario explicó que entre la 1.53 y las 6.18 horas de la madrugada del 28 al 29 el móvil de Jamal Ahmidan no recibió ni efectuó llamada alguna. Se da la circunstancia de que este intervalo coincide con la llegada y entrada de los tres islamistas, Ahmidan, Mohamed Oulad Achka y Abdenabi Kounjaa, en Mina Conchita donde permanecieron unas horas y luego la abandonaron cargados con mochilas llenas de explosivos, según testificó en este juicio El Gitanillo Y es que todo indica que El Chino no pudo recibir llamadas a esas horas porque en Mina Conchita no hay cobertura. También a preguntas del defensor de Trashorras quedó claro que la última comunicación que tuvo el móvil de El Chino antes de ese tiempo de silencio fue con el ex minero, y que cuando recuperó la cobertura el primer contacto fue también con este individuo. El comisario explicó que a la 1.53 de la madrugada del 29 de febrero la BTS de la localidad de Salas detectó una llamada de El Chino a Trashorras y casi cinco horas después, a las 6.18, la BTS de Santo de la Barca interceptó una llamada desde una cabina de Avilés a El Chino Así, el informe que expuso el comisario reconstruye el viaje de El Chino a Asturias con los datos que del móvil fueron detectados por diferentes BTS de Madrid, Segovia, Burgos, Cantabria y Asturias. Esta amplia y exhaustiva investigación de la Policía sirvió para fijar que el desplazamiento al Principado comenzó a las 10.59 de la mañana del 28 de febrero y terminó a las 19.30 de la tarde del 29. A esa hora, el móvil de El Chino fue detectado por la BTS de Morata de Tajuña. La investigación sobre el móvil de El Chino también puso al descubierto que, además de con Trashorras, el marroquí estuvo en contacto durante esos dos días con Rachif Aglif, Slimane Aoun, Abdelillah el Fadouad el Akil y Otman el Gnaoui. Con este último, mantuvo dos conversaciones que fueron grabadas por la Udyco, ya que el procesado era investigado por un asunto relacionado con tráfico de drogas. Las lágrimas de Slimane N. V MADRID. Desde las lágrimas que derramó el día que declaró, el procesado Slimane Aoun no había vuelto a llorar. Lo hizo ayer, indignado porque los peritos del informe sobre el tráfico de llamadas de Jamal Ahmidan, el fin de semana que subió a Asturias a buscar explosivos, le mencionaron. Ahmidan contactó con su tarjeta SIM, aunque a juzgar por su reacción (se encaró con su compañero de banquillo Basel Ghalyoun, culpándole de lo que a él se le imputa) podía no estar en su poder. Tras arremeter también contra los peritos, el presidente del tribunal ordenó esposarle y sacarle del habitáculo. Fue ahí cuando, cabizbajo, lloró, y lo volvió a hacer en el receso, al pedirle el juez explicaciones. Secándose las lágrimas con la mano, Slimane le comentó que no le gustaba lo que decían los peritos. Mientras, Ghalyoun, inquieto, pretendía desde la pecera ordenar a los periodistas abandonar la sala. Además de con Trashorras, el marroquí estuvo en contacto con otros cuatro procesados