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36 INTERNACIONAL Histórico gobierno unionista- republicano en el Ulster MIÉRCOLES 9 s 5 s 2007 ABC Martin McGuinness, Bertie Ahern, Tony Blair, Peter Hain y Ian Paisley, de izquierda a derecha, ayer, en la sede del Parlamento, en Belfast AP Tú te encargas de Blair, yo de Bertie Todo fue cordialidad. Blair bromeó con Paisley: Este despacho es mejor que el mío y Paisley propuso de presidente del Parlamento a su robusto colega William Hay: Será un grueso defensor de la Cámara s La gestión del Ejecutivo no será tan sencilla POR ÍÑIGO GURRUCHAGA ENVIADO ESPECIAL BELFAST. ¿Quién iba a decir que Irlanda del Norte, lugar de conflictos arcaicos, iba finalmente a confirmar las teorías de los más avanzados politólogos, que explican que los problemas en la sociedad occidental no son ya definidos por clase o ideología y que los nuevos retos son, por ejemplo, la salud y la obesidad? Ayer, antes de la formalización del Ejecutivo autonómico, había que elegir en Stormont al presidente de la Asamblea parlamentaria. Ian Paisley designó a su correligionar, William Hay trazando un retrato bromista sobre su físico. Va a ser un defensor fuerte, o grueso stout de la Cámara, dijo el doctor Paisley. Adams recogió el guante y propuso de vicepresidente a un miembro de su partido, que también es notablemente grueso. El unionista del UUP, sir Reg Empey, dijo que su nominado sería más bien robusto El nominado reconoció que él era grueso. Y el nacionalista del SDLP, Mark Durkan, confirmó que el suyo también es stout Esta autonomía de los gordos comenzó a andar entre risas. La dieta local es carnívora y fuerte. E incluso la transición de Paisley desde un aparente estado terminal de salud, hace dos años, hasta su mejor aspecto actual se debe, según dicen, a un cambio de dieta. Difícil creerlo. Se ha recuperado de alguna enfermedad. Tras la ceremonia, los cinco principales- -Paisley, Martin McGuinness, Tony Blair, Bertie Ahern y Pter Hain- -se sentaron en el despacho de Paisley para tomar el té. Paisley y McGuinness supervisaron la escena minutos antes y se les oyó bromear. Tú te encargas del señor Blair y yo de Bertie dijo el unionista al republicano. Cuando se sentaron, Blair dijo a Paisley: Este despacho es mejor que el mío McGuinness dijo a Hain: Y el de viceministro principal es espléndido. ¡Os habéis cuidado muy bien! Todo eran risas. Y, sin embargo, la tristeza rondaba sobre los dos hombres que han sostenido el proceso de paz, Blair y Ahern. El primero anunciará mañana su renuncia al liderazgo laborista y abrirá el proceso sucesorio que terminará en julio. Se marcha en una atmósfera de decepción. Y Bertie Ahern ha convocado elecciones para el 24 de mayo, acosado por la acusación de que ha ingresado personalmente dinero de constructores. Martin McGuinness eligió el momento en el que se hablaba de las vicisitudes personales y electorales de los líderes británico e irlandés para lanzar el mejor chiste del día. Por nuestra parte, estamos encantados de dar algo de estabilidad a estas islas dijo. Paisley se desternilló de risa. Blair introdujo su candor. Apuntó que, incluso en los peores momentos, la gente de Irlanda del Norte siempre había sido amistosa con él. El paso del tiempo tiene esas cosas. No debe recordar el día de 1998 en el que decidió pasear por un barrio protestante y tuvo que ser rescatado por la Policía de la hostilidad vecinal. El primer problema al que se enfrenta el nuevo Ejecutivo autonómico es el de las tasas por el suministro de agua, que nunca ha sido cargada por la empresa nacionalizada y que el último gobernador directo de Irlanda del Norte desde Londres, Peter Hain, introdujo entre la protesta generalizada. La amenaza de Paisley de no acudir a la ceremonia de ayer si el ministro británico de Hacienda, Gordon Brown, no asigna un presupuesto adicional al Ejecutivo autonómico está relacionada con ese problema. El reto de este Gobierno compartido es el de comenzar su andadura con medidas impopulares. Diálogo de té José Manuel Costa GRAN VICTORIA xiste la tentación en España, por lo demás comprensible, de encontrar paralelismos entre el Ulster y el País Vasco. O entre sus terrorismos, contraterrorismos y las vías de solución para una tierra tan regada de sangre que ni las muchas lluvias ni el poco sol han logrado que floreciera otra cosa que el odio. No pretendo establecer aquí una nueva visión paralela de ambas situaciones, porque las diferencias son tan profundas E o más que las coincidencias, pero tampoco ignorar que cualquier texto sobre Irlanda del Norte será leído por muchos en clave vasca. A veces, todo hay que decirlo, de forma tan delirante como comparar a Ian Paisley con Mariano Rajoy. Ante esto me fijo en la foto del día, con todos los contrayentes como se dice allí, sonriendo de buena gana e incluso iniciando carcajadas. Por alguna rara asociación de ideas, imagino esas bocas abiertas llenas de los sapos y culebras que con este ¿último? acto del proceso de paz han acabado por tragar todos los presentes. Y es que aquí ningún partido ha ganado Lo que ha sucedido es que todos se han dejado en este proceso una parte de sus principios más preciados. Los republicanos no han logrado que el Ulster se incorpore a la República de Irlanda y el IRA ha declarado el fin de la guerra los unionistas han acabado aceptando sentarse en una mesa de gobierno con sus enemigos del alma; el gobierno británico ha aceptado a abrir la puerta a una posible segregación del Ulster; el de Irlanda ha tenido que cambiar nada menos que el segundo articulo de su constitución (que proclamaba la necesidad de lograr la unión de Norte y Sur) Y no es sólo eso. En el parlamento de Stormont se sienta un porcentaje altísimo de personas que cuentan en su familia con víctimas del terrorismo o han sido ellos mismos victimas de la violencia. La lección sólo puede ser una: no hay proceso si una sola de las partes no desea de veras la paz. En realidad, en el Ulster sólo hay un vencedor: el pueblo de unas provincias que llevan, no ya lustros, sino incluso siglos, soportando el dolor. Eso, sin duda, es una gran victoria.