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18 ESPAÑA LA HORA DE LA VERDAD DEL 11- M LA TRAMA ASTURIANA MIÉRCOLES 9 s 5 s 2007 ABC La Fiscalía de Asturias rechazó abrir una investigación sobre Toro y Trashorras El coronel Bolinaga dijo que la Comandancia de Oviedo le ocultó información N. VILLANUEVA D. MARTÍNEZ MADRID. El tráfico de explosivos en Asturias y el control de los utilizados en Mina Conchita centró ayer la práctica totalidad de los testimonios que se escucharon en el juicio del 11- M. Tanto el coronel de la Guardia Civil y ex jefe de la Comandancia de Oviedo en 2004, Fernando Aldea, como el capitán jefe de la Unidad Operativa de Policía Judicial de la misma, Pedro Antonio Marful, reconocieron en la vista oral que la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Asturias no quiso judicializar la investigación policial sobre los explosivos, lo que hubiera pasado por la intervención de los teléfonos de Antonio Toro y Suárez Trashorras. Según confesó a la Guardia Civil el confidente Lavandera ambos procesados ofrecían dinamita, pero los representantes del Ministerio Público de Avilés se mostraron partidarios de que los agentes reunieran más información y contrastaran los datos que ya tenían antes de abrir una investigación judicial. Así lo aseguró el capitán Marful, quien confesó que su deseo era pinchar los teléfonos del ex minero y su cuñado, pero se encontraron con el problema de que el confidente quería permanecer en el anonimato y que la información que podía aportar al respecto no estaba suficientemente contrastada. Lo único que yo tenía de Nayo eran unas casitas a mano alzada con unas anotaciones mías, porque él ni siquiera quiso escribir justificó el capitán. Pese a no ver datos suficientes para abrir una investigación, los fiscales les animaron a seguir adelante con su investigación policial. Al final los guardias civiles decidieron reconducirla hacia el tráfico de drogas, a lo que ellos (Trashorras y Toro) se dedicaban comentó Aldea. El teniente coronel reconoció que la Comandancia de Oviedo recibió una nota informativa de la UCO- -fechada el 27 de febrero de 2003- -en la que Madrid ya señalaba a Toro y Trashorras. La información sobre el interés de los dos asturianos en vender explosivos se la había proporcionado Rafa Zouhier a su controlador Víctor en Madrid, y Lavandera y Nayo (cada uno por su lado) a guardias civiles asturianos. Sin embargo, la falta de comunicación entre las distintas unidades era patente. Muestra de ello es que el ex teniente coronel aseguró que no se puso en contacto con la UCE 2 (investigaciones de explosivos a nivel nacional) porque al venir esos datos de Madrid supuso que la UCO también los habría trasladado a esa unidad especializada en esa materia. Aldea aseguró que a día de hoy sigue teniendo la convicción de que los explosivos no estaban en poder de Toro y Trashorras, sino que simplemente los ofrecían Lo que expresaba el ahora coronel era su desconfianza en que los asturianos tuviera escondido en el monte, como dijo Nayo 200 kilos de explosivo sobrante de la operación Pipol También las declaraciones de José Antonio Rodríguez Bolinaga, jefe de la Comandancia de Gijón en 2004, y de su superior Pedro Laguna, máximo responsable de la Zona de Asturias, pusieron de manifiesto Los acusados, durante la sesión de ayer del juicio del 11- M no sólo la descoordinación que había entre las comandancias de Oviedo y Gijón, sino también con la Policía. Tal era la falta de cooperación que el coronel Bolinaga dijo que la Comandancia de Oviedo ocultó información a la de Gijón En concreto se refirió a un seguimiento que en 2003 realizaron miembros de la UCO desplazados a Asturias con agentes de Gijón a Toro y Trashorras ante las revelaciones de confidentes que les acusaban de traficar con explosivos. El coronel agregó que en 2003 la Comandancia de Oviedo no pasó ninguna información a la de Gijón, y la de Gijón dio toda su colaboración Destacó, igualmente, que la Policía no pasó información a la Guardia Civil sobre 18 cartuchos de dinamita que intervino en la operación Pipol y, por ello, apostilló que desconocía si se investigó la procedencia de este explosivo Bolinaga aseguró que se enteró de la existencia de Nayo por la Prensa en 2004 y que por el mismo canal supo de las acti- POOL Dos mandos de la Benemérita dijeron que se enteraron por la Prensa de algunos acontecimientos vidades de la UCO, unidad que dirige el coronel Félix Hernando. Pero Bolinaga no fue el único que se enteró de algunos episodios por la Prensa. El jefe de la Zona de Asturias, Pedro Laguna, que trasladó el peso de la investigación sobre la trama asturiana a Aldea, aseguró que se enteró de la existencia de la cinta de Cancianes por la prensa. Recogía un chivatazo que en 2001 hizo Lavandera al agente Campillo sobre la red de dinamita de Toro y Trashorras. La cinta apareció en 2004. ABC. es Siga en directo las sesiones del juicio del 11- M en abc. es La Inspección de la Guardia Civil tenía prohibido entrar en las minas D. M. P. M. MADRID. La Guardia Civil tiene prohibido entrar en la mina Esta sorprendente afirmación corresponde a dos miembros de la Benemérita, un cabo y un coronel, que ayer testificaron en el juicio del 11- M. Ambas declaraciones pusieron de manifiesto, una vez más, las deficiencias normativas que había antes de los atentados sobre el control de explosivos y de las explotaciones mineras, en especial en Asturias. A ello hizo referencia el cabo jefe de Intervención de Armas de Salas, encargado del control de Mina Conchita El agente, con tono firme, se quejó del vacío legal que existía antes de 2005, año en que fue aprobado el actual real decreto sobre explosivos, que es enormemente más exhaustivo No obstante, el agente precisó que su existencia no es la panacea, ya que es imposible controlar el consumo interno de la mina; antes, ahora y después Afirmó que desde 1999 en la mina sólo se utilizaba Goma 2 ECO, debido a que la EC dejó de fabricarse. Pese a ello, en el juicio se han visto imágenes de bolsas de ambas dinamitas esparcidas por la explotación. El cabo, tras precisar que la ley sólo exigía inspecciones anuales, dijo que nunca le llamó la atención que en el libro de registro de Mina Conchita se anotaran números redondos- -dejó de hacerlo después del atentado- -al considerarlo una anécdota porque en el 100 por 100 de las minas, aún hoy, se ponen números redondos Sobre las inspecciones, dijo que nunca subió a los niveles 2 y 3 porque, por orden interna de la Guardia Civil, tenemos prohibido entrar en el interior de la mina Esta afirmación fue ratificada por el coronel Fernando Aldea, quien aseveró: Sí, tengo prohibido entrar en la mina En este contexto, el cabo de Salas destacó que sólo pudo en- trar en Mina Conchita el 18 de junio de 2004, cuando acompañó a la comisión judicial que realizó la inspección. En aquella ocasión se introdujo en la bocamina del primer nivel- -a unos 40 metros- -y allí en un basurero había dos bolsas de Goma 2 ECO y otras tantas de EC, abiertas relató. Su testimonio no fue el único que puso de relieve las deficiencias normativas sobre explosivos y la falta de personal y medios. También el jefe de Intervención de Armas, el coronel José Luis Bayona, dijo que en un informe de 2002 ya se advertía de pequeños robos en Asturias. Mientras, el presidente de la Confederación Nacional de Empresarios Mineros, José Moya, dijo que envió cartas a Interior para denunciar la dejación del Estado en la custodia de los explosivos.