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38 SARKOZY, PRESIDENTE INTERNACIONAL MARTES 8 s 5 s 2007 La primera dama ABC REACCIONES El Rey felicita a Sarkozy Don Juan Carlos felicitó telefónicamente al presidente electo francés nada más conocer de manera oficial su victoria Cecilia ejercerá en la sombra La esposa de Sarkozy, dispuesta a jugar un papel mayor en la política francesa, es una enamorada del arte, la cultura y la iconografía española, y siempre ha dado muestras de cariño hacia nuestro país POR J. P. QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. Cecilia Sarkozy no será una primera dama inactiva. Ocupará un puesto discreto pero influyente y muy significativo cerca del despacho del presidente de la República, su esposo. Y volverá a una posición estratégica en los sutiles equilibrios de poder e influencia en la cúspide del poder de Estado. Cecilia dijo un día, en público, que no me veo como primera dama. Prefería la imagen de una mujer activa, independiente, viajando, viviendo su libertad a cada instante. Su experiencia como esposa de un ministro del Interior y de Finanzas da una idea muy precisa de la energía, independencia, eficacia y responsabilidad con la que Cecilia Sarkozy puede trabajar doce horas al día, bien incrustada en la burocracia del poder de Estado. Blair, en YouTube El primer ministro británico, que empleó internet para saludar a Sarkozy, destacó que su elección es una fantástica oportunidad para que Inglaterra y Francia trabajen unidas Espero que la decisión de los franceses resulte positiva para todos y no perjudique el deseo de Turquía de ingresar en Europa Recep Tayip Erdogán El presidente de los EE. UU. aseguró que la sólida alianza entre ambos países continuará George W. Bush Mohamed VI Cecilia Sarkozy, en compañía de sus hijos, ayer a las puertas de un hotel de París En el Ministerio del Interior Cecilia tenía un despacho junto al de su esposo. Con un equipo de secretarias, y actividad entre la alta política, la política espectáculo y las obras humanitarias. Entonces, Cecilia organizaba cenas políticas de primera ley, participaba en viajes y salidas orquestadas para dar visibilidad a la acción política y se ocupaba de obras sociales entre los cuerpos de seguridad del Estado. Durante la campaña, en la sombra más completa, Cecilia ha recuperado esa misma posición estratégica: invisible ante las cámaras, pero muy presente en la gestión del trabajo político de cada día. Ella ha organizado las reuniones más delicadas, estuvo en el corazón de la gestión de la noche del triunfo. Ella es la única que, en definitiva, comparte secretos íntimos, políticos, personales. Una vez en el Elíseo, los Sarkozy preservarán, como es tradicional en todos los presiden- REUTERS El rey de Marruecos destacó sobre la nueva relación con Francia que fortalecerá la cooperación económica, cultural y la lucha contra el terrorismo Saad Hariri El hijo del ex primer ministro libanés asesinado, Rafik Hariri, declaró que Sarkozy es la esperanza de todos los libaneses que recuerdan a Francia y a los franceses por su permanente apoyo a sus causas tes de la República, una parte de intimidad, lejos de la residencia oficial. Pero será en el palacio presidencial donde Cecilia ocupe un puesto altamente significativo en la jerarquía invisible del Estado. Las esposas de Mitterrand y Chirac ya participaron activamente en los negocios públicos de manera oficiosa, con una vocación política evidente. En el caso de Cecilia Sarkozy, ese activismo ya tiene una larga historia. Ella presentó a su esposo a los dirigentes políticos españoles, comenzando por Alberto Ruiz Gallardón: ambos pertenecen al linaje de Isaac Albéniz. En su día, Cecilia me confesaba: Tengo bien presente la herencia de los Albéniz. Y comencé estudiando piano, para prolongar esa tradición Tras una pasada tormenta familiar, Cecilia llevó a Sarkozy a España. Y la primera foto de su reconciliación se tomó en la Maestranza sevillana. No se trata de detalles meramente episódicos. Esa filiación artística y familiar de la primera dama de Francia incluso jugó en su día un papel llamativo en las relaciones diplomáticas de tipo cultural, entre Madrid y París. Sólo Sarkozy y su esposa conocen al detalle el puesto que jugará Cecilia en el Elíseo. Pero a nadie se le oculta la importancia de esa filial personal, familiar y finalmente política. Está descartada toda política de imagen Cecilia continuará en la sombra. Pero se tratará de una sombra activa de primera importancia. Pariente de Albéniz Michel Guénaire Abogado y escritor EL HOMBRE DE SU TIEMPO adie se convierte en el hombre de su país si no es el hombre de su tiempo. El domingo, Francia eligió a este hombre. Cansada de gobernantes que no habían cesado de confesar su impotencia, se ha vuelto hacia aquél que le ofrecía energía. La elección de Nicolas Sarkozy no es tanto la victoria de un partido sobre otro como el reencuentro de un país con su más perfecto contemporáneo. Francia quería a un hombre así. Lo quería, en primer lugar, para superar el perfil de cier- N tos gobernantes que consideraban a los electores personas administradas e incapaces de comprender los intereses profundos del país. Lo quería, también, para romper con un pensamiento único, renunciando a los valores de su cultura y eligiendo el relativismo cultural mundial. Lo quería, en fin, para reencontrar la vía de un destino, recordando a partir de la integración republicana, las reglas de una vida común en la nación. Nicolas Sarkozy no será George Bush. Francia quiere una revolución neoconservadora, pero no quiere seguir el modelo que la ha inspirado. Desea encontrar su propio carácter adjudicándose de nuevo el dominio de su sino, igual que han hecho los neoconservadores estadounidenses con su propio destino. Es la hora de la verdad de las naciones. ¿Hasta dónde podía llegar una globalización concebida como una desaparición de los temperamentos históricos? Desde hace varios años, hemos sido muchos los que hemos hecho un llamamiento a una refundación moral y espiritual que procede de un nuevo método de acción política. ¿Qué se espera del poder? Autoridad, eficacia y ejemplaridad. Gobernar no es seguir la moda de un día, sino cumplir un deber de compromiso en nombre de una preparación. Gobernar es actuar para hacer que triunfe la acción. Gobernar es, en última instancia, tener una conducta que se base en el valor personal, la educación y el ejemplo. También fuimos muchos quienes creímos en las bazas de nuestro país (Francia) un papel del Estado que controle las desregularizaciones del mercado, la ley del Parlamento que encuadre los particularismos de los contratos, un sentido de la solidaridad nacional que domine los excesos del individualismo. Contra los declinólogos apostamos por que el modelo de desarrollo inscrito en la experiencia histórica de Francia podía corregir la nueva sociedad de violencia gene- rada por la marcha del mundo. Un periodo de la historia de nuestro país llega a su término. La clase política, derecha liberal e izquierda socialista juntas, ha maltratado desde hace más de 25 años al viejo cuerpo social francés. No ha sabido medir la inversión de los paradigmas o de las prioridades en el desarrollo de las sociedades modernas, porque las naciones buscan ahora las marcas de su desarrollo en el caos del mundo. La acción política debe estar alimentada por la necesidad de cambio, pero no volver a alejarse de las características del desarrollo de las naciones. ¿Se puede gobernar a los pueblos contra su historia? Había que intentar un gobierno voluntario, apasionado, responsable de sus elecciones. Para el período que viene, nadie puede temer el beneficio que se obtenga de un gobierno así. El país renunciaría a su tiempo si renunciara al gobierno de su tiempo. Dentro de cinco años, el país juzgará. Le Figaro