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24 ESPAÑA LA HORA DE LA VERDAD DEL 11- M UN TESTIMONIO BAJO SOSPECHA MARTES 8 s 5 s 2007 ABC Las acusaciones echan por tierra la declaración del testigo sorpresa Zouhier fue separado de 4 de los acusados al sentirse víctima de una emboscada N. VILLANUEVA MADRID. El testimonio de Kamal Ahbar ha pasado con más pena que gloria por el juicio del 11- M. Si sus respuestas a las preguntas del Ministerio Fiscal sobre la autoría de los atentados de Madrid ya sonaron a fábula en la última sesión de la vista (el 11- M es cosa de asturianos, confidentes y policías, dijo) el resto de su declaración, que concluyó ayer, echó definitivamente por tierra su credibilidad. Fuentes jurídicas manifestaban ayer su total convencimiento de que este testigo, imputado en las operaciones Tigris y Sello II había podido ser tocado por cuatro procesados con los que comparte prisión (Alcalá Meco) Los mismos, por cierto, a los que ayer se enfrentó el acusado Rafa Zouhier al considerarse objeto de una emboscada por parte de los acusados Basel Ghalyoun, Fouad El Morabit, Larbi ben Sellam y Rachid Aglif. Tan mal pronóstico tenía el intercambio de palabras que ya en calabozos protagonizaron el confidente de la Guardia Civil y sus compañeros de banquillo que el Tribunal resolvió separarles y sentar a Zouhier con los procesados que se encuentran en libertad; es decir, fuera del habitáculo blindado. Lo cierto es que las cosas tampoco habían salido a pedir de boca para Antonio Alberca, el abogado de Rafa Zouhier, quien el viernes decidió no renunciar a este testigo (que en principio ni sumaba ni restaba para su cliente) porque así se lo pidió un compañero letrado que sospechó que el testimonio de Ahbar podía beneficiar a su cliente. Y así fue, pero a costa de perjudicar a Zouhier, a quien si en la primera pregunta (la del propio Alberca) el testigo dijo no conocer, se refirió después, ya a preguntas de la Fiscalía, como columna vertebral (junto con guardias civiles, el imán Cartagena y los asturianos) de los atentados de Madrid. La estrategia de Ahbar fue la misma de la que hizo gala el viernes: imputar la matanza Un largo rosario de silencios y contradicciones -Gonzalo Boyé (B) ¿Cómo es posible que cuando detuvieron el vehículo de Jamal Ahmidan el Chino éste fuera un Toyota Corolla y usted diga que era una furgoneta? -Kamal Ahbar (K. A. No lo sé, porque esto ocurrió antes. -B: ¿Antes de qué? (No contesta) -B: ¿Qué español les acompañó a las afueras de Madrid a descargar la furgoneta? K. A. No era una furgoneta, era un coche. -B: Entonces, ¿los últimos explosivos los trajeron en dos coches? -K. A: Sí. -B: ¿Eso se lo han explicado este fin de semana? -K. A: Sí, así es. Kamal Ahbar, en un momento de su intervención en la sesión de ayer Ouhnane (a quienes se considera muertos en Irak) Al también prófugo Said Berraj le dejó libre de sospecha. Quizá por si aparece. Y lo mismo a los tres presuntos autores materiales: Jamal Zougam, Basel Gahlyoun y Abdelmajid Bouchar. Las andanzas de este último (echó a correr al ver que el piso de Leganés estaba acorralado por la Policía) se las atribuyó a Mohamed Afallah, quien, según el testigo, el mismo 3 de abril se encargó de enviar el fax a ABC en el que se reivindicaban los atentados. Bouchar, dijo, nunca estuvo en Leganés. Lo cierto es que en su increíble relato se le olvidó justificar cómo es posible que tres huidos a los que antes del 11- M no conocía de nada (tan sólo a Afallah le había visto en una ocasión once años antes) le confesaran con total normalidad que acababan de asesinar a 192 personas o detalles tan nimios como el lugar del que se habían sustraido los explosivos Mina Conchita que estos se financiaron con el atraco a una mafia del Este en Carabanchel, que se trataba de Goma 2 o que POOL de los trenes a los antes citados junto con los que penalmente ya no son responsables: los siete suicidas de Leganés y los huidos Mohamed Afallah y Daoud el vehículo con el que los terroristas bajaron el explosivo de Avilés a Madrid era la famosa Renault Kangoo, la furgoneta que apareció en Alcalá de Henares. Las esperpénticas respuestas del testigo al abogado Gonzalo Boyé, uno de los abogados de la acusación que durante este fin de semana prepararon unos encomiables interrogatorios, acabaron por tirar por tierra toda la credibilidad de Ahbar. Y es que, como diría el presidente del Tribunal, éste es el problema de traer a testigos delincuentes. Todo un compañero Jesús Zarzalejos Profesor de Derecho Procesal de la Complutense EL TESTIGO QUE SABÍA DEMASIADO a declaración del preso islamista Khamal Ahbar parece sacada de un guión de teleserie del género judicial, en el que tanto abundan los testigos sorpresa que, cuando el caso está en un callejón sin salida, ponen todo en claro, unen piezas L sueltas, exculpan a unos y cargan contra otros, provocando murmullos de conmoción en el público y gestos de circunspección en el jurado. Pero esto pasa en las películas. En los juicios de verdad, este tipo de testigos son dudosos por principio, sobre todo si tienen poco o nada que perder o protegen intereses ocultos por los que están dispuestos a desacreditarse. Más aún si reconocen, como Ahbar, que sus declaraciones están preparadas ad hoc Si se resumen los testimonios de Ahbar en titulares, resulta que echó la culpa de los atentados a los muertos de Leganés y a algunos más que también están muertos o están huidos; al mismo tiempo, liberó de responsabilidad a todos los pro- cesados- -salvo a Zouhier, Toro y Suárez Trashorras- sin reparar, por ejemplo, en lo poco verosímil de negar la participación de Abdelmajid Bouchar, después de haber dicho que los siete que murieron en Leganés habían puesto las bombas en los trenes. Bouchar estaba en Leganés el 3 de abril de 2004 y huyó antes de la explosión de la vivienda. Justo el que sigue vivo no tuvo nada que ver. Para remate, lanzó un golpe a algunos de los objetivos preferidos de un terrorista: confidentes y policías, haciendo a dos de los primeros- -el apodado Cartagena y otro llamado El Pollero -organizadores directos del atentado; y a los segundos, cooperadores y cómplices del grupo islamista. Cuestiones distintas, que deben ser tenidas muy en cuenta, son que Khamal Ahbar está detenido en una importante operación contra el terrorismo islamista- -la operación Sello II -y que el 11- M tiene unas implicaciones internacionales que aún debe ser investigadas. Hay puntos en común de los participantes en este atentado con redes de apoyo logístico a la yihad -financiación, reclutamiento, adoctrinamiento y encubrimiento- -y de envío de terroristas a Irak. En estos apartados, la declaración de Khamal Ahbar ha sido más creíble. Nada que no encaje con las continuas informaciones difundidas sobre la extensa e intensa implantación en España de grupos islamistas.