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6 OPINIÓN LUNES 7 s 5 s 2007 ABC ZAPATERO LEGALIZA A BATASUNA Y RAJOY SE DISFRAZA DE SARKOZY La mentira y la temeridad siguen instaladas en el palacio de La Moncloa, donde por lo que se ve no han aprendido la lección de la bomba de ETA en Barajas Pablo Sebastián convicciones democráticas que separan el centro- derecha español del francés. Por citar un ejemplo sobre los líderes, podríamos decir que Sarkozy es un hombre de acción que cumple sus discursos políticos, y que Rajoy es un político pasivo que sólo habla de la actualidad. Pero hay mucho más, porque ahí está reciente la oposición de Francia a la guerra de Irak, su opción europea- -por la Europa política y no por la dispersa- -frente al atlantismo ciego del PP. Y el concepto francés de soberanía nacional que impide presencia de bases militares extranjeras en su territorio, o acuerdos superpuestos de defensa como los que España tiene con Estados Unidos y la OTAN- -bilateral y multilateral- sin que ninguno incluya una cláusula automática de defensa integral del territorio español. Este PP es todavía incapaz de pasar la página del franquismo, ni siquiera para hacer un homenaje a don Miguel de Unamuno en Salamanca, lo que fue una oportunidad perdida de acercarse al mundo cultural, donde apenas tienen influencia, al contrario de lo que ocurre con la UPM y Sarkozy, que ha recibido el apoyo de destacados intelectuales de la izquierda. Un político, el francés, que, desde el respeto a los católicos, reivindica el Estado laico, lo que no sólo no hace el PP, sino que se somete a las más extremas posiciones de la Cope episcopal, convertida en extraño aliado del PSOE por causa de su disparatada agresividad, que luego utilizan las huestes de Za- LA CRÓNICA DEL LUNES L Partido Popular se ha apropiado con una cierta euforia de la victoria presidencial de Sarkozy, que del mismo golpe ha derrotado a Royal, a Le Pen y a Bayrou, simulando los del PP una identificación- -al día de hoy imposible- -entre el nuevo presidente de Francia y Mariano Rajoy, o entre la UMP gala y el PP. Pero la derecha española está confiada en que la derrota de La Zapatera Royal, que recibió el maléfico apoyo de Zapatero, se convierta en talismán para doblegar al PSOE en las elecciones municipales de fin de mes, en las que la única novedad es el regreso de Batasuna a la legalidad de la mano del Gobierno, que hace una nueva concesión a ETA. La mentira y la temeridad siguen instaladas en el palacio de La Moncloa, donde por lo que se ve no han aprendido la lección de la bomba de ETA en Barajas, o sencillamente han acatado el chantaje de la banda, aunque sea al cincuenta por ciento, porcentaje de las listas batasunas de ANV admitidas por Zapatero, lo que podría ser el fruto de un nuevo pacto secreto entre los negociadores de Zapatero y Otegi para dar entrada a Batasuna en la política a cambio del mantenimiento del alto el fuego, cosa que está por ver, porque a los jefes de ETA todo les parece poco. Y puede que, a pesar de esta nueva concesión política de Zapatero- -que se suma al diálogo del PSE- PSOE con Batasuna, a la mesa política de negociación y a la excarcelación de De Juana- -los etarras decidan perpetrar otro atentado, siguiendo su máxima criminal de que letra con sangre entra. Sobre todo esto el PP dice la verdad, pero su discurso se pierde en el fragor de viejas y perdidas batallas, en errores del pasado y en la conspiración del 11- M, con un Rajoy que dice no saber lo que pasó, un Zaplana enloquecido que pretende exhumar los cadáveres de la masacre a ver si aparecen restos de titadyne, Aznar haciendo chistes sobre la guerra de Irak y una Aguirre que no cesa de jalear a los conspiradores en Telemadrid, mientras apoya las payasadas de Tita Cervera contra el alcalde Gallardón. Menos mal que Sarkozy le ha dado un momento de entusiasmo y de gloria al PP, que, al son de la Marsellesa, se mira en el espejo del francés a pesar de las diferencias de liderazgo, programas y E Sarkozy mantiene una excelente relación con los primeros dirigentes del Partido Popular, al tiempo que da la impresión de que puede ser un presidente que mantenga una relación con España de respeto y colaboración patero como la prueba evidente de la derecha extrema de la crispación Sarkozy, frente a la fallida VI República de Royal, promete la regeneración democrática- -de la que se olvidó Aznar en su mandato- -y una más eficaz separación de los poderes del Estado en menoscabo del poder presidencial en un país donde, a diferencia de España, el Ejecutivo y Legislativo sí están separados, y donde el principio de representatividad electoral- -sin las listas cerradas, ni favores a minorías nacionalistas y de otro tipo- -son realidad. Algo que nada o poco preocupa a los dirigentes del PP, ni a los del PSOE. Donde sí tiene mucho que aprender Sarkozy de España y del PP, y así lo ha reconocido, es de la política económica liberal que se desarrolló en nuestro país bajo el Gobierno de Aznar. Aunque no tanto de la desactivación de la gigantesca maquinaria funcionarial del Estado, porque aquí el monstruo francés lo hemos compensado con el monstruo autonómico. No obstante, los dos partidos, la UMP y el PP, sí coinciden en otros debates esenciales, como son el control de la inmigración, la seguridad y la puesta en valor de los símbolos de la identidad nacional. Y Sarkozy mantiene una excelente relación con los primeros dirigentes del Partido Popular, al tiempo que da la impresión de que puede ser un presidente que mantenga una relación con España de respeto y colaboración, dejando de lado el complejo paternalista y de superioridad que, desde el inicio de la transición española, exhibieron Giscard, Mitterrand y Chirac. -Sé quién ha perdido las elecciones francesas, porque es el candidato al que Zapatero habrá felicitado por su victoria.