Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
4 OPINIÓN LUNES 7 s 5 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro SARKOZY, HACIA UNA NUEVA FRANCIA pesar de la táctica inmoral de demonizar su figura, de todas las maniobras frentistas, de las traiciones y de la propaganda innoble, los franceses han dado su veredicto de una forma contundente y solemne. Con una altísima participación del 85 por ciento del electorado- -a la altura de la importancia histórica de estas elecciones- -y por una diferencia clara que no deja lugar a dudas- -en torno a los siete puntos- los ciudadanos han elegido al liberal Nicolas Sarkozy como próximo presidente de la República. Se trata de una buena noticia para Francia, que ha optado por reconstruir sus cimientos más esenciales después de muchos años de deriva; para Europa, porque permitirá abordar la solución a la crisis institucional, al tiempo que marca una tendencia clara de reasentamiento del centro- derecha en los principales centros de decisión; y también para España, país del que el nuevo presidente galo se ha declarado desde siempre un gran amigo. En esta ocasión no ha sucedido como en la elección de Jacques Chirac en 2001, en cuya primera vuelta se estrellaron los socialistas y dejaron pasar al ultraderechista Jean Marie Le Pen, lo que facilitó que el ahora presidente saliente venciese por un 80 por ciento que no reflejaba, en ningún caso, el grado de aceptación que ha merecido su segundo mandato. Aquella victoria fue en falso; la de Sarkozy, en cambio, ha sido fruto de una larga batalla en la que el candidato de la UMP ha tenido que luchar contra todo tipode conspiraciones, incluyendo muchas dirigidas desde el entorno del propio Chirac. Tal vez a causa de esta hostilidad, Sarkozy ha sido capaz de hacer llegar a los votantes el mensaje de que su candidatura representaba el cambio regenerador que el país necesita, a pesar de que lo decía como miembro del actual Gobierno y como presidente del partido político que ha apoyado a Chirac sus dos mandatos. A En estas elecciones, los franceses tenían ante sí dos proyectos de sociedad completamente distintos, y han optado por el que han creído más razonable. No tardarán mucho los ideólogos de guardia de la izquierda en empezar a advertir que los ciudadanos se han equivocado y que esta decisión llevará a Francia a la catástrofe, o a la violencia, como llegó a decir la candidata socialista, Ségolène Royal, en el debate televisivo de hace unos días. Más les valdría a los socialistas empezar a pensar en resolver antes sus propios problemas, porque, en efecto, para el PS empieza una larga travesía del desierto, y no cualquier desierto: si no resuelven sus querellas fratricidas, aclaran sus ideas y piensan en una refundación, corren el riesgo de quedarse dando vueltas entre las dunas, esperando el maná de una casualidad. La mercadotecnia electoral, la elección de una candidata en función de sus características estético- sociológicas, más que por sus principios y su capacidad de gobernar, se ha revelado como una simple maniobra cosmética. Ségolène Royal ha hecho una campaña vendiendo ideología prêt- à- porter y los franceses han preferido la propuesta de libertad y modernización regeneradora de Nicolas Sarkozy. os ciudadanos han elegido como su presidente a un hijo de emigrantes, lo que representa una señal que no puede dejar de ser tenida en cuenta en momentos en que el fenómeno de la inmigración está poniendo a prueba la capacidad de absorción de una sociedad que había hecho blasón de su generosidad y apertura al mundo. Francia demuestra que sigue estando abierta para los que quieren ser franceses y trabajar para este país, ya sea en la selección nacional de fútbol o en el Elíseo. Pero también, que la integración exige estar dispuestos a devolver lo que la sociedad de acogida ha entregado, como Sarkozy recordaba ayer mismo en su primera alocución, tras su claro triunfo, como presidente electo. Sarkozy no ha hecho una campaña de grandes y llamativas promesas, al estilo de los expertos de la mercadotecnia electoral. Y, sin ocultarlo, se ha comprometido nada menos que a cambiar las cosas después de tantos años de esclerosis, a romper la deriva relativista que inunda la vida intelectual francesa desde Mayo de 1968. Muchos candidatos- -en Francia y en otras partes del mundo- -han logrado ser elegidos después de ofrecer a cada cual lo que quería escuchar, de manera que, cuando les ha llegado el tiempo de tomar decisiones, han dejado las cosas a medias y a todos descontentos. El nuevo presidente francés ha preferido nadar contra corriente, ha ofrecido libertad, reformas, revalorización del trabajo y de la autoridad, no ha querido endulzar los oídos de los electores con más ofertas de saldo, a sabiendas de que el Estado francés está exhausto y que ése es el camino contrario al que Francia necesita tomar. hora es cuando empieza el trabajo duro de hacer realidad la promesa de renovar a Francia, para lo que Sarkozy necesitará atraer a todo el país, incluyendo a los que no le han votado. La tarea es ardua y los frutos no se cosecharán sin sacrificios. La renovación de la vida política francesa, el remedio a tres decenios de despilfarro irresponsable y la restauración de los daños causados a los principios que hicieron grande a un país como Francia son labores que no se resolverán en unos meses, ni probablemente en un solo mandato de cinco años. Las inminentes elecciones legislativas, que los caprichos del calendario han puesto en un plazo tan breve, son ahora el principal objetivo para el nuevo presidente, que necesitará contar con el mayor respaldo parlamentario posible para poder poner en marcha sus planes. En fin, la elección de Sarkozy profundiza el aislamiento ideológico del presidente Zapatero en Europa. El eje franco- alemán se revitaliza con la confluencia de sensibilidades entre la canciller Angela Merkel y el nuevo presidente galo, mientras que la muy probable victoria conservadora en Gran Bretaña describe un panorama en el que al Gobierno español sólo le queda el consuelo, siempre inestable, de Romano Prodi en Italia, al frente de un gobierno proclive a estar en la cuerda floja y cuyo responsable sabe ya que si intentase emular alguno de los gestos legislativos de Zapatero, seguramente algunos de sus aliados le abandonarían. Las relaciones trasatlánticas mejorarán sin duda con un presidente en El Elíseo que no sea esclavo de sus prejuicios, lo que lamentablemente ha marcado los últimos años. Lo único que se puede lamentar es que esta reorientación política en el corazón de Europa no se hubiera producido antes. A L GOBIERNO Y FISCAL, RESPONSABLES N UNCA en la historia judicial de la democracia española se había producido una desautorización tan absoluta como la que ayer dedicó el Tribunal Supremo a la Fiscalía General y a la Abogacía del Estado por no haber solicitado la ilegalización de Acción Nacionalista Vasca, junto con o previamente a la nulidad parcial de sus candidaturas. Las lecturas triunfalistas y un tanto patéticas del auto del TS hechas por el ministro de Justicia y el secretario de Organización del PSOE reflejan la huidahaciadelantedel Gobiernosocialista, cuyo fracaso en el proceso de negociación con ETA es yadetalmagnitudque, dehecho, haarruinadodefinitivamente la legislatura socialista. Los magistrados de la Sala del artículo 61 de la Ley Orgánica del Poder Judicial han hecho equilibrios para salvar las demandas del fiscal y de la Abogacía del Estado de los inconcebibles defectos procesales que presentaban. Según el auto, tal y como estaban presentados ambos escritos, ni era aplicable la ley de Partidos Políticos ni la Sala del artículo 61 era competente para resolver las demandas, simplemente porque el fiscal y el abogado del Estado habían planteado sus peticiones como meras impugnaciones de listas electorales, materia que es competencia de los juzgados de lo contencioso administrativo. Para aplicar la ley de Partidos Políticos a unas candidaturas- -que no sean agrupaciones de electores- -la cuestión previa es la ilegalización del partido que las presentó. En definitiva, el Gobierno sabía lo que hacía al acotar la capacidad de decisión de los magistrados, a quienes no ha dejado declarar la ilegalidad ANV y de todas sus listas. Aún resta la decisión del Tribunal Constitucional, por lo que el Gobierno todavía no debe pensar que lo peor ha pasado. Este reproche al fiscal y a la Abogacía del Estado procede de un órgano jurisdiccional formado por dieciséis magistrados del Supremo, incluidos los presidentes de sus Salas y el del propio alto Tribunal. Aquí no valen los tópicos insultos contra la derecha judicial porque la pluralidad ideológica de la Sala del 61 es notoria. Es una situación insólita que debe dar lugar a consecuencias políticas. El fiscal general del Estado queda definitivamente desacreditado por la falta de rigor profesional y de lealtad institucional con la que está dirigiendo a la Fiscalía en este lamentable proceso de paz Su adhesión al proyecto partidista del PSOE y del Gobierno ha hecho crisis pública con el varapalo del Supremo, y su continuidad al frentedelMinisterio Fiscalyaresultainsostenible desde una perspectiva responsable y respetuosa con la institución que dirige. La treta procesal ur- dida por Conde- Pumpido para impedir que el Supremo actuara contra ANV y todas sus candidaturas es la gota quecolma un vaso queyaestaba allímitepor las arbitrariedades cometidas con la retirada de acusación contra Otegi o la excarcelación del etarra De Juana Chaos. En democracia, elefecto de unasituaciónasídeberíaser obvio para el interesado. No es suficiente con denunciar la impunidad de Batasuna y lamentarse de lo sucedido. Lo peor está por venir porque lo importante es que se han colado, gracias al Gobierno de Rodríguez Zapatero, la mitad de las listas de ANV El Gobierno y la Fiscalía de. ben responder en el Parlamento de esta crítica dejación de funciones que han protagonizado y con la que han traspasadola última línea rojaque le quedaba al Estado: que ETA no se presente a unas elecciones. Los etarras deben estar frotándose los ojos ante un escenario en el queserearman, matan, extorsionan, destruyen, amenazan y, pese a todo esto, quienes deberían perseguirlos implacablemente les dejan hacer política, ceden a sus chantajes, dan impunidad a dirigentes como Otegi y les abren paso a las urnas y a los ayuntamientos. ¿Qué razón de fuerza legal y democrática puede hoy oponerse a ETA para que se rinda? La respuesta es dramática para los españoles, que deben saber que esta situación tiene responsables políticos con nombre y apellidos.