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94 CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo DOMINGO 6- -5- -2007 ABC La teoría evolutiva de Darwin sobre la vida en la Tierra y el origen de las especies compite en EE. UU. con el creacionismo bíblico, entendido al pie de la letra ABC Darwin fracasa en el país de la ciencia Tres de los diez candidatos republicanos a la Casa Blanca afirman que no descienden del mono... La vía más aceptada por la intelectualidad en EE. UU. es el diseño inteligente una solución de compromiso entre la Biblia y el evolucionismo darwiniano POR ANNA GRAU SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. Pongamos que usted se arrellana en su sofá para disfrutar de un buen debate electoral, si ello fuera posible, entre José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, y de pronto uno de los dos levanta la mano y dice: Pues si hay votantes a quienes les gusta pensar que ellos y su familia vienen del mono, tienen todo mi respeto, pero ese no es mi caso. Yo no creo en Darwin ¿No saltaría usted de su asiento, como poco? Pues en Estados Unidos, muchos ciudadanos lo encuentran lo más natural de este mundo. No estamos hablando de gente que practique el vudú en Nueva Orleans. Hablamos de gente gringa, próspera, informada, con barbacoa en el jardín y, si se tercia, incluso con pretensiones de presidir los Estados Unidos. El mismo país, sí, donde está la NASA, y en el que florecen algunas de las instituciones científicas más importantes del planeta. Diez aspirantes a la candidatura republicana a la Casa Blanca para los comicios de 2008 se juntaron para debatir el jueves pasado en California. De los diez, tres defendieron abiertamente (y los otros siete se limitaron a no decir nada en contra) las tesis creacionistas. Es decir, la explicación del origen de la vida según la Biblia, y no conforme a la teoría de las especies de Charles Darwin. Fueron el senador por Kansas Sam Brownback, el ex gobernador de Arkansas Mike Huckabee (suya es la frase de que ni él ni su familia descienden del mono) y Tom Tancredo, representante de Colorado. Hay que decir que inmediatamente vino una cascada de matizaciones. Incluso el senador por Kansas, quizás donde con más ahínco se ha planteado barrer de las aulas la teoría de la evolución, se mostró contrario a adoctrinar a los niños en la escuela. Más bien sugirió que los chavales lean libros sobre los dinosaurios en el cole, y la Biblia en casa. Hay que decir que la teoría del diseño inteligente cuando se explica despacio, no es tan profundamente disparatada como parece desde Europa, donde hasta el Vaticano advierte de que la Biblia no debe ser tomada como un tratado científico literal, y que Galileo, en lo suyo, tenía razón. Lo que se plantea en Estados Unidos no es tanto amenazar a Darwin con la hoguera póstuma si no se retracta, como hallar una solución de compromiso. Decir algo así: de acuerdo, la vida pudo empezar a base de microorganismos que luego evolucionaron a peces y a reptiles, y con el tiempo a especies progresivamente complejas, hasta llegar a la nuestra. Los creacionistas están dispuestos a admitir hasta que hubo un big- bang, siempre que conste que lo hubo por decisión divina. Vale que Newton y Darwin supieran probablemente algunos detalles, pero sólo Dios tiene el plan en la cabeza. De ahí la meditada expresión diseño inteligente en pretendida contraposición a una vida nacida y evolucionada al buen tuntún bioquímico. Expuesto así, el creacionismo puede resultar opinable, pero no se sale de una horquilla intelectualmente respetada desde que, en el siglo XIV el británico Guillermo de Ockham, lógico y fraile franciscano, liberase a la fe de hacer horas extras para sustituir a la razón. Un americano defensor del diseño inteligente no es en esencia tan distinto de un europeo que cree en Dios (que hay muchos) pero no piensa que con eso ya sabe Física. Lo malo es cuando esto no se explica despacio, sino deprisa y corriendo, a la americana, cuando se empiezan a mezclar churras con merinas en las escuelas, y cuando al final, a la teoría del diseño inteligente de inteligente sólo le queda el nombre. Cuando deja de ser una opción del espíritu, para abrir oscuras simas de fundamentalismo en la América profunda. Allá donde a todo le llaman Dios. Hasta el punto de ponerlo de excusa para hacer guerras o ser del Ku Klux Klan. Intelectualmente respetado No es un tratado científico Kansas, Arkansas y Colorado Los creacionistas están dispuestos a admitir hasta que hubo un big- bang, si consta que fue por decisión divina Bien explicado, el diseño inteligente no resulta tan disparatado como parece en Europa Dios a la carta, la religión es el menú En Europa, libertad religiosa es sinónimo de laicismo. Pero Estados Unidos is different Allí, por libertad religiosa no se entiende, ni se ha entendido nunca, libertad de creer o no creer, sino libertad de elegir en qué Dios se cree. Se puede ser protestante, evangelista, judío, católico, amish... El único lujo que uno no se puede permitir, para llegar a ser algo en la vida, es decir que no cree en nada. Conviene recordar que la sociedad norteame- ricana hunde sus raíces en los fugitivos de las grandes persecuciones religiosas europeas, cuando estas alcanzaban su dramático cénit. Para un americano WASP (las siglas en inglés de blanco, anglosajón y protestante el cóctel humano que se bajó del Mayflower) la religión es casi un componente nacional genético. Y para las miríadas de inmigrantes de todos lados que han venido después, muchas veces es una seña de identidad que resiste mejor que otras la erosión del desarraigo. Las Vírgenes Marías de los jardines de los italoamericanos, portorriqueños, etcétera, son habitual y orgullosamente de tamaño natural. Creacionismo versus darwinismo: http: www. phy. syr. edu courses m odules ORIGINS origins. html