Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
32 ESPAÑA DOMINGO 6 s 5 s 2007 ABC Los primeros mártires de la II República Dos de los futuros 498 beatos españoles fueron asesinados en octubre de 1934, en plena II República (sacralizada por los revisionistas por los destructores de la nación como afirma la Santa Sede: el hermano Bernardo y Eufrasio del Niño Jesús POR JESÚS BASTANTE MADRID. El hermano Bernardo era una buena persona, hacía el bien a los hijos de los mineros... pero la orden era matar sacerdotes y religiosos e incendiar la iglesia de la parroquia y la escuela de los hermanos. Y así lo hice El 5 de octubre de 1934, en plena persecución antirreligiosa de la II República, Celestino Mediavilla descerrajó dos tiros al hermano Bernardo, religioso marista que dirigía la congregación en Barruelo, un pequeño pueblo minero en el norte de Palencia. Antes de fallecer, el asesino declaró en el proceso de beatificación del religioso, el primer mártir de la II República. Aunque desde 1931 se produjeron numerosas persecuciones contra la Iglesia, comenzando con la quema de más de un centenar de conventos durante la Semana Trágica de octubre de 1934, o la expulsión de los jesuitas en 1932, la Revolución de Asturias acaecida entre el 5 y el 12 de octubre de 1934, trajo consigo la primera matanza de religiosos, por el hecho de ser católicos, en la España de la II República. Así, durante esa cruel semana, fueron asesinados 34 curas y religiosos, en Mieres, Turón, Oviedo... y en la pequeña localidad palentina, donde un pequeño mausoleo y una calle recuerdan al mártir de Berruelo el hermano Bernardo. El religioso marista será uno de los 498 mártires de la persecución religiosa en España que serán beatificados en otoño en Roma. Y junto al carmelita Eufrasio del Niño Jesús (asesinado el 12 de octubre en el Mercado Viejo de Oviedo) los únicos que fueron asesinados durante la Revolución de Asturias Sin juicios, sin condenas, sin revisión histórica ni reparación a sus víctimas. Sus verdugos fueron amparados por la II República y recompensados por las fuerzas del orden Como asegura el decreto de beatificación del religioso marista, en España, con la llegada de la República (1931) la difusión del anticlericalismo y del marxismo se vuelve provocativa y orientada de forma descarada contra la Iglesia y contra los valores cristianos nombre de Dios, no dispare. Soy el director de la escuela y hace nueve años que me entrego a la educación de los hijos de los mineros Pero el otro le descerrajó dos tiros. Oí las últimas palabras del mártir: ¡Virgen Santísima! ¡Señor! ¡Perdóname, perdónale, Señor! ¡Ay Madre! De este modo, el martirio del religioso salvó la vida de sus compañeros. El asesino Mediavilla, según el relato, llamó a sus amigos y se vanagloriaba: Venid a ver, aquí hay un fraile con la boca más fría que la madre que lo parió y pisoteó el cadáver. Profirieron contra el cuerpo toda clase de obscenidades y blasfemias, uno de ellos lo apuñaló, luego mutilaron su cuerpo, lo sujetaron con una cuerda, lo arrastraron hasta el huerto de los hermanos y allí quedó abandonado A las 24 horas, fue recogido por el hermano Laurentino, entonces provincial, y en 1936 asesinado junto a otros 44 compañeros, que también serán beatificados en otoño. En el decreto de beatificación de Eufrasio del Niño Jesús, al que ha tenido acceso ABC, la Santa Sede reconoce oficialmente que entre los días 5 y 12 de octubre de 1934, España se vio atormentada con violentas revueltas políticas, y envuelta en una furiosa persecución teñida de sangre contra la Iglesia Junto a él, en otoño serán beatificados otros 30 carmelitas, éstos asesinados en 1936, al poco de comenzar la Guerra Civil. En el caso del martirio del carmelita, quien durante aquellos días era prior de la congregación religiosa en Oviedo, su actuación impidió la muerte de otros muchos compañeros. Testigo de su asesinato El hermano Heraclio José, compañero del futuro beato Bernardo, fue testigo de su asesinato. Así lo contó en la Positio (documento oficial del proceso de beatificación, al que ha tenido acceso ABC) Debían ser las cuatro de la mañana, cuando nos despertaron disparos de petardos y tiros de fusil dirigidos contra nuestras ventanas... Sólo podíamos huir por la puerta que daba al huerto El hermano Bernardo nos dijo: ¡Ánimo, hermanos, Dios nos protege! y se puso al frente del grupo Pocos metros después, se encuentra con un hombre armado que le grita: ¡Libertad! La consigna correcta, que todos conocían, era por ella luchamos Sin embargo, el religioso, según relató el testigo de los hechos, respondió: En Asalto revolucionario a la catedral de Oviedo en noviembre de 1934 Así, el 6 de octubre decretó la dispersión de la comunidad, rogando a sus hermanos que se escondieran hasta que pasase el peligro en casas de familias amigas. Él no tuvo tanta suerte. Según revela la Positio al tratar de saltar el muro del huerto del convento, de cuatro metros de altura, se cayó, luxándose la cadera derecha, sin que pudiera levantarse El padre Eufrasio fue recogido por los vecinos, pero la gravedad de las heridas le hicieron rogar Decreto de beatificación Los futuros beatos Le arrancaron de la cama, para ser fusilado, por la única razón de que era sacerdote de la Iglesia católica Sin juicio y sin condena Plácido Juan José Fábrega nació el 18 de febrero de 1889 en Camallera (Gerona) En 1901 entra en los hermanos Maristas, emite sus primeros votos en 1905 y los perpetuos en 1930. En 1925 es nombrado superior y director de la escuela de minas del carbón en Vallejo de Orbó (Palencia) situado en el mismo valle que Barruelo. Su apostolado se centra en la formación de los hijos de los mineros. El 6 de octubre de 1934, es asesinado, convirtiéndose en el primer mártir de la Iglesia de la II República. Hermano Bernardo Eufrasio del Niño Jesús Eufrasio Barredo Fernández nació en Cancienes (Concejo de Corvera, Asturias) el 8 de febrero de 1897. Murió en 1934. En 1916 emitió la profesión como padre carmelita, que ratificaría tras su ordenación como sacerdote, en 1922. Entre 1926 y 1928 fue enviado a Cracovia (Polonia) para potenciar la presencia carmelita en ese país. A su vuelta, fue destinado a Burgos, como director de varias revistas. En 1929 llega a Oviedo, como profesor de teología, y en mayo de 1933 es elegido prior de su comunidad. Asesinado un año después.