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28 ESPAÑA Precampaña electoral DOMINGO 6 s 5 s 2007 ABC El socialista Ares y el popular Barreda coincidieron ayer en una concentración en Bilbao de Gesto por la Paz TELEPRESS El empate municipal Zapatero- ETA La apuesta del jefe del Ejecutivo por la negociación con ETA amenaza con pasar factura a los candidatos del PSOE en unos comicios que pondrán a prueba a Rajoy ÁNGEL COLLADO MADRID. Las elecciones municipales y autonómicas son la consulta en que menos se juega el Gobierno pero ningún partido sigue en el Ejecutivo si las pierde. UCD fue desalojada del poder después de que la izquierda se impusiera en los comicios locales y el PSOE se vio desplazado del Gobierno por el PP en 1996 después de sufrir la derrota en las municipales de 1995. Es una regla fija que se mantiene en la política española desde hace 25 años. El próximo día 27 no sólo están en juego las parcelas del poder local y autonómico, también parte de las posibilidades de Rodríguez Zapatero de repetir mandato en las próximas generales y las de Rajoy de afrontar con esperanzas de éxito los mismos comicios. De ahí el estado de nervios general en ambos partidos que las encuestas, más ambiguas que nunca, no hacen más que fomentar. Al empate práctico de hace cuatro años se suma el empate técnico en que se empecinan los sondeos. La línea directa del Gobierno con el Centro de Investigaciones Sociológicas y las inversiones en encuestas privadas del PSOE pueden explicar el cambio de planes de La Moncloa y Ferraz. A principios de abril José Blanco sostenía que las elecciones municipales eran unas primarias para Rajoy, pero no para Zapatero. Quince días después resulta que el presidente del Gobierno se volcará en la campaña y dará trece mítines pese a que sus responsabilidades al frente del Ejecutivo le presuponen una dedicación plena a la tarea de gobernar. tenga poco que ver con el funcionamiento de los Ayuntamientos, la exigencia de la banda terrorista de volver a los consistorios y la decisión del Gobierno de permitirlo- -aunque sea parcialmente- -asegura que el empeño de Zapatero en el diálogo con ETA estará en primer plano durante toda la campaña para disgusto de los barones socialistas con mando en gobiernos autonómicos. El PSOE intenta a la desesperada abrir el debate político a otros asuntos, a ser posible locales, como la corrupción, que sean más neutrales para sus intereses. Marbella y la detención de Isabel Pantoja pueden ser el paradigma, pero hay más ejemplos que se han registrado en la misma semana de nervios socialistas. El reparto de cientos de cheques asistenciales de 344 euros a inmigrantes gallegos en Uruguay, con cargo a los fondos de la Xunta gobernada por Touriño, en plena precampaña, firmados en enero y distribuidos por el secretario general de los socialistas uruguayos recuerda las prácticas de Romero Robledo. Tampoco es una muestra de serenidad lo ocurrido en Madrid. Al mismo tiempo que dimitía la responsable menor de del escándalo gallego, la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, simulaba que inauguraba la llegada del Metro a la T- 4 de Barajas para que los candidatos del PSOE a la presidencia de la Comunidad y a la alcaldía de la capital, Rafael Simancas y Miguel Sebastián, se hicieran una foto en alguna obra pública. En el PSOE hay pánico a los resultados de los comicios en Madrid. Entre la vieja guardia socialista se preguntan si el asesor económico de Zapatero será capaz de obtener un resultado peor que el de su antecesora, Trinidad Jiménez, también asesora del secretario general, en su caso de Exteriores. Jiménez perdió frente a RuizGallardón hace cuatro años por 15 puntos y un reparto de concejales de 30- 21. El último sondeo privado realizado en Madrid, por encargo de CEIM, amplía incluso esa diferencia con otros tres ediles. La misma encuesta pronostica una mayoría absoluta ampliada a Esperanza Aguirre, hasta 9 escaños más que la suma del PSOE e Izquierda Unida. Aparte de lo endebles que Romero Robledo en Galicia puedan parecer los aspirantes del PSOE frente a Gallardón o Aguirre, el factor de política nacional juega en Madrid a favor del PP, con un electorado con ganas de votar contra Zapatero. Ese es el análisis que hacen en el partido de la oposición, en cuya dirección, no obstante, existe un cierto temor por la propia euforia. Es el miedo a que la propia imagen de candidatos crecidos y sobrados del alcalde y la presidenta de la Comunidad genere un exceso de confianza, fomente la abstención entre su electorado, estimule la participación de los adversarios y, al final, pueda haber sorpresas, sobre todo en las autonómicas. El PP tiene otras encuestas propias sobre generales en las que se incluyó una pregunta sobre las municipales. El resultado es el mismo para ambos comicios: un punto y medio por encima del PSOE. Y siempre con una participación alta, del 72 al 73 por ciento. En mayo de 2003 los resultados fueron de práctico empate en votos. Los socialistas obtuvieron 7,9 millones de votos frente a 7,8 de los populares. Pero el PP consiguió 391 concejales más y se impuso en 30 capitales de provincia. Pese a ello, Zapatero consideró que había ganado las elecciones porque el PP estaba en el Gobierno y él en la oposición. En las anteriores, en 1999, los populares habían ganado por dos puntos. En 1995 los comicios locales marcaron la caída de Felipe González, al ganar las candidaturas del partido encabezado por José María Aznar a las socialistas por una diferencia de 4 puntos. Un año después, sin embargo, el cambio en el poder se plasmó por apenas un 1,2 por ciento de los votos. Cifras globales aparte, serán datos como el del partido que quede primero en cada Comunidad autónoma o en grandes ciudades donde los resultados están más en duda, como Sevilla, Zaragoza o Vigo, la mejor encuesta sobre las posibilidades de ambos partidos ante las generales. Sí que influirá el factor nacional en las aspiraciones del PP en ganar o empatar con el PSOE en feudos hasta ahora socialistas como Asturias, Extremadura o CastillaLa Mancha. Al contrario, los socialistas comprobarán si imponen en feudos del PP sus intentos de regionalizar al máximo la campaña con Baleares como principal ejemplo. El 27 de mayo se podrá comprobar si el doble empate, el del reparto del poder local y el de las encuestas sobre la generales, se puede mantener o la apuesta de Zapatero por la negociación con ETA empieza a pasar factura al PSOE y sus candidatos. Ayuntamientos en el alero Sin precedentes Nunca ninguno de sus predecesores, ni Felipe González ni José María Aznar, había protagonizado en tal medida la campaña de sus partidos. Ambos se limitaban a dedicar los fines de semana y algún acto sectorial los días de diario. El factor de la influencia de la política nacional en los comicios es una incógnita que los sondeos no permiten despejar, sobre todo en las municipales. El CIS y las encuestas privadas están abonadas al empate técnico en intención de voto entre los dos grandes partidos, menos de dos puntos de diferencia en cualquier caso. La clave del desgaste del PSOE está, sobre todo, en la lucha antiterrorista, o más bien en la dejación de la lucha para sustituirlo por la negociación. Aunque el asunto puede que La vieja guardia del PSOE se pregunta si Sebastián podrá empeorar los resultados de Trinidad Jiménez Ni González ni Aznar habían protagonizado en tal medida la campaña de sus partidos en unas municipales De Jiménez a Sebastián