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10 LA ENTREVISTA www. abc. es DOMINGO 6- -5- -2007 ABC Sarkozy ha sido víctima del terrorismo intelectual de una cierta izquierda gala Jacques MarseillesCatedrático de la Sorbona de Historia de las Ideas Económicas Fuente del programa económico de Sarkozy, su obra ha contribuido de manera significativa a revelar la urgencia de una ruptura con 25 años de demagogias de izquierda (François Mitterrand) y derecha (Jacques Chirac) POR JUAN PEDRO QUIÑONERO PARÍS. El mismo día en que los franceses eligen al que será el próximo inquilino del Eliseo, Jacques Marseille- -buen conocedor de la realidad política y social gala- -disecciona para ABC las consecuencias que para el país vecino tiene el horizonte que se abre a partir de hoy. pública está tan cerca de la bancarrota. ¿Cuáles son las reformas más urgentes para sacar a Francia de la espiral demagógica? CRISIS DEL MODELO SOCIAL -Creo que sí. Todos los sondeos y los mejores estudios parecen probar que los franceses han terminado por comprender que han sido víctimas de engaños y fraudes. Hoy, todo el mundo parece estar convencido de que la semana laboral de 35 horas ha hecho mucho daño a la sociedad, sobre todo a los más pobres. Hoy, nadie duda de que todas las retóricas filantrópicas han sido nefastas para la sociedad. Todo parece indicar que los franceses han comprendido que un país moderno, una sociedad moderna, no puede vivir de la asistencia pública. Sobre todo cuando la asistencia ¿Está madura Francia para la ruptura con la herencia de veintitantos años de demagogias de izquierda y derecha? -Los franceses se encuentran ante una alternativa histórica. Por vez primera, desde 1981, Francia debe elegir entre dos modelos de sociedad. Los franceses deben elegir entre la ruptura, la salida, de un proceso que ha precipitado a la nación a una grandísima crisis; o la prolongación indefinida de un modelo que agoniza por todas partes, ha incrementado la pobreza, ha atizado los enfrentamientos sociales, hundiendo al país en el retroceso y el inmovilismo. ¿Cuál es la importancia definitiva de esta elección presidencial en Francia que se va a celebrar hoy, en segunda vuelta? -En una de sus obras, usted ha denunciado los riesgos de guerra civil a través de unos enfrentamientos ideológicos permanentes. ¿No le parece exagerada esa visión? ¿Cuál es el estado de tales tensiones? -Creo que esa agenda está bien estudiada. Hay que poner coto a la Deuda pública. Hay que reformar el sistema educativo. Hay que reformar el sistema laboral y reformar o suprimir la semana laboral 35 horas. Hay que reformar en profundidad un sistema de seguridad social y jubilaciones profundamente injusto, antieconómico, antisocial. Hay que devolver a Francia las libertades perdidas a través de un modelo de asistencia pública que ha tenido nefastos resultados perversos. Los franceses han comprendido que un país moderno no puede vivir de la asistencia pública. Sobre todo cuando la asistencia está tan cerca de la bancarrota REFORMA LABORAL un extranjero. En ese punto, las críticas de la extrema derecha han rozado la xenofobia racista. Hay que remontarse a los ataques de las extremas derechas, contra Leon Blum, en los años treinta, para recordar algo semejante. El resultado de la campaña actual contra Sarkozy, desde la izquierda socialista, ha sido eficaz y revelador, hasta conseguir que un 35 por ciento de los franceses digan detestar a Sarkozy. Se trata de un tema y una situación típica de guerra civil. Hay que reformar o suprimir la semana de 35 horas, que ha hecho mucho daño, sobre todo a los pobres CRISIS DE LOS SUBURBIOS -Esta campaña presidencial ha confirmado plenamente esa visión. Las izquierdas han atizado contra Nicolas Sarkozy, el candidato de la derecha, una campaña de odio de la que no recuerdo precedentes inmediatos. Hay que remontarse a los años treinta del siglo pasado para recordar campañas de odio político tan inquietantes. Se trata, para mi, de un síntoma guerracivilista bien evidente. La campaña socialista contra La crisis de los suburbios estaba íntimamente asociada a los resultados nefastos de las políticas sociales y educativas de Mitterrand y Chirac Sarkozy ha tenido todos los ingredientes del odio absoluto, con flecos racistas. Se ha ironizado de manera odiosa sobre su físico. Se han criticado sus orígenes de hijo de un inmigrante, -Esos enfrentamientos políticos, sociales y culturales de fondo ¿no hacen muy difícil la reforma de Francia? En 1995, Alain Juppé ya intentó una tímida reforma de los regímenes especiales de la seguridad social y las jubilaciones. Pero los principales beneficiarios de esos sistemas elitistas e injustos, los trabajadores privilegiados del sector público se tiraron a la calle, paralizaron Francia. Y el gobierno prefirió enterrar y aplazar indefinidamente las reformas de fondo... -Creo que han cambiado muchas cosas. Creo que la sociedad ha terminado por comprender la realidad de la crisis, la realidad de las injusticias de Estado. En 1995, Alain Juppé lanzó las reformas, sin un trabajo de pedagogía previo. Con el tiempo, los mejores especialistas han descubierto que, en verdad, la sociedad desconocía el funcionamiento perverso de -A la crisis social de 1995 siguió la crisis de los suburbios del 2005. En el 95 estalló un enfrentamiento de fondo entre los trabajadores del sector público, inmovilistas, y un gobierno más o menos conservador que intentaba reformar algo. En 2005 estalló una crisis que tuvo muchos flecos culturales, religiosos, quizá de otra naturaleza. ¿Cómo percibe usted la actualidad de ese rosario de crisis a repetición? -La crisis de los suburbios estaba íntimamente asociada a los resultados nefastos de las políticas sociales y educativas de François Mitterrand y Jacques Chirac. Fue durante la presidencia Chirac, históricamente nefasta para Francia, cuando estallaron los guetos sociales que habían comenzado a surgir cuando el dirigismo de Estado de Mitterrand comenzó a empobrecer Francia. Algo terrible. El resultado encadenado de la obra nefasta de ambos presidentes tuvo como consecuencia social inmediata que el 55 por ciento de los jóvenes que vivían y viven en los suburbios no tengan trabajo. Esos mismos jóvenes también son víctimas de la crisis atroz de la escuela pública y el sistema educativo nacional. Para colmo, fue el mismo presidente Chirac quién aceleró la crítica de zapa contra nuestra historia nacional. su modelo social. Han pasado diez años. Creo que los franceses conocen mucho mejor la realidad del mal funcionamiento del Estado y de las consecuencias catastróficas del comportamiento asocial del ogro filantrópico estatal. INSPIRADOR DE LA POLÍTICA DE RUPTURA DE SARKOZY Se trata de uno de los autores (junto a Baverez) del concepto de ruptura de la demagogia que ha defendido el candidato francés en la campaña J. P. Q. PARIS. Jacques Marseille (1945) dirige en la Sorbona la cátedra de historia económica y social creada por Marc Bloch. Su trabajo universitario, sus libros y ensayos, entre la erudición y la pedagogía, han contribuido de manera significativa a crear una profunda toma de conciencia nacional sobre la insondable crisis que vive Francia desde hace algunos años. Además de su importante trabajo universitario se trata de uno de los inspiradores (junto a Baverez) del concepto de ruptura de la demagogia que ha defendido Sarkozy durante la campaña de las presidenciales galas. Marseille ha historiado de manera implacable el devenir económico nacional, durante el siglo XX. Y ese trabajo universitario ha permitido a la opinión pública, tanto francesa como del resto del mundo, comprender la gravedad de la crisis con la que hoy culminan veinticinco años de demagogias de izquierda (Mitterrand) y derecha (Chirac) Marseille ha desmenuzado la historia de la producción y distribución de riqueza, en Francia, durante el siglo pasado. Estudioso de las dinastías familiares, las empresas, los movimientos sociales, los mecanismos eficaces y perversos de distribución de riqueza, el historiador de la economía social permite al ciudadano comprender la importancia de elegir hoy entre la posible ruptura y los riesgos del inmovilismo de Estado. ¿No influyó en la crisis de los suburbios el problema de la emergencia de una Francia multicultural y multiétnica? En definitiva, hay 5 o 6 millones de franceses musulmanes que no siempre están bien integrados en Francia y que conocen mal o muy mal la historia de su patria administrativa. Un problema semejante se plantea con los negros franceses, nacidos y crecidos en una Francia de ultramar, pero mal integrados en la historia cultural y política de la metrópoli. -Esos problemas también están bien presentes en la crisis de los suburbios y en la crisis actual. Sin embargo, la cuestión esencial es que la escuela republicana ha dejado de funcionar como un ascensor social. La escuela, el sistema educativo, el Estado, que en otro tiempo aseguraban la unidad del tejido social, entraron en