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S 6 5 5 07 ROSA BELMONTE EL DIARIO DE JENNIFER ZAMBUDIO 16 S 6 LOS SÁBADOS DE Deprisa, deprisa Madrileños entrenándose en maratones los domingos para caminar durante el resto de la semana CHEMA BARROSO R esulta que en Madrid corremos que nos las pelamos. Aunque nos las pelamos menos que en Singapur y en Copenhague, las campeonas mundiales de velocidad sobre zapatos. Somos la tercera ciudad en la que más rápido se camina. El estudio de una universidad británica (cuánto tiempo libre tiene la gente) ha controlado al personal durante unos 18 metros en una calle discreta y ha llegado a este ranking absurdo. Ganar los 18 metros lisos en acera tampoco es la gran cosa. Correr por la calle (ahora entiendo por qué somos tan buenos en marcha atlética) no es en realidad hacer ejercicio. Por un lado, porque es de todos conocido que el ejercicio consiste en cualquier actividad física que no harías en tu vida cotidiana. Por otro, porque caminar rápidamente no es una actividad beneficiosa para la salud como nos hacen creer que es el ejercicio, ya que los habitantes de ciudades veloces tienen más papeletas para sufrir enfermedades coronarias. Esto no es lo que habíamos hablado. Otra conclusión del estudio dice que los Speedy González de las raudas ciudades tienden menos a ayudar a los demás. Hombre, pues claro. Para poder pararse a ayudar al prójimo habría que ir pisando huevos y perderíamos el tercer puesto. Si no tuviera que trabajar (co- mo los autores de determinados estudios) yo misma haría uno. Y probablemente ni Madrid ni España en general quedaban muy bien. Seguro que concluía que los españoles estamos a la cabeza de los que atrancan las escaleras mecánicas de El Corte Inglés y el metro, las rampas mecánicas de la estación de Atocha o las de los aeropuertos. Yo opto por andar sobre el piso, olvidando la cinta, porque llego antes. Debe de haber algún gen nacional que impide a la gente dejar un pequeño pasillo para quien quiera caminar además de ser transportado mecánicamente. Por favor, por favor. ¿Me permite? ¿Me permite? Y así tienes que estar todo el rato si tú tienes prisa y los otros no. Aunque ahora en mi entorno (cualquier pelagatos gasta entorno, así que yo también) tenemos una frase fetiche. Pero no nos atrevemos con ella en público. Es de Isabel Pantoja, a cada uno su copyright. Mi admiración por la cantante es tan grande que estoy por ofrecerme a defenderla gratis. Julia, mi informadora, que estaba oyendo El Larguero me llamó en cuanto se enteró de la no- Caminar rápidamente no es una actividad tan beneficiosa, ya que los habitantes de ciudades veloces tienen más papeletas para las enfermedades coronarias ticia de la detención. Julia Breaking News. También fue quien me llamó para contarme que se había muerto Lady Di. A mí la primera, pero luego hace una ronda informativa. Siempre está oyendo la radio, lo que al final da la razón a Bobby Deglané, que en su entrevista con González- Ruano afirmaba que la televisión no podía matar a la radio. Claro, que para él una de las razones de tal supremacía era que el que escuchaba la radio podía estar haciendo otra cosa, y el que veía la televisión, no. Bueno, pues cuando Julia me dio la noticia, las dos soltamos a la vez: ¿Sois tan amables de tener educación? Desde que oímos a la Pantoja soltar eso en un aeropuerto a los reporteros que le daban por saco no paramos de repetirlo (en segundo lugar está Sois más malos que Caín La frase nos ha calado. Es que me acuerdo de mi madre riñéndome de pequeña cada vez que se me ocurría decir ¿Me entiendes? (antes de que Belén Esteban existiese) y recordándome que lo educado es ¿Me explico? y me parto con la frase acuñada espontáneamente junto a la cinta de las maletas. Anda, otra cosa que cronometraría para mi estudio de cuando me jubile es la velocidad a la que Isabel Pantoja camina por los aeropuertos. Con el turbo, como los madrileños. Deprisa, deprisa. Pero es que a ella la persiguen.