Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
5 5 07 SALUD Cesáreas TEXTO: N. RAMÍREZ DE CASTRO FOTO: ABC Con tres basta Dos partos, dos cesáreas. La Princesa de Asturias no tuvo suerte y hubo que recurrir a la cirugía para alumbrar a su segunda hija. Los ginecólogos aconsejan un máximo de tres para no correr riesgos. as cesáreas llevan más de cien años salvando vidas. Las primeras se reservaban para los partos de complejidad extrema. Pero hoy ningún ginecólogo duda en realizarla si las condiciones del parto ponen en peligro a la madre o al bebé. Las indicaciones se han ampliado tanto que la Organización Mundial de la Salud ya ha lanzado una advertencia por el abuso de una cirugía en los países desarrollados, que no está exenta de riesgos. Las circunstancias en las que se realizan son múltiples. Desde el estado físico de la madre que desaconseje el esfuerzo de un parto natural, hasta el tamaño o la mala posición del bebé en el alumbramiento. Una de las causas más comunes es la falta de dilatación de la madre y complicaciones que impidan la progresión del parto, como le ocurrió a la Princesa de Asturias. En el primer parto, el equipo médico que la atendió justificó la intervención al no prosperar el trabajo del parto una circunstancia que podía poner en peligro tanto a la madre como a la primogénita de los Príncipes de Asturias. Un parto que no prospera, significa que la madre no dilata al ritmo adecuado (un centímetro por hora en las primíparas) y puede desencadenar sufrimiento fetal. O también que existe una discordancia entre la pelvis materna y el tamaño del bebé. Ambas circunstancias provocan un tercio de las cesáreas que se prac- L tican. En el segundo parto, sus médicos no se lo pensaron y optaron, una vez más, por la vía más segura en sus circunstancias. Utilizar la vía menos natural fue, sin duda, el camino más seguro para Doña Letizia y la pequeña Sofía. Aunque la intervención no siempre se realiza en el mundo desarrollado bajo estrictos criterios clínicos. El incremento de demandas judiciales a los ginecólogos, la posibilidad de planificar la intervención, el hecho de que se reduzcan las posibilidades de sufrir problemas de incontinencia o la falsa sensación de seguridad son responsables de muchas cesáreas a la carta La mayoría de los médicos no aconseja realizar más de tres cesáreas en una misma mujer. Ese es el máximo dentro de un intervalo de seguridad razonable explica María Benedicto, ginecóloga del Hospital USP San José de Madrid. El mayor riesgo de practicar una tercera cesárea es la rotura de la bolsa uterina. una de las complicaciones obstétricas más graves porque se acompaña de una elevada mortalidad materna y, sobre todo, fetal. La cirugía genera una cicatriz uterina y debilita la pared del útero, con lo que existen más posibilidades de rotura de la bolsa. La tasa de roturas tras dos cesáreas previas se cuadruplica. El patrón oro es no hacer más de tres. No obstante, hay médicos que, de acuerdo con su paciente deciden asumir los riesgos apunta Benedicto. En el Hospital La Paz de Madrid, una de las mayores maternidades de España, a las mujeres que están obligadas a pasar por una tercera cesárea se les ofrece la opción de ligarse las trompas en la misma intervención. Aunque al final es la paciente quien decide. En ocasiones se han llegado a realizar hasta cinco a una Multiplicar el riesgo Cuando el parto no progresa