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10- 11 S 6 LOS SÁBADOS DE Los glaciares asombran, pero el Mont Blanc (a la izquierda) es el plato fuerte tes, lo que da idea del volumen de excursiones relacionadas con la aventura que salen o terminan en Megève, la estación preferida de artistas o famosos con pedigrí. Aquí, cerca de las tiendas de Hermès o Prada, se huele el dinero. No en vano fue una importante familia de banqueros, los Rothschild, quien eligió este destino de los Alpes como lugar de descanso, quien sirvió de imán para sus amigos de la alta sociedad, y quien abrió la estación a los esquiadores en el invierno de 1912. Sus herederos aún continúan por aquí, al frente de un campo de golf de dieciocho hoyos y de diferentes instalaciones hoteleras. En Megève se inauguró en 1933 el primer teléferico del mundo para transportar esquiadores, lo que ya entonces era una prueba evidente del crecimiento del deporte blanco en esta esquina de los Alpes. Hoy funcionan 460 kilómetros de pistas en las que raramente falta la nieve, aunque este año los aficionados han tenido que subir por encima de los 1.500 metros para esquiar en condiciones razonables (Megève se halla a 1.113 m. En esos mismos escenarios comienza ahora la temporada de sol, los deportes de agua. No sabría decir cuándo trabajo más, o cuándo disfruto más; cada estación tiene su encanto afirma Bernard Blandin mientras salta de roca en roca, con una facilidad asombrosa, por el itinerario del descenso de cañones. El piloto de la Jodel Mousquetaire sobrevuela el Glacier d Argentière y, luego, el de Tour, un paisaje en cinemascope que se queda pegado a la retina. El tiempo pasa en un suspiro. Súbito, gira hacia la izquierda, de regreso hacia el altipuerto de Megève. Volvemos a casa repiquetea el sonido metálico de los auriculares. En el horizonte cae la tarde. A esta cadena legendaria, un foco turístico de primera magnitud, llegan cada año miles de personas dispuestas a enfrentarse a la gran montaña de una u otra manera. Por todo lo alto, o a ras de suelo. Bernard Blandin, monitor de deportes de aventura, de cincuenta y siete años, ágil y con un cuerpo en el que no se atisba ni un gramo de grasa, dice que el ascenso no es técnicamente complicado. Lo difícil es caminar sobre la nieve, el hielo, el cansancio. En mi caso, tardo cinco horas en hacer cumbre, y eso que llevo el parapente en la mochila para regresar a Megève volando Blandin practica la bicicleta de montaña, el descenso de cañones, el parapente... Casi cualquier locura al aire libre. Esta mañana nos cita en un punto del Nant des Cordes, el río que cruza Megève y que, unos kilómetros antes, forma un escenario perfecto para la práctica del barranquismo. Ahora aún es un poco peligroso, porque baja demasiada agua del deshielo, pero en unas semanas estará perfecto para sortear las rocas y los desfiladeros explica. En la agencia de Blandin trabajan treinta guías y acompañan- Una de acción Aventuras junto al Mont Blanc La Compañía de Guías de Megève fue fundada en 1969. Sus expertos acompañan y guían a los turistas que quieren practicar algún deporte relacionado con la montaña, desde el senderismo a la escalada, desde el rafting al descenso de cañones. www. guides- megeve. com 334 50 21 55 11. Un spa en la montaña Les Fermes de Marie de cuatro estrellas, es un lujo en una de las estaciones de esquí más frecuentadas por la jet set. Su spa y sus tratamientos con plantas de la montaña son una forma perfecta de relax después de la aventura. Tel. 33 (0) 4 50 93 03 10. www. fermesdemarie. com. Quien prefiera un alojamiento más modesto (tres estrellas) pero muy cómodo, puede optar por Au Coeur de Megève en el centro del pueblo alpino. www. hotel- megeve. com 33 (0) 4 50 21 25 30. Esta cascada del río Nant des Cordes es una de las esquinas más fotografiadas del recorrido clásico de descenso de cañones en el entorno de Megève Más información Turismo de Megève: www. megeve. com 33 (0) 4 50 21 27 28. Turismo de Francia: es. franceguide. com 807 117 181. El agua del deshielo