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5 5 07 AIRE LIBRE Vuelo sobre la gran cumbre de los Alpes El Mont Blanc (4.808 metros) es el pico más alto de Europa Occidental. Un mito de los aficionados a la montaña. A su alrededor se organizan infinidad de aventuras, entre otras un vuelo sobre este peine de rocas TEXTO Y FOTOS: JUAN FRANCISCO ALONSO Mont Blanc a Jodel Mousquetaire de 180 cv levanta el vuelo en el altipuerto de Megève, en los Alpes franceses, con una dulzura inesperada. La avioneta no llega a los ocho metros de largo, y en su cabina sólo pueden viajar cuatro personas. Pero esta especie de pájaro de metal, pilotado por Jacques Brun, enfila hacia el macizo del Mont Blanc con decisión y firmeza. Volaremos a 4.000 metros de altura, sobre glaciares y montañas anuncia Brun. Disfruten del viaje El Mont Blanc es una aguja entre Francia e Italia, rodeada de varios picos que superan los cuatro mil metros. Desde abajo, una pared infranqueable. Desde arriba, un folio en blanco, rocas en forma de peine, el funicular que trepa, pequeño y aparentemente frágil, desde Chamonix. La avioneta blanca con rayas rojas y azules de Jacques Brun se encamina direc- L tamente hacia la gran cumbre europea. Llevo treinta años en este trabajo, y nunca me he cansado del paisaje suena su voz en los auriculares que alivian el ruido. La Jodel Mousquetaire llega pronto muy cerca de la joya de la región, el Mont Blanc, con el valle verde a nuestros pies y las cumbres blancas frente al cuadro de mandos. La montaña se acerca casi tan rápidamente como en una de esas películas de acción en las que el piloto salva los riscos en el último segundo. Sólo es un parecido razonable, porque aquí no hay riesgo. Se sorprende Brun cuando se lo preguntamos. ¿Riesgos? Ninguno El pájaro puede via- El Mont Blanc es una de las grandes atracciones de los Alpes. Miles de personas viajan hasta sus laderas para verlo desde más cerca, la cumbre, o desde la distancia Media hora por todo lo alto Veinte minutos alrededor del Mont Blanc y los glaciares de Bossons y de Taconnaz cuestan 58 euros; media hora sobre el mar de hielo y la Vallée Blanche, 87; y cuarenta minutos, en los que da tiempo a ver todos los glaciares, más el Mont Blanc, 116 euros. Más información: 33 (0) 4 50 21 03 21. www. aerocime. com. El piloto Jacques Brun, durante el viaje por el macizo del Mont Blanc jar a una velocidad de crucero de 230 Km h, aunque la quietud del paisaje anima a pensar que casi estamos suspendidos en el aire. Junto al Aiguille du Midi (3.842 metros) la avioneta vira a la derecha, en dirección a la Vallée Blanche, al glaciar del Gigante y a la Mer de Glace, un río helado en constante movimiento. A pesar de que este año ha nevado poco, como en todos los Alpes, durante unos segundos el horizonte es una manta blanca, una postal imposible de resumir en las líneas que caben en una postal. El viaje al filo del vértigo apenas acaba de empezar. En el siguiente recodo, las Grandes Jorasses, una serie de picos que rondan los cuatro mil metros, parecen la sierra de la Bolsa estos días. Alrededor, ni un alma, al menos visible desde las alturas. Sólo el sonido de la hélice ahí delante, sólo las explicaciones del piloto en los auriculares nos vamos hacia el Glacier d Argentière sólo un golpe de viento que, durante una décima de segundo, inquieta al viajero novato, a pesar de que le han dicho que hay diez avionetas como ésta haciendo el mismo recorrido y que nunca ha habido un accidente. Pero el Mont Blanc impone incluso desde lejos.