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ABC SÁBADO 5- -5- -2007 Elecciones presidenciales en Francia INTERNACIONAL 31 El referéndum prometido por Royal vuelve a entorpecer la prisa alemana por el Tratado Constitucional La gran ocasión francesa Francia puede estar a punto de liberarse de sus supersticiones. Mañana a primera hora de la noche lo sabremos. El recuento es fácil y será rápido. pítulo de cambio radical y acabar con los lastres y prejuicios que desde hace cuatro décadas impiden el debate real y veraz sobre los problemas ciertos de la sociedad. Sarkozy ha llamado a romper esta mordaza que es la hegemonía cultural izquierdista que desde 1968 es en la práctica dogma de Estado y que el oportunismo equilibrista del presidente saliente Jacques Chirac jamás pudo o quiso poner en cuestión. Su rival, Ségolène Royal, socialista más bien tradicional, quemó el miércoles sus últimos cartuchos en un debate televisivo que nadie parece creer que pueda haberla beneficiado. Su rival volvió a dejar en evidencia que más allá del charme que la llevó a ganar las primarias socialistas y a despertar grandes entusiasmos iniciales, la candidata no solo tiene inmensos huecos en su conocimiento general del funcionamiento de la administración y la economía sino también considerables problemas de carácter. No por casualidad no son sólo sus partidarios los que ven similitudes entre ella y el presidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero. Con las mismas formas del buenismo autoritario del que hace gala el socialista español, Royal asegura que todos los franceses sufrientes o con problemas serán felices bajo su mandato pero no tolera que se le pidan explicaciones sobre la forma de hacerlo y financiarlo. Su forma de descalificar e interrumpir al adversario que osa cuestionar sus propósitos o métodos, suele surtir efecto en los mítines. Pero le resultó claramente perjudicial en el debate televisado, según todos los analistas. Los sondeos posteriores revelaban unánimes un aumento de la ventaja de Sarkozy. Y comprobada la agresividad de que han hecho gala los adversarios de Sarko en general, de existir voto oculto éste muy previsiblemente sería suyo. En su último mitin en Montpellier, Sarkozy declaró la guerra al legado de Mayo de 1968, que con sus dogmas del antiautoritarismo y el igualitarismo reduccionista, es el origen de la catástrofe educativa en especial y causa de muchos de los graves problemas que aquejan a la sociedad francesa y europea en general. Nos quedan dos días para liquidar la herencia del 68. Dos días para renunciar a la renuncia. Dos días para que todo sea posible Son las de mañana unas elecciones fascinantes cuyo resultado, sea cual sea pero muy especialmente si se cumplen las expectativas, provocará olas expansivas mucho más allá de las fronteras de nuestro vecino. En Francia se enfrentan dos candidatos y dos políticas clara y rotundamente diferenciadas y enfrentadas con una izquierda galopante sobre el sentimentalismo caritativo y el conservadurismo de la corrección política de los esquemas político- culturales de los pasados cuarenta años y una derecha que intenta liberar nuevas fuerzas por medio de la liquidación del paternalismo del Estado y por el fortalecimiento de la autoestima individual por la incentivación del mérito y el esfuerzo pero también por el fortalecimiento de la seguridad ciudadana y la reactivación de los valores de la sociedad abierta occidental frente a movimientos culturales o religiosos hostiles a los mismos. Estos últimos objetivos han determinado en gran parte la movilización tan vehemente y agresiva en contra de Sarkozy por sectores muy diversos de la sociedad. no de murria melancólica de la despedida, tras unos últimos años de preocupante inmovilismo francés, pero antes más el firme reflejo franco- alemán del presidente saliente. Merkel tuvo a bien agradecerle allí delante estos doce años de cooperación El portavoz federal subrayó que Chirac es un gran estadista y un europeo convencido que habría hecho mucho por la consolidación de la cooperación germano- francesa, en lo que, en tiempos de una Europa cambiante y desorientada, destaca también el historiador Tony Judt en Die Zeit Para los alemanes, que han acuñado el superlativo vivir como dios en Francia los franceses disfrutan la vida del campo, temen la globalización para lo que confían en su Estado, y son más reacios que ellos a las reformas. La prensa admira el nivel de la lucha electoral vecina así como el elevado interés político de su electorado. La gran cosecha de esa vida política serían ese 85 de votantes, para el Handelsblatt Hermann Mayo del 68 Sentimientos encontrados La canciller vería la mudanza en el Elíseo con sentimientos encontrados, según el Financial Times Deutschland desde hace un año ha sido ella la gran protagonista europea; menospreciada tanto tiempo, nadie la hubiera imaginado hace dos años en la lista global de Time Magazine entre las personalidades que más influirán en el mundo. Por otro lado, Merkel sabe que sin un buen socio en la Presidencia francesa no logrará que Europa avance. Merkel parece abrigar con Sarkozy más esperanzas para la salud del tratado europeo, si bien ha tenido la delicadeza de no pronunciarse ni por descuido. Los analistas ven también una mayor confianza en el posible reformismo de Sarkozy. Y pese a la fácil comparación- -una presidenta a la cabeza de Francia- -el estatalismo de Ségolène Royal no es ni mucho menos el estilo de Merkel; además ha prometido otro referéndum francés, tan gratuitamente como lo hizo Chirac, lo que vuelve a entorpecer la prisa alemana y del resto de los que ya aprobaron la Constitución. Muy grande será la sorpresa si al final del mismo no es Nicolás Sarkozy, el nada conservador candidato de la derecha, el nuevo Presidente de la República Francesa. Francia puede estar a punto de poner fin a una V República que ha sido incapaz de adecuarse a las demandas del nuevo mundo, atenazada como ha estado por mitos políticos y supersticiones culturales, tiranías sindicales y gremiales y una ya crónica fatalidad en la elección de sus jefes de Estado. Solo el socialista François Mitterrand logró generar en su día tantas expectativas de cambio genuino y profundo en las anquilosadas estructuras de la administración y en una sociedad paralizada por el victimismo y la autocompasión, la falta de iniciativa, la dejación de responsabilidades y la falta de incentivos. La incógnita: Bayrou La andadura de Mitterrand Más de veinticinco años después de aquella andadura mitterrandista que concluiría en un corrupto lodazal, existen indicios claros de que una mayoría de los franceses cree llegada la hora de abrir un nuevo ca- Mayo del 1968, con sus dogmas igualitarios y reduccionistas, es el origen de la catástrofe educativa ABC. es Informe sobre las elecciones presidenciales francesas en abc. es internacional Ségolène Royal, rodeada de seguidores y simpatizantes, ayer en Lorient, al este de Francia REUTERS Queda como gran incógnita si la hostilidad demostrada por el candidato centrista Bayrou hacia Sarkozy le va a perjudicar a éste o no. Los diputados del UDF de Bayrou en su inmensa mayoría ya han anunciado que votarán al líder de la derecha y no parece muy probable que tal como se ha desarrollado la campaña en estas dos semanas, Ségolème Royal se haya podido hacer con la mayoría de estos siete millones de votos. Tampoco es nada probable que ese llamamiento de Sarkozy a la liquidación de la herencia de Mayo de 1968 deje indiferentes a los votantes de Le Pen pese a que el líder ultraderechista llamara a la abstención. Lo que ha quedado una vez más claro es lo poco consciente que es aún la sociedad francesa de la importancia de las relaciones internacionales y del resto del mundo para su propia suerte. Esto por supuesto se ha reflejado en el discurso de ambos candidatos que apenas han hablado de política internacional. En el debate televisivo del miércoles, visto por más de 21 millones de franceses, apenas se dedicaron a las relaciones internacionales veinte minutos de las dos horas y media. El desinterés no puede ni debe ser recíproco. Europa no se podía permitir el lujo de una Francia que permaneciera en el letargo al que fue condenada por aquella desgraciada obstinación de Chirac de no dimitir tras el referéndum sobre la Constitución Europea. Un nuevo eje Berlín- Paris con Merkel y Sarkozy quizás puedan desbrozar el camino hacia un acuerdo que lleve al relanzamiento de una constitución europea eficaz y cada vez más libre de lastres del pensamiento mágico.