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ABC SÁBADO 5- -5- -2007 Ségolène alienta el voto del miedo para intentar reducir la ventaja de Sarkozy 27 El partido de Blair aguanta el tirón nacionalista en Escocia El SNP, secesionista, gana por un escaño a los laboristas y dobla casi su representación en el Parlamento escocés E. J. B. LONDRES. Por sólo un escaño, el Partido Nacional Escocés (SNP) logró su histórico objetivo de convertirse en la primera formación política de Escocia, terminando así con medio siglo de hegemonía laborista y abriendo un futuro incierto para el mantenimiento de la unidad británica. El líder nacionalista, Alex Salmond, cuyo tirón popular ha casi doblado la representación del SNP en el Parlamento autonómico (de 25 escaños a 47) podría ser el próximo jefe de Gobierno si logra formar coalición con los liberal- demócratas, en unas negociaciones en las que el prometido referéndum sobre la independencia para 2010 constituye el principal obstáculo. Los laboristas, que bajaron de 50 escaños a 46, aún aspiran a seguir en el poder, pero los liberal- demócratas (16 escaños, uno menos que hace cuatro años) se comprometen a intentar llegar a un acuerdo con la fuerza más votada. Fuera de las negociaciones quedará probablemente el Partido Conservador (repite sus 17 puestos y pasa a ser la tercera fuerza) rechazado por los nacionalistas y poco deseoso de apuntalar a los laboristas. La victoria del SNP supone un serio problema para el próximo primer ministro, el escocés Gordon Brown, porque la tendencia le resta base electoral para las próximas generales y porque una Escocia dirigida por Salmond será un foco de tensiones territoriales. La llave del futuro la tienen los liberal- demócratas. Su líder nacional, Menzies Campbell, aseguró ayer que no habrá una coalición con el SNP si este partido insiste en convocar un referéndum de independencia. Absolutamente no. Estamos en contra de la independencia; esta es nuestra posición y no va a cambiar afirmó. De todos modos, durante la campaña quedó una puerta abierta en el caso de que un futuro referéndum contemple otras opciones, como la de obtener una mayor autonomía. El recuento en Escocia fue un auténtico caos, con alrededor de 100.000 papeletas estropeadas al ser procesadas. La región estrenaba un nuevo sistema electoral de múltiples opciones y transferencia de restos de voto en sus elecciones municipales. Dada la complejidad de su recuento, se había diseñado una lectura electrónica de las papeletas, pero las máquinas se encallaron con los votos. Además, en la votación al Parlamento, el doble voto- -uno a un candidato en cada circunscripción y otro a un partido en cada región- -requería diferentes marcas en las papeletas, lo que acabó confundiendo a muchos electores. La distribución de ese doble voto autonómico refleja bien la naturaleza del triunfo del SNP y la preocupante situación del Partido Laborista. En el caso de las circunscripciones nominales, los laboristas se impusieron a los nacionalistas por 37 a 21 escaños, en un voto en el que cuenta la personalidad del candidato. Pero a la hora de apostar por un partido en la segunda opción, la diferencia a favor del SNP fue abrumadora: 26 frente a 9. Benigno Pendás UN FANTASMA ENTRE BRUMAS o es fácil comprender el juego sutil del derecho constitucional británico. Para empezar, el Estado no existe: un buen inglés lo identifica con el absolutismo al modo- -digamos- -de Felipe II o de Luis XIV A efec. tos técnicos, según los juristas, el Estado es la Corona. La expresión forma de Estado resulta también desconocida: el sistema no es unitario, regional o federal, ni nada que se deje atrapar en categorías abstractas. El Reino Unido es una corporación integrada por Inglaterra y por una pluralidad orgánica de entidades heterogéneas (Escocia, Gales y Ulster) con niveles diferentes de organización y de competencias. Desde la discutida devolución los escoceses gozan de una autonomía que tiene mucho que envidiar a los poderes de nuestras comunidades menos aventajadas. Pero los símbolos están ahí. En Edimburgo, allí donde termina la espléndida Milla real el viajero contempla el edificio del Parlamento nuevo, obra de Enric Miralles, muy cerca ya del sólido y clasicista Palacio de la Reina. Soberanía eterna y autonomía pujante. Es el signo de los tiempos... Elecciones locales y regionales con sistemas diferentes, a veces una mezcla entre el mayoritario autóctono y el proporcional de importación. Como siempre, la lectura de los resultados no es unívoca. Tony Blair se despide con la sensación de haber agotado su proyecto. La Tercera Vía, una esperanza para el futuro de la socialdemocracia, fue víctima de la guerra de Irak: Blair sacrificó su programa partidista ante el interés geoestratégico del Reino Unido, con el apoyo- -cuando hizo falta- -de sus adversarios conservadores. Con todos sus errores, eso se llama patriotismo. Ganan los tories en muchos condados ingleses, pero conviene recordar que en la política británica cada elección ocupa su lugar propio. De hecho, el gran debate giraba en torno a la recogida de basuras. Siempre ha sido así. Los fabianos ya predicaban un socialismo de agua y gas a esca- N Cien mil papeletas estropeadas La clave para el Gobierno está en los liberales, que no aceptan un referéndum de secesión NUEVA GEOGRAFÍA DEL PODER En número de escaños Resultados en Escocia Conservadores Resultados en Gales 17 (17) Conservadores 12 (11) Laboristas 47 (25) Total de escaños: 129 SNP 46 (50) Liberales Playd Cymru Laboristas 16 (17) Otros 15 (12) Liberales 6 (6) 26 (29) 13 Otros 1 (2) Entre paréntesis resultado anterior Total de escaños: 60 Voto general en el Reino Unido 50 40 30 20 10 0 Proyección de la BBC Inglaterra (Municipales parciales) CONSERVADORES +800- 500 ABC 41 27 26 5.000 concejales LIBERALES 1.800 concejales Laboristas Conservadores Liberales la puramente local. Así pues, el resultado marca una pauta para el futuro, pero entre Cameron y Brown todo está por decidir. Los laboristas mantienen- -a la baja- -su feudo de Gales y, aunque las pérdidas son considerables, evitan el desplome anunciado en Escocia. Hay que mirar más allá de la coyuntura. Los escoceses no quieren ni pueden ser independientes. El SNP ha sido el partido más votado y gana muchos escaños. Sin embargo, sus electores están muy lejos de plantear en serio una tontería de tan grueso calibre. Sus líderes lo saben y tendrán que obrar en consecuencia, al margen de la retórica inevitable. Eso sí, como buenos nacionalistas no saben vivir en presente. Criaturas románticas, sueñan con leyendas cargadas de brumas, de clanes y de monstruos imaginarios en el lago Ness. Epígonos de la modernidad, llegan tarde a la soberanía nacional y buscan refugio en sucedáneos como el derecho de autodeterminación. Olvidan a los mejores entre los suyos, como David Hume, Adam, Smith y otros padres del liberalismo. Ni siquiera le dan una alegría a nuestros nacionalistas domésticos. Entre cardos y gaitas, Alex Salmond prefiere comparar a su país con Irlanda o con Noruega y se desmarca de la voluntariosa compañía de otras naciones sin Estado Escocia se incorporó al Reino Unido en un momento apasionante para la historia de la libertad política. Fracasado el absolutismo Estuardo, la Gloriosa puso en marcha un sistema de frenos y contrapesos que anticipa en muchos años los derechos individuales, la sociedad de clases medias y la política de partidos, es decir, eso que llamamos Estado constitucional en esta orilla del Canal. Los escoceses han contribuido a la Revolución Industrial, a la época imperial victoriana y a las hazañas bélicas en las dos guerras mundiales. Las absurdas ideas independentistas tienen su anclaje en disputas deportivas, viejas querellas entre anglicanos y disidentes o bromas y veras sobre el carácter de unos y de otros. Son minucias, a veces ridículas, para una mente racional y libre al modo de aquellos grandes ilustrados. En todo caso, con este resultado electoral, el fantasma del referéndum se aleja entre las brumas de las tierras altas mientras las tentaciones jacobitas desaparecen en la memoria de Culloden, la última batalla perdida. Desde entonces, unidos con los ingleses han ganado todas las guerras.