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ABC SÁBADO 5- -5- -2007 ESPAÑA 25 LA MISIÓN Jesús Higueras García- Gasco reclama a los cristianos proclamar su fe sin miedos, sin complejos y sin prepotencia J. B. MADRID. El arzobispo de Valencia, Agustín García- Gasco, realizó ayer un llamamiento a los cristianos para ser católicos en la sociedad actual, y proclamar su fe sin miedos, sin complejos y sin prepotencia En su carta pastoral de esta semana, el prelado invita a los fieles a estar siempre dispuestos para dar razón de nuestra esperanza a quien nos la pida, y para vivir con alegría y gratitud la misión que nos ha sido encomendada A diferencia de otras religiones- -apunta García- Gasco- -el cristiano no vive su fe evadiéndose de la sociedad en la que vive. Jesús espera que hagamos fructificar los talentos que hemos recibido y que seamos luz y fermento del mundo de cada época En opinión del prelado, son tres los campos en los que el católico del siglo XXI ha de trabajar para mantener un diálogo fecundo con la sociedad en la que nos integramos En primer lugar, la formación en la fe En segundo término, anunciar y vivir con autenticidad el misterio cristiano del matrimonio y la familia Finalmente, el arzobispo de Valencia invita al cuidado de la Eucaristía dominical, unida a la práctica frecuente del sacramento de la penitencia como alimento imprescindible de los bautizados. MÁRTIRES PARA ESPAÑA E l horror de la guerra es un terrible azote, pero cuando sucede entre miembros de la misma patria, es siempre el odio del hermano contra el hermano. En la guerra siempre sale lo peor del ser humano, pero por qué no decirlo, también en algunas ocasiones surgen luces que son motivo de esperanza. Querer interpretar la muerte de los miles de mártires que hubo en España por causa de la fe en clave política es pretender justificar o dar una explicación a unas muertes que siempre son injustas. Sabemos que el Papa va a beatificar próximamente a medio millar de mártires de la guerra civil española. Ello no abre la herida ni quiere reprochar nada, puesto que no se trata de buscar culpables ni de apoyar una causa frente a otra, sino simplemente conocer a los testigos de Cristo que supieron amar por encima de los odios que había en nuestro país. Ellos son signo de esperanza, precisamente para aquellos españoles que sí creemos en la reconciliación entre los hermanos, apostamos por la unidad e intentamos cerrar viejas heridas. Ellos afirmaron con la entrega voluntaria de su vida que el amor es más fuerte que el odio, y que la vida que da Cristo está muy por encima de la muerte de los hombres. Los mártires españoles nos animan a la construcción de una patria que comienza en la tierra pero tiene su morada definitiva en el Cielo. Puesto que Dios nos ha hecho para amar, nuestra meta debe ser llegar al amor completo, y en la tierra somos capaces de testimoniar el amor que Dios ha puesto en nuestros corazones. Los mártires serán siempre, para todas las generaciones de españoles, creyentes o no creyentes, un ejemplo de magnanimidad, de perdón y de cómo se construye desde el amor la nueva civilización que Cristo quiere traer a los hombres. Para nosotros será un día de fiesta y de alegría, no será un día de culpabilizar ni recriminar, sino de profunda comunión entre todos, sabiendo que Cristo es el mejor espacio para el perdón y que solamente en Él se da la unidad completa de todo el género humano.