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ABC SÁBADO 5- -5- -2007 Presentación de la Infanta Sofía ESPAÑA 21 Por fin ya es viernes Casi quinientos periodistas (y un número elevado de curiosos y personal sanitario de la clínica Ruber) esperaban la salida de la Infanta Sofía, el nuevo miembro de la Familia Real POR ROSA BELMONTE MADRID. Esto parecen los Oscar decía un señor que de un brazo llevaba una radiografía y del otro una señora sorprendida por la tarima y las cámaras. Eso era dos horas antes de que las estrellas de la tarde aparecieran. Cara al sol (peor es la lluvia) casi 500 personas de prensa. Y tras las vallas, numeroso público. Había quien llevaba cartulinas para la ocasión Bienvenida Infanta Sofía como si la recién nacida estuviera de visita en Mirasierra) Y había quien portaba una multibandera. En el mismo mástil, economía de enseñas, la de España, la de Aragón y la de Ecuador. Y en el reverso de la de España, la del PSOE, que no se diga que se la apropian los otros. El público congregado aplaudía cada vez que una pareja salía con un niño en brazos. Y salieron muchos. Por fin ya es viernes y eso. Razón que justifica lo poco que se trabaja. Por la vecina residencia de la tercera edad Ballesol (cinco estrellas) asomaban muchas caras. Residentes y trabajadores. En las terrazas del Ruber también había muchas batas blancas. Perennes toda la tarde. ¿Les preguntamos a las enfermeras qué turno de trabajo tienen? gritaba una periodista. El sol apretaba y allí no salía nadie. Bueno, salían personas con muletas y con bebés aplaudidos, pero no el que esperábamos. El sol a lo suyo y el servicio de seguridad de Zarzuela, a recatar a una compañera (nuestra, no suya) que estaba embarazada y a punto de la insolación. Se la llevaron a la sombra. Y no es metáfora. Todos los ojos estaban fijos en la puerta del hospital, en lo alto de la rampa. Un señor sale, tropieza y a punto está de irse al suelo. Y los fotógrafos: penalty El pobre hace el paseíllo frente a la prensa y se va avergonzado. Los amigos de Paz Vega, internada en el hospital todavía después del nacimiento de su hijo, saludan a la prensa al pasar. Pasadas las seis, hora taurina (faltaban los clarines) empieza el movimiento. Todos firmes, que salen. Aparecen Sus Altezas Reales los Principes de Asturias y las dos Infantas, cada una en los brazos de un progenitor. Griterío del público, y eso que todavía no los veían. Doña Letizia, taconazos por la rampa, camina segura y feliz con la recién nacida. La Infanta Leonor debió de entrar al hospital por la puerta trasera porque nadie (todas las cámaras de guardia) la había visto entrar. Así el efecto fue mayor. Porque vale que el día era de Sofía pero fue Leonor la que se quedó con las fotos. Y con las fundas de los micrófonos a modo de maracas. Como para cantar Angelitos negros Aunque si lo hubiera cantado no lo habríamos escuchado. A partir de entonces sólo se oían los cliks de las cámaras (más bien claks) y las múltiples llamadas a la Princesa: Señora, Señora, Señora Doña Letizia contestaba a lo que podía. Pero los que no leemos los labios nos quedábamos con lo que se veía. Con el pedazo de anillo en la mano izquierda de la Princesa, con la infanta morena y con la infanta salada. La Infanta Sofía ni se inmutó pese al alboroto en la puerta del Ruber El público congregado aplaudía cada vez que una pareja salía con un niño en brazos. Y salieron muchos LA PRINCESA VUELVE A SU ESTILO La imagen de Doña Letizia fue como un soplo de aire fresco después de unos meses finales de embarazo en tonos más discretos y oscuros POR BEATRIZ CORTÁZAR al y como hiciera hace año y medio cuando abandonó la clínica Ruber Internacional con su hija Leonor en brazos, la Princesa de Asturias ha recurrido de nuevo a su sastre de cabecera, Felipe Varela, que es quien firma el conjunto que ayer llevó para posar ante los medios de comunicación. Abrigo de verano de tweed rosa y ciruela con pantalón de seda en rosa alavandado y zapatos de ante rosa con su clásico tacón. La imagen de Doña Letizia fue como un soplo de aire fresco después de unos meses finales de embarazo en tonos más discretos y oscuros. La situación lo merecía y la alegría que mostraron los Príncipes al presentar a su nueva hija se reflejaba en el colorido de una Princesa que sonrió como hacía tiem- T po no veíamos. Si con Leonor su abrigo y pantalón fueron en tejidos invernales, con Sofía todo ha sido más liviano, más primaveral. Varela es quien ha realizado también todo su vestuario de embarazada para los actos oficiales, tal y como ya ocurrió en el anterior embarazo, y con la particularidad de que son las únicas veces que el diseñador ha confeccionado ropa premamá. La excepción la hace sólo Junto a los tonos rosas de la Princesa destacaba aún más el faldón blanco de su hija recién nacida con Doña Letizia, puesto que no piensa aprovechar esa circunstancia para lanzar diseños de embarazada. Junto a los rosas de la Princesa destacaba aún más el faldón blanco de su hija recién nacida que dormía en sus brazos mientras el protagonismo absoluto de todo el posado se lo quedó la pequeña Leonor, que la tarde de ayer lució un alegre vestido de flores rojo y blanco con enorme lazada en la espalda a juego de rebeca roja y zapatos merceditas blancos salpicados de fresas. Por cierto, antes de hablar ante los medios, la familia al completo pasó por la habitación donde permanece ingresada la actriz Paz Vega, que el pasado miércoles dio a luz mediante cesárea a su hijo Orson. Por supuesto, todos posaron juntos para la foto de recuerdo.