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Viernes 4 de Mayo de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.378. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. ¿Qué hacemos con la Reina? La primera visita oficial de Isabel II a Estados Unidos en dieciséis años genera entre sus anfitriones toda una comentada crisis de ansiedad protocolaria sobre el tratamiento debido a la Reina POR PEDRO RODRÍGUEZ ara un país tan informal como Estados Unidos- -de pies sobre la mesa, chanclas en recepciones de la Casa Blanca y turistas con pantalón corto desfilando por delante de ataúdes presidenciales en la rotonda del Capitolio- -la primera visita en dieciséis años de la Reina Isabel II a sus antiguas y rebeldes colonias ha generado una llamativa sobredosis de ansiedad protocolaria entre los diversos anfitriones durante una gira de seis días iniciada ayer en Richmond, la capital de Virginia, y centrada en conmemorar los cuatro siglos del pionero asentamiento británico en la localidad de Jamestown. Ante toda esta incertidumbre sobre el correcto tratamiento debido a la Reina, la oficina del gobernador de Virginia, el demócrata Tim Kaine, ha dedicado una página en internet para explicar los rudimentos de la etiqueta monárquica para estadounidenses, aunque recordando que no existen reglas de comportamiento obligatorias por aquella histórica rebelión que culminó en 1776 con la independencia de Estados Unidos. Entre estos consejos se aborda la cuestión de cómo hacer reverencias voluntarias y se explica la regla de ponerse de pie cuando aparece la Reina y que el tratamiento adecuado es Su Majestad y Señora Mientras que al Duque de Edimburgo le corresponde Su Alteza y Señor También se recuerda que por lo menos en Gran Bretaña cuando la Reina termina de comer, los invitados hacen lo mismo. Y se solicita un mínimo de buen gusto a la hora de vestir, nada de camisetas horteras, pero con la matización de que miembros de la Familia Real no desean que nadie incurra en gastos innecesarios adquiriendo ropas, sombreros o guantes EN EL AIRE Mónica FernándezAceytuno LA CIGÜEÑA o he visto una sola cigüeña en las cestas enviadas a la Infanta. No es que antes las hubiera, porque antes las cestas iban llenas de flores sin más adorno que el de un gran lazo, pero se echan de menos en estas nuevas canastillas con tanto globo, tanto osito, tanto pato y, que yo haya visto, ninguna cigüeña. De las aves, siempre me he creído casi todo. Aún creo que un cuervo le llevara el pan a san Antón ermitaño, tal y como lo pintaron Durero y Velázquez, y creo en las oscuras golondrinas, y en lo delgadas que son las huellas de las gaviotas, y en la miga de pan que le doy cada día a un petirrojo en nombre de Emily Dickinson. Y por supuesto, creo en la cigüeña. Me gusta en especial el nido que hacen en las torres de ladrillo de las fábricas abandonadas, justo arriba, en la que fuera la salida de humos. También las cigüeñas en el campanario, oír su crotoreo con el sonido de las campanas, y me produce una enorme ternura cuando veo que construyen el nido en lo alto de un tendido eléctrico, en una de esas torres, no tocar, peligro de muerte donde traen al mundo a sus cigoñinos, o en los árboles partidos por el rayo, porque la cigüeña tiene esta querencia por todo lo desvalido, y allí, como para rematar la obra, donde parecía que ya no se podía hacer nada más, en la torre, el tejado, el poste eléctrico, o el árbol partido, hace un nido. Nunca fueron y vinieron por el frío, que hoy hace frío y no se marchan, sino por la búsqueda del alimento. Pero de esa cercanía, de ese mirar e imaginar mientras las cigüeñas iban y venían, nació la hermosa mentira que nos contaron, que a los niños, y a las preciosas Infantas, los traía la cigüeña. N P La Reina Isabel II en el aeropuerto de Richmond Diversos periódicos también han intentado a su manera completar este acelerado cursillo de protocolo. El Washington Post ha recurrido a Robert Lacey, destacado historiador y biógrafo de Isabel II, quien ha intentado desdramatizar la situación recordando que la Reina ha viajado por todo el mundo y entiende los nervios de sus anfitriones. Aunque, por favor, por favor, nada de utilizar abreviaturas cariñosas como Liz ni abrazos efusivos o intentar falsos acentos británicos. Una tentación AFP habitual entre estadounidenses. Paul Burell, el indiscreto mayordomo de Lady Diana, ha confirmado al Courier- Journal de Kentucky que está permitido estrechar la mano de la Reina pero sin incurrir en exuberantes apretones o peroratas monopolizantes. Mientras que Selwa Roosevelt, ex jefa de protocolo del Departamento de Estado, ha sentenciado al Washington Times que el secreto es muy simple cuando uno se encuentra con la realeza: las buenas maneras de toda la vida Los fines de semana a lo La revista más leída, cada domingo con al. com abc. xlseman