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ABC VIERNES 4- -5- -2007 El Unicaja y el Tau buscan en la Euroliga un triple histórico para el basket español 97 Los de Scariolo hacen frente al campeón, CSKA; los de Vitoria, al anfitrión, Panathinaikos El Milán, de la puerta falsa a la puerta grande Por sus irregularidades en el fútbol italiano casi se pierde esta Champions Fue aceptado con el castigo de disputar una previa y llega a Atenas por la puerta grande. Será su undécima final y en ella busca la séptima Lacruz celebra su gol, el que daba el triunfo a un Español que sufrió mucho REUTERS El Español convierte la pesadilla en un sueño Sufrió en la primera parte, pero estará en la final del día 16 ENRIQUE YUNTA Bremen fue Leverkusen por instantes. Revivió el Español la peor de sus pesadillas, sólo que esta vez no acabó tan mal como en 1988, cuando el equipo que dirigía Clemente tiró por la borda una ventaja holgada obtenida en el recordado Sarriá. Es el sino de este club, acostumbrado a fustigarse con sufrimientos innecesarios como el de anoche. Fue un horror el primer acto, un ejercicio infumable de fútbol que por suerte no se reflejó en el marcador. Vale el 3- 0 de Montjuic y el Español estará en Glasgow, que es lo que importaba, pero cuánto miedo pasó hasta que apareció el salvador Coro con otro de sus goles decisivos. Fueron los 45 minutos más largos que se recuerdan. A los cuatro, y sin saber cómo, el Werder Bremen hizo lo más difícil. En un error en cadena de los blanquiazules, ayer de rosa y negro, apareció el fortachón Hugo Almeida y alimentó el milagro germano superando a un precipitado Iraizoz, fuera de sitio. Ver para creer. Por inercia, por sus fobias, por los traumas del pasado, el Español ya sufría por la final. Werder Bremen Español 1 2 por simular una falta a los veinte minutos. Un regalo estupendo, aunque nunca notó el Español la superioridad numérica. No se le recuerda peor arranque al cuadro blanquiazul esta temporada, histérico y desquiciado en el Weserstadion. Aunque si el Español acabó de un plumazo con la agonía fue gracias al bueno de Reinke. Es el suplente natural de Wiese, un portero anciano que dilapidó toda opción del Bremen con un error descomunal a los cinco minutos de la reanudación. Incomprensible cómo el meta despejó un balón sin complicación alguna para que Coro, que pasaba por ahí, aprovechara el detalle. Se acabó la eliminatoria en ese preciso instante. Entendió el Werder que marcar cuatro goles más se antojaba casi imposible y el Español, aliviado, hizo todo lo que no supo hacer antes. Incluso fue a más y se permitió el lujo de ganar el partido gracias a un tanto de Lacruz a la salida de un saque de esquina. El resto sobró y el Español se planta por segunda vez en la final de la UEFA. Y a lo grande. Werder Bremen (4- 4- 2) Reinke; Owomoyela (Schindler, m. 46) Naldo, Pasanen, Schulz; Frings (Baumann. m, 75) Jensen (Wome, m. 70) Hunt; Diego; Almeida y Klose. Español (4- 4- 2) Iraizoz; Lacruz, Torrejón, Jarque, David García; Zabaleta (Ángel, m. 65) Ito; Coro, Luis García, Riera (Rufete, m. 70) y Tamudo (Julián, m. 79) Árbitro: Bertrand Layec (Francia) Expulsó por doble amarilla a Klose (m. 19) Tarjeta a Almeida, Zabaleta, Coro y Luis García. Goles: 1- 0, m. 4: Almeida. 1- 1, m. 50: Coro. 1- 2, m. 60: Lacruz. Reinke, el mejor amigo Peor que un dolor de muelas. No encontró jamás su sitio el conjunto de Valverde, incapaz de encadenar dos pases seguidos. Pelotazos a diestro y siniestro para ahuyentar a las fieras, disfrazadas en los cuerpos de los alemanes. Pero ni por esas. Era tal el dominio del Werder que lo mejor que se llevó el Español al descanso fue el resultado, escaso por los deméritos catalanes. Eso y la roja de Klose, una gentileza del meticuloso francés Layec, que mandó a la ducha al delantero local ENRIQUE ORTEGO ENVIADO ESPECIAL MILÁN. De la confusión de agosto a la gloria de mayo. Muchos son los que piensan que el Milán no tenía que haber disputado esta edición de la Champions De hecho, en Italia le sancionaron- -por las irregularidades de la temporada pasada que acabaron con el Juventus en Segunda- -con los puntos justos (44) para que descendiera de su segundo puesto en la Liga al quinto y así tuviera también como castigo no participar en ninguna competición continental. Incluso, la UEFA hizo un comunicado oficial contra el fútbol italiano en general criticando sus maniobras políticas. Oficialmente la Champions la tendrían que haber jugado el Inter, el Roma, el Chievo y el Empoli, pero como éste no superó el examen de su estadio, automáticamente el Milán, quinto clasificado después de la sanción de puntos, accedió al cuarto puesto y la UEFA, en una decisión muy criticada- -atribuía al club la responsabilidad de su participación- terminó aceptándole, previo paso por una eliminatoria ante el Estrella Roja que los de Ancelotti superaron con el respaldo total de su afición, que llenó San Siro con 70.000 tifossi más que ante el Manchester. Así entró el equipo de Ancelotti en esta competición. Casualmente, el último año que la ganó (2003) también tuvo que jugar la fase previa (Slovan Liberec) Precedente que ahora recuerdan los rossoneri que se aprestan a disputar su undécima final, a sólo una del Real Madrid, rey indiscutible de la Copa de Europa. Ocho de estas finales- -cuatro títulos- -han llegado en la etapa de Silvio Berlusconi como presidente (desde 1986) Dos con Sacchi (dos triunfos) tres con Capello (una victoria, dos derrotas) y otras tres con Ancelotti, una ganada y otra perdida a la espera de lo que pase en Atenas. Nadie apostaba en Italia este año por el Milán. Comenzó el campeonato también con ocho puntos de sanción y sólo en el último mes ha sido capaz de remontar posiciones y meterse entre las cuatro primeras plazas, que le aseguraban participar en la próxima Liga de Campeones. Ahora es tercero con 59 puntos, a 28 del Inter, que ya es campeón a falta de cuatro jornadas. A lo largo de la temporada se ha mantenido la teoría de que el Milán se entrenaba en el scudetto para jugar la Champions Y así parece por cómo ha llegado al final de temporada, en un momento de forma impresionante, lo que ha demostrado contra el Bayern Múnich y el Manchester United. Esta final milanista ha desvirtuado un tanto el triunfo del eterno rival en la Liga. Parece como si los rossoneri estuvieran siempre dispuestos a oscurecer a los neroazurri En Italia se valora más la final de la Champions que el título de un scudetto devaluado por la ausencia del Juventus y los puntos de sanción del Milán. No es la primera vez que se vive una situación parecida. El Inter ganó su último campeonato en el 89 y también ese año el Milán se metió en la final y la ganó después de veinte años sin hacerlo. Ahora podría pasar lo mismo, por eso todos los hinchas interistas se han puesto la camiseta roja del Liverpool. Son más de Rafa Benítez que de Mancini. Scudetto de entrenamiento Los italianos se quedan a una final del Madrid y además eclipsan la Liga de su eterno rival, el Inter, como en 1989