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36 INTERNACIONAL La carrera hacia El Elíseo VIERNES 4 s 5 s 2007 ABC El dilema del voto extranjero La herencia colonial dejó en Francia una población cargada de injertos extranjeros que a menudo riega el pesimismo. Unos se han nacionalizado y pueden votar. Otros, los sin papeles apenas tienen voz POR LUIS DE VEGA ENVIADO ESPECIAL MARSELLA. Yasmine, de 48 años, vive con sus tres hijos en un estudio de menos de 20 metros cuadrados del centro de Marsella, una coctelera de nacionalidades que ronda el millón de habitantes. Esta argelina -como sus hermanas, pide ocultar su verdadero nombre para este reportaje- -nació en Francia, donde vivió hasta los diez años. Una vez instalada en Argelia sólo volvía a la orilla europea por vacaciones. Nunca pensó que la despreocupación por tener al día sus documentos franceses le iba a costar tan caro. Ahora es una sin papeles divorciada de su marido, sin trabajo y soportando el peso del velo musulmán con el que intenta defender sus convicciones. La familia llegó a Francia en la década de los años 50, en plena guerra de independencia de Argelia. Yasmina es la menor de cinco hijos. Todos viven en suelo francés. Los tres mayores, dos hermanos y una hermana, tienen la nacionalidad. La cuarta, llamada Raja, pende de un hilo gracias a su estatuto de refugiada. Pero las autoridades de París no permiten que sus padres, octogenarios, se instalen en Marsella porque tienen una hija, Yasmina, en situación ilegal Raja, de 51 años, se reúne en su casa con sus hermanas en la noche del miércoles para presenciar por televisión el debate entre los dos candidatos a la presidencia francesa. Yasmine reza en una habitación aparte al comienzo del duelo, aliñado con pizza y limonada. Aunque Dunia, secretaria de 53 años, es la única que tiene derecho a voto, ninguna de las tres oculta su preferencia por Ségolène Royal. Admiten a pesar de todo que sería una sorpresa que el domingo venciera en las urnas a Nicolas Sarkozy. El líder conservador cuenta con numerosos apoyos entre la elite del poder, reconoce con re- Las hermanas de origen argelino Dunia, Raja y Yasmine (de izda. a dcha. cuando se dirigían a ver el debate Sarkozy- Royal signación Lazare, de 39 años, un vendedor de zapatillas de deporte de origen argelino. Pero siguiendo los esquemas de muchísimas familias francesas, los dos candidatos también tienen raíces extranjeras. Sarkozy es hijo de húngaro y tiene ascendientes griegos. Royal, hija de un militar francés, nació en Dakar (Senegal) Los dos además han incluido entre los miembros de sus equipos sendos rostros de mujeres de origen marroquí. Rachida Dati acompaña al conservador y Najat Belkacem a la socialista. va extrema derecha asegura Jean Pierre Cavalié, miembro de la asociación Cimade, que trabaja con inmigrantes en Francia desde hace ochenta años. No cree sin embargo que el programa electoral de los socialistas sea un ejemplo en materia migratoria, pues tiende a seguir con la lógica actual, que impera también en otros países de Europa Esa lógica a la que se refiere Cavalié es el estado policial que, según él, domina Francia LUIS DE VEGA La emigración Los dos candidatos a la Presidencia también tienen raíces extranjeras. Sarkozy es hijo de húngaro, con ascendientes griegos. Royal, hija de un militar francés, nació en Dakar (Senegal) Programa electoral y TV Para decepción de las hermanas Dunia, Raja y Yasmine, la inmigración sólo se aborda en el debate televisivo al final y de pasada. Sarkozy mantiene lo ya expuesto en su programa electoral, que no habrá regularizaciones en grupo y que se estudiarán caso por caso las reagrupaciones familiares siempre que dispongan en Francia de un trabajo y una vivienda digna. Royal, menos incisiva con este problema de lo que muchos esperaban de ella, insiste en que es necesario reducir las diferencias entre países ricos y pobres y propugna el codesarrollo euromediterráneo. Nicolas Sarkozy es la nue- Las distintas caras de Marsella, donde igual se habla árabe que francés L. V. MARSELLA. La realidad de la ciudad de Marsella va más allá del intento de la candidata socialista, Ségolène Royal, por volver a poner de moda entre los franceses La Marsellesa o pretender, a la estadounidense, que los ciudadanos hagan más uso de su bandera. La realidad de Marsella va más allá del argelino de origen Zinedine Zidane y sus multimillonarios ingresos por la locura futbolística. O del senegalés Pape Diouf, el presidente del todopoderoso equipo de balompié que se llama el Olympique de Marsella. La realidad es que en las calles de Marsella se habla igual el árabe que el francés. Los ideales del himno nacional quedan lejos. La bandera tricolor se ve lo justo. Y Zidane y Diouf son sólo sueños que ayudan a mantenerse viva a una parte importante de la población que demasiado tiene con que no los expulse la Policía hacia África. desde antes incluso de que estallaran los incidentes de octubre y noviembre de 2005. Los integrantes de la comunidad magrebí se refieren con pesimismo a aquellos sucesos vividos en varias ciudades, entre ellas Marsella. Varios de ellos insisten en que se debió a carencias básicas como vivienda y empleo. Miles de jóvenes de origen extranjero, muchos norteafricanos, se enfrentaron con la Policía en los peores incidentes relacionados con la inmigración que se recuerdan. Sarkozy, por entonces ministro del Interior, se refirió a ellos como escoria y, aunque ha intentado bajar el tono durante la campaña de las presidenciales, aquel es un lastre que le costará quitarse de encima. Gane quien gane el domingo, el pesimismo parece haberse instalado de manera permanente en la vida de estas tres hermanas mitad argelinas y mitad francesas por arte del colonialismo. Con Sarkozy los inmigrantes seguiremos teniendo la culpa de todo. Paro, miseria, escasez de vivienda, delincuencia... Pero a la vez piensan que si Ségolène Royal llega al Palacio del Elíseo no todo serán facilidades. Por eso les cuesta creer que Yasmina vaya a tener papeles pronto.